Cincuenta y siete familias entregan su ADN mientras la esperanza se aferra al teléfono

En Toledo, en Sevilla, en Córdoba o en Madrid, los familiares de los desaparecidos acuden a entregar su ADN. Fueron 57 familias, todas aferradas al teléfono, una línea imaginaria que les une aún en la esperanza. A medida que pasan las horas, la angustia vence al optimismo, y quienes esperan noticias de los suyos, lo saben. «La gente viene en un estado anímico muy bajo», explica Mercedes Martín, que atiende a los allegados en los puntos de toma de muestras. «Esto es un infierno», resume uno de los familiares. Algunas familias se agarran a pequeños indicios. Hasta el momento se han interpuesto 64 denuncias por desaparición. Para facilitar las gestiones, no hay horario para presentar las denuncias. La Guardia Civil asegura que las atenderá las 24 horas del día.
