Yemen reclama ante la ONU que la protección de Bab el Mandeb no puede recaer «solo sobre sus espaldas»
Defiende que es una «responsabilidad colectiva» habida cuenta de todos los países que envían y reciben suministros a través del estrecho
Se pregunta cuántos más niños tienen que perder su infancia en Yemen para que la comunidad internacional actúe
MADRID, 24 Sep. (Agencias) –
El vicepresidente yemení, Abdulá Abduljader al Alimi, ha reclamado este jueves ante la Asamblea General de la ONU que la seguridad en torno al estrecho de Bab el Mandeb –donde los rebeldes hutíes se han hecho recientemente con puntos estratégicos en la costa del mar Rojo– es una «responsabilidad colectiva» de la comunidad internacional. «No puede quedar solo sobre nuestras espaldas», ha manifestado.
«Es la responsabilidad de todas y cada una de las economías que depende de los suministros seguros, la seguridad energética y la libertad de navegación» en el paso de Bab el Mandeb, ha señalado desde Nueva York, que alberga esta semana la 81ª edición de la Asamblea General de Naciones Unidas.
El ‘número dos’ del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente ha advertido de que «no nos estamos enfrentando a una milicia terrorista local, (sino a) la extensión del régimen iraní (…) que hace uso de grupos terroristas para amenazar las paz y la seguridad internacionales». «Este golpe no podría haber durado tanto sin apoyo militar de Irán», ha asegurado en alusión al levantamiento de los hutíes contra el presidente Abdo Rabbu Mansur Hadi en 2015, y que derivó en la guerra civil en curso.
Además, ha afeado a la comunidad internacional que su «falta de posición decidida» beneficia a la insurgencia, dado que «se subestima el riesgo que supone», y ha señalado que el uso de Teherán y de los hutíes sobre la seguridad marítima la está convirtiendo en «su rehén».
«Esto muestra una verdad que la comunidad internacional no puede no mirar. La seguridad en el mar empieza con eliminar la amenaza en tierra. Proteger a los buques es importante, pero poco durará si no se elimina la amenaza», ha considerado antes de hacer un llamamiento a los diplomáticos presentes para que «no se queden tranquilos con promesas falsas de una milicia terrorista que una y otra vez se ha comprometido a cuestiones que jamás tenía pensado cumplir».
«El hecho de que hoy no ataque buques no significa que mañana no lo haga. Es un error estratégico considerar que la seguridad marítima puede mantenerse a través de garantías que se pueden disolver de la noche a la mañana», ha advertido Al Alimi.
Con todo, ha salvado a Arabia Saudí y a Estados Unidos de sus críticas, agradeciendo el apoyo de los dos países. Para el vicepresidente, Riad ha jugado un «papel esencial» a la hora de reducir los «peligros» que supone el grupo rebelde para el pueblo y el Ejecutivo yemeníes, mientras que el presidente Donald Trump maneja «el único idioma que los hutíes entienden, el de la decisión».
El vicepresidente ha denunciado la «intransigencia» de los rebeldes hutíes ante las distintas propuestas para terminar con las hostilidades y los ha acusado de «utilizar las treguas humanitarias para avanzar con su arsenal militar a expensas de la vida de nuestros ciudadanos».
«El pueblo yemení ha sufrido durante doce años las consecuencias del golpe por parte de la milicia hutí contra el Estado (…) el desplazamiento, la pobreza, el reclutamiento de niños, el terror hacia las mujeres, las minas antipersona, la confiscación de derechos, de libertades, de recursos públicos», ha lamentado.
En esta línea, ha recalcado que «para un niño yemení, doce años son su infancia». «Ha nacido en la guerra crecido con el hambre, con el miedo, con las armas, aprendido los nombres de minas antes de aprender el abecedario, a leer y escribir. Hoy no le pedimos al mundo que haga el duelo por cada niño al que se le robó el futuro en Yemen, les preguntamos cuántos más, cuántos más niños tendrán su futuro robado hasta que el mundo decida ponerse codo con codo del pueblo yemení», se ha preguntado.
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