EEUU agita a los aliados de la OTAN mientras debaten cómo cubrir su repliegue militar de Europa

EEUU agita a los aliados de la OTAN mientras debaten cómo cubrir su repliegue militar de Europa
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BRUSELAS, 18 Jun. –

Estados Unidos ha protagonizado este jueves una de las intervenciones más comentadas de la reunión de ministros de Defensa de la OTAN al cargar contra varios aliados europeos por no apoyar las operaciones estadounidenses contra Irán y por no elevar lo suficiente el gasto en defensa, en una jornada marcada por el debate sobre cómo cubrir el repliegue militar de Washington en Europa.

Después de que la Casa Blanca comunicara el mes pasado a sus aliados que iniciaría la reasignación de las capacidades que mantiene desplegadas en el Viejo Continente para llevarlas a otros teatros como el Indo-Pacífico, una gran cantidad de países se había puesto manos a la obra para reemplazar las fuerzas de Estados Unidos y tratar de asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa convencional.

De hecho, varios ministros de Defensa europeos habían coincidido a primera hora de este jueves en calificar de «comprensible» y «previsible» que Estados Unidos redujera su participación en el ‘Modelo de Fuerzas de la OTAN’, el marco que determina los efectivos y recursos que están disponibles en caso de un ataque o conflicto.

Solo habían reclamado a Washington «tiempo» y una retirada «sincronizada» pare evitar «lagunas peligrosas» de capacidades, advirtiendo del reto logístico que supone sustituir plataformas militares estratégicas a corto plazo.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, también había restado importancia a la inquietud generada por el reajuste norteamericano, confirmando que, al tratarse de una «herramienta de planificación», los aliados incrementarían de manera inmediata sus recursos en el caso de que estallara una guerra.

«Supongamos que surge una situación que obligue a activar el Artículo 5. Entonces todos los aliados, incluido Estados Unidos, maximizarían lo que pueden hacer para asegurarse de que podemos ganar la guerra», ha afirmado, clarificando que la presencia de Washington seguirá siendo «considerable» y que además el paraguas nuclear no se ha tocado.

REPRIMENDA DE EEUU A LOS ALIADOS EUROPEOS

Sin embargo, el ambiente relativamente sosegado con el que los aliados habían abordado el debate sobre el futuro reparto de capacidades se agitó cuando en una intervención inicialmente prevista a puerta cerrada –han relatado fuentes aliadas a los medios–, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, empezó a cargar contra los aliados europeos criticando la «vergonzosa» falta de apoyo con Irán.

«Trump, con toda la razón, puso a prueba a nuestros aliados pidiéndoles que apoyaran a Estados Unidos cuando les solicitamos ayuda. Y demasiados suspendieron ese examen (…). Esos aliados pusieron en riesgo a los hijos e hijas de Estados Unidos al denegarles el acceso predecible, el uso de bases y los derechos de sobrevuelo que nunca debieron estar en entredicho», sentenció.

El también jefe del Pentágono defendió que la Alianza transite hacia una «OTAN 3.0», opinando que tras la Guerra Fría vino una «OTAN 2.0» que llevó a la organización a centrarse «en la equidad de género, el cambio climático y la austeridad en defensa», en lugar de «en tanques, cazas y defensas antiaéreas».

«Las fronteras de Europa se abrieron de par en par. Los Estados del bienestar se expandieron. Los presupuestos de defensa se desplomaron, junto con la confianza de Europa en sí misma y en su civilización», añadió, para después referirse al incumplimiento de algunos aliados que pronuncian «demasiadas palabras» pero no suben el gasto en defensa.

«Muchos países los están cumpliendo, algunos todavía necesitan hacer más, y seremos francos al respecto, tanto en privado como en público. Creo que eso es importante, ser honesto con los amigos, asegurarse de que puedan estar a la altura», advirtió sobre que la Administración Trump fiscalizará el cumplimiento de los compromisos de inversión de cada país.

Durante su intervención también llegó a decir que la Alianza «ha sido un tigre de papel y una calle de sentido único» durante muchos años y también avisó a los aliados europeos de que Washington no tolerará más lo que considera una «era de parasitismo» por parte de algunas de las economías «más ricas» del Viejo Continente.

Hegseth no esperó a la finalización del Consejo del Atlántico Norte ni a que llegara el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y apenas dos horas después de llegar a la sede de la OTAN salió para coger un vuelo de regreso a Washington. Horas después, su ‘número dos’, Elbridge Colby, intervino por videconferencia en una reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania.

DEBATE POR LA INTERVENCIÓN DE HEGSETH

La intervención de Hegseth ha provocado comentarios entre varias delegaciones aliadas, aunque fuentes aliadas consultadas por Europa Press discrepan sobre hasta qué punto el mensaje del jefe del Pentágono resultó inesperado pese a la calma oficial.

«Ha sido una sorpresa su intervención. Ese tipo de intervención abierta no se ha permitido a otros países», resume una fuente aliada, que apunta a que algunos países han respondido a puerta cerrada a las críticas del secretario de Defensa estadounidense.

Otras delegaciones, sin embargo, restan dramatismo al episodio y aseguran que nadie esperaba un discurso muy diferente al pronunciado finalmente por Hegseth. Según explican, este es «muy franco» y había dejado entrever criticas similares en anteriores encuentros y comparecencias públicas, por lo que el contenido de sus reproches era ampliamente conocido entre los aliados.

El propio Rutte, en una rueda de prensa posterior a la reunión de ministros de la OTAN, ha justificado las críticas del jefe del Pentágono esgrimiendo que, detrás de las palabras, hay una intención por «mantener la presión» al resto de aliados para que sigan invirtiendo más en defensa.

«Estoy feliz de que lo haya hecho porque tenemos que decirnos la verdad unos a otros. Esta Alianza está atravesando una transformación masiva, probablemente la mayor de su historia, para construir esta OTAN 3.0, y eso también significa que hay algunas aguas turbulentas. Es una fase complicada», ha sostenido.

Así las cosas, el otrora ex primer ministro de Países Bajos también ha defendido que Estados Unidos mantiene «un fuerte compromiso con la OTAN muy claro», dentro de la necesidad de hacer realidad «una distribución más equitativa de responsabilidades» para la defensa colectiva del Viejo Continente.

CL0