Isabel Sanchis reinventa la tradición en MBFWM con un desfile que mira al futuro
MADRID, 17 Sep. –
Historia, identidad y vanguardia se han encontrado hoy sobre la pasarela de Isabel Sanchis en MBFWMadrid, donde las diseñadoras valencianas han presentado una colección que convierte la moda en mucho más que una cuestión estética. En la Universidad Nebrija, la firma ha desplegado una propuesta sofisticada y ecléctica que parte de una idea poderosa: la ropa también es una herramienta de expresión, transformación y libertad.
Una propuesta que, en boca de la propia diseñadora, asegura que está creada «con mensaje y con alma» porque, aunque siempre «hemos querido hacer prendas bonitas, esta vez hemos querido potenciar lo que expresa la moda y todo lo que puede transmitir».
La colección establece un diálogo constante con la historia de la indumentaria femenina y recupera algunas de las prendas y códigos que, en distintos momentos, contribuyeron a cambiar la manera de vestir de las mujeres. Piezas que en su origen rompieron con las convenciones establecidas y que estuvieron vinculadas a movimientos de emancipación regresan ahora reinterpretadas bajo el particular lenguaje creativo de Isabel Sanchis. ¿El resultado? Una mirada al pasado que no busca reproducirlo, sino transformarlo desde una perspectiva contemporánea.

Entre los grandes protagonistas de la propuesta aparecen los pantalones bombacho o bloomers, asociados históricamente a Amelia Bloomer y convertidos durante el siglo XIX en un símbolo de libertad de movimiento. Isabel Sanchis los incorpora, en ocasiones, bajo vestidos, generando un interesante contraste entre siluetas tradicionalmente asociadas a la feminidad y una prenda que, en su momento, desafió las normas del vestuario. La colección demuestra así cómo un elemento con una fuerte carga histórica puede adquirir una nueva dimensión cuando se traslada a la pasarela actual.

También el corsé se somete a una profunda transformación. Lejos de mantener su lectura más convencional, la firma valenciana lo fragmenta, lo reconstruye y lo convierte en una pieza escultórica sobre el cuerpo. La gran sorpresa llega de la mano de la impresión 3D, utilizada para crear algunas de estas estructuras y aportar una dimensión tecnológica a una prenda estrechamente ligada a la historia de la moda femenina. Pasado y futuro conviven así en una misma silueta, evidenciando la capacidad de la moda para reinventar incluso sus códigos más reconocibles.

Los estampados inspirados en pañuelos completan este recorrido por la memoria de la indumentaria. Tradicionalmente relacionados con la elegancia, la pertenencia y la identidad personal, aparecen trasladados a nuevas superficies, volúmenes y construcciones. El trabajo de Isabel Sanchis consigue que estos referentes pierdan cualquier rastro de nostalgia y se integren en una propuesta actual, donde el tratamiento artesanal y la experimentación conviven con una marcada vocación de sofisticación.

Todo el desfile queda vertebrado por una idea: romper para poder elegir. La firma reivindica la capacidad de la ropa para construir identidades, comunicar valores, crear vínculos y reflejar las transformaciones sociales de cada época. Desde esta perspectiva, vestir deja de ser un gesto meramente decorativo para convertirse también en un ejercicio de autonomía. Una reflexión que Isabel Sanchis lleva a la pasarela a través del volumen, la experimentación, la artesanía y unas construcciones que invitan a mirar la moda desde un prisma diferente.

Isabel Sanchis mira hacia atrás para hablar del presente y convierte la historia en materia prima para imaginar el futuro. Las piezas que alguna vez desafiaron las reglas regresan ahora transformadas, demostrando que los códigos de la moda están siempre en movimiento. Una propuesta que celebra la individualidad y reivindica la autoexpresión como una de las formas más poderosas de libertad, al tiempo que confirma la apuesta de la firma por una moda sofisticada, experimental y profundamente conectada con su identidad.
Con esta colección, la firma da un paso más en su apuesta por el diseño y la innovación, sin perder de vista las técnicas artesanales que forman parte de su identidad. «Desde nuestra salida internacional, hemos ido combinando técnicas artesanales tradicionales con nuevas técnicas cada año. Esta vez, estamos inmersas en prendas impresas en 3D», explica la diseñadora.

Una evolución constante en la que la escultura continúa siendo una de sus grandes fuentes de inspiración y en la que el diálogo entre tradición y vanguardia se mantiene como uno de sus principales sellos de identidad. «La combinación de lo artesanal con la innovación» sigue siendo, en sus palabras, la esencia de la firma. Una filosofía que, además, Isabel Sanchis comparte desde hace tiempo con su hija, Paula Maiques: «Es un gran honor ver la pasión, la perseverancia y el amor por esta profesión en ella. Habérselo podido transmitir es muy gratificante», concluye.
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