Embarazo y defensas: así actúa el interruptor inmunitario que guía a las células que protegen la placenta
MADRID, 12 Mar. Agencias –
Un nuevo estudio revisado por pares de la Universidad de Alabama en Birmingham (Estados Unidos) y publicado en ‘Science Translational Medicine’, ha descubierto un papel crucial en el éxito de los embarazos para un interruptor inmunitario llamado NFAT, que ayuda a las células uNK a establecerse en el útero y realizar esa crucial función de guía.
Cuando se desactiva el interruptor, menos células asesinas naturales llegan al útero, lo que puede provocar complicaciones en el embarazo.
«Este descubrimiento abre una ventana completamente nueva a cómo el sistema inmunológico apoya un embarazo saludable», declara Paige Porrett, autora principal del estudio y profesora de cirugía, obstetricia y ginecología en la Facultad de Medicina Heersink de la UAB. «Ver que NFAT actúa como un cambio de residencia en las células NK uterinas fue una sorpresa, y nos da una pista concreta de por qué algunos embarazos se desvían hacia complicaciones Esto abre todo un nuevo mundo de investigación».
El embarazo temprano depende de un notable acto de coordinación. Antes de que la placenta pueda nutrir al feto en crecimiento, el embrión debe «aterrizar» de forma segura y conectarse con el suministro de sangre de la madre, un proceso guiado por un grupo especializado de células inmunitarias llamadas células asesinas naturales uterinas (células uNK).
Los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre la biología detrás de la preeclampsia, la falla de implantación, el flujo sanguíneo placentario inadecuado y algunas pérdidas tempranas del embarazo, afecciones que afectan a muchas pacientes embarazadas, no solo a aquellas que se han sometido a un trasplante de órganos.
La experiencia del equipo en trasplantes de útero brindó una oportunidad única para estudiar el entorno inmunitario durante el embarazo. Sin embargo, el mecanismo descubierto parece ser fundamental para el desarrollo placentario humano.
«Esto no se trata solo de un caso de trasplante. Usamos el trasplante como un lente, pero la biología podría aplicarse tanto a embarazos normales como a los de alto riesgo. Los beneficios de este trabajo podrían beneficiar a todas las pacientes embarazadas», comenta Porrett.
CÓMO LOS CIENTÍFICOS OBSERVARON ESTE PROCESO CÉLULA POR CÉLULA
Los científicos de la UAB descubrieron que NFAT controla si las células uNK se convierten en «residentes del tejido», un paso necesario que les permite permanecer en el revestimiento uterino y remodelar los vasos sanguíneos maternos para el crecimiento placentario temprano. Hasta ahora, NFAT era conocido por su papel en las células T, pero nunca se había descrito en el contexto de las células NK uterinas o el embarazo.
«Esta es una nueva vía para que las células inmunitarias se conviertan en residentes, algo que desconocíamos», agrega Porrett. «Ahora demostramos en humanos que la biología que solo habíamos visto en ratones aplica. Como resultado, esto abre un nuevo mundo de investigación».
El equipo utilizó la secuenciación de ARN unicelular, una potente herramienta moderna que mide la actividad de cada gen en células individuales. Este nivel de detalle permitió a los investigadores observar los cambios en los programas genéticos a lo largo de miles de células, algo que los métodos más antiguos no podían capturar, especialmente en tejidos tan dinámicos como el útero. «La secuenciación unicelular nos permitió ver, célula por célula, los programas genéticos que estaban cambiando», expone Porrett. «Se necesita esa granularidad para identificar una vía como esta».
El estudio también plantea importantes preguntas científicas sobre el tacrolimus, un medicamento inmunosupresor estándar que toman casi todos los receptores de trasplantes de órganos sólidos. Si bien el tacrolimus es muy eficaz para prevenir el rechazo (y estudios anteriores han demostrado durante mucho tiempo que no aumenta el riesgo de defectos congénitos), los nuevos hallazgos sugieren que reducir la señal NFAT con este medicamento puede aumentar el riesgo de complicaciones placentarias.
«El tacrolimus funciona increíblemente bien, pero ahora hemos identificado una razón biológica para reconsiderar su uso durante el embarazo», comenta Porrett. «Tenemos que esforzarnos por encontrar alternativas más seguras para las pacientes embarazadas, a la vez que evitamos el rechazo».
Los investigadores enfatizan que no se deben realizar cambios en la medicación basándose únicamente en este estudio. En cambio, los hallazgos proporcionan una base mecanicista para la siguiente fase de la investigación: identificar medicamentos alternativos o estrategias de sincronización que protejan tanto el embarazo como el órgano trasplantado.
Más allá de las receptoras de trasplantes, las investigadoras afirman que el trabajo abre nuevas vías para comprender las complicaciones del embarazo en pacientes inmunodeprimidas. El equipo planea mapear cómo los fármacos inmunosupresores afectan a otros tipos de células inmunitarias y no inmunitarias en el útero, incluidas las células estromales y epiteliales, para comprender el panorama biológico más amplio.
«Estos datos humanos son contundentes, pero son en gran medida asociativos», finaliza Porrett. «Necesitamos validar la causalidad y comprender cómo responden otros tipos de células uterinas. Ese es el arduo trabajo que tenemos por delante, y es cómo convertimos un descubrimiento en mejores resultados».
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