1 abril 2026
Un ajuste de cuentas ominoso para los Estados del Golfo
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NUEVA YORK  – La guerra de Donald Trump contra Irán ha dejado el Golfo destrozado: las bases estadounidenses se han convertido en objetivos, las economías están devastadas y el mito del «oasis» ha quedado destruido. Los gobernantes del Golfo se enfrentan ahora a un duro ajuste de cuentas por su dependencia de Washington y a la incierta búsqueda de un nuevo y frágil orden de seguridad.

Mientras Trump reunía importantes recursos navales y aéreos estadounidenses en el Mediterráneo oriental y el Golfo, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros instaron discretamente a Washington a evitar un ataque a gran escala contra Irán, por temor a un impacto directo en su territorio y su infraestructura energética.

No obstante, la campaña aérea estadounidense-israelí comenzó el 28 de febrero de 2026, sin un objetivo político final claramente definido y articulado públicamente más allá de «paralizar» las capacidades de Irán. Esta desconexión entre la escalada militar y el propósito estratégico se encuentra ahora en el centro de la ira y la sensación de traición de los líderes del Golfo hacia Washington.

El error de cálculo estratégico de Trump

La decisión de Trump de lanzar ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado unos costes estratégicos mucho mayores de lo que su administración parece haber previsto, desde la crisis energética y la interrupción del transporte marítimo hasta una mayor fragmentación regional y un sentimiento antiamericano.

Incluso se vean significativamente mermadas las capacidades iraníes, la guerra ha puesto de manifiesto vulnerabilidades en la proyección de poder de Estados Unidos, ha inquietado a los aliados y ha propiciado un mayor activismo diplomático ruso y chino en el Golfo.

El «precio» a largo plazo para Washington se medirá menos en términos de resultados en el campo de batalla que en la disminución de la confianza y la influencia entre sus socios árabes tradicionales.

Las bases estadounidenses se convirtieron en un lastre

Desde la perspectiva del Golfo, las bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos tenían como objetivo disuadir a Irán y garantizar la seguridad del régimen; en cambio, se convirtieron en objetivos prioritarios una vez que comenzó la guerra.

Irán calificó explícitamente sus ataques contra estas instalaciones como represalias contra Washington, pero su ubicación en zonas densamente pobladas y económicamente vitales hizo que la infraestructura civil cercana también sufriera graves daños.

Esta experiencia está reforzando la opinión en las capitales del Golfo de que los acuerdos de bases extranjeras atraen el fuego enemigo sin ofrecer la protección fiable que se había dado por sentada durante décadas.

Una pesadilla hecha realidad

Los líderes del Golfo advirtieron durante mucho tiempo que una guerra con Irán destrozaría su seguridad y sus economías, una pesadilla que ahora se ha materializado al impactar misiles y drones iraníes contra instalaciones petroleras, puertos, centrales eléctricas y ciudades de toda la región. Culpan a Washington de lanzar la campaña y a Israel de presionar para «neutralizar» a Irán sin tener en cuenta los daños colaterales en los Estados árabes vecinos.

La sensación en las capitales del Golfo es que se hizo caso omiso de su cautela, mientras que ellos han pagado un precio desproporcionado en forma de destrucción física, retroceso económico, interrupción de las exportaciones y aumento de la ansiedad interna.

La narrativa del «oasis» destrozada

La imagen de centros del Golfo como Dubái, Doha y Riad como «oasis» arábigos aislados y abiertos a los negocios, el turismo y la inversión ha quedado gravemente dañada por las alertas de misiles, los ataques a puertos y aeropuertos y el cierre de rutas marítimas clave.

Restablecer la confianza requerirá una reconstrucción visible, una defensa civil reforzada, mejores defensas aéreas y antimisiles, y una diplomacia creíble que reduzca la percepción de riesgo de otra guerra repentina. Los inversores y los turistas exigirán pruebas de que la región puede gestionar las tensiones relacionadas con Irán, y no solo eventos de alto nivel y megaproyectos.

La interpretación errónea de Trump de la escalada iraní

Trump argumentó públicamente que una fuerza abrumadora coaccionaría rápidamente a Irán y propiciaría un cambio de régimen, manteniendo los combates «allí», pero parece que no previó el alcance de la represalia iraní contra los Estados vecinos del Golfo ni un cierre prolongado del estrecho de Ormuz.

El cierre efectivo del estrecho por parte del iraní Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, en inglés), incluidos los ataques y amenazas contra la navegación comercial, ha provocado crisis energéticas a nivel mundial y ha puesto de manifiesto la fragilidad de las hipótesis de planificación de Estados Unidos.

Para los líderes del Golfo, esto subraya lo inadecuada que fue la planificación bélica de Washington a la hora de tener en cuenta las consecuencias de segundo y tercer orden.

Decisión calculada de no tomar represalias

A pesar de los graves daños, los gobernantes del Golfo han evitado hasta ahora una represalia directa contra Irán, calculando que una mayor escalada expondría sus ciudades e infraestructuras a ataques aún más devastadores.

Públicamente, hacen hincapié en la moderación y el derecho internacional, pero en privado, los funcionarios reconocen su realidad geográfica perdurable: deben coexistir con un Irán poderoso y cercano mucho después de que termine esta campaña liderada por Estados Unidos.

Al abstenerse de responder, esperan preservar un margen para la desescalada posguerra y evitar quedar atrapados en un estado permanente de conflicto abierto.

Reformulación de los acuerdos de seguridad con Washington

Dadas sus limitadas alternativas estratégicas, es poco probable que las monarquías del Golfo rompan sus lazos con Washington, pero buscarán acuerdos de seguridad más condicionales y transaccionales. Están presionando para obtener compromisos más claros de Estados Unidos en materia de defensa de su territorio, una mejor integración de las defensas antimisiles regionales y mayor voz en las decisiones que podrían desencadenar represalias iraníes.

Al mismo tiempo, se cubrirán las espaldas profundizando sus lazos con China, Rusia, Europa y los importadores de energía asiáticos, reduciendo así su dependencia exclusiva de Estados Unidos mientras que mantienen el paraguas de seguridad estadounidense.

Opciones del Golfo para prevenir una futura conflagración

Para evitar que se repita la situación, los Estados del Golfo también están explorando canales limitados de distensión con Teherán, líneas directas regionales de crisis más estrechas y acuerdos de seguridad marítima renovados que incluyan a actores no occidentales como China e India.

Podrían impulsar nuevas reglas de combate en torno a las infraestructuras energéticas y las rutas marítimas, buscando acuerdos informales que mantengan estas zonas fuera de los límites incluso en situaciones de crisis.

A nivel interno, están reevaluando la defensa antimisiles, reforzando las instalaciones críticas y considerando rutas de exportación más diversificadas que reduzcan la dependencia de Ormuz.

Ninguna de estas opciones es totalmente tranquilizadora, pero en conjunto ofrecen una reducción parcial del riesgo.

Perspectivas de normalización con Irán

Las especulaciones sobre una normalización plena, incluido un pacto de no beligerancia entre Irán y los Estados del Golfo, se basan en las tendencias previas a la guerra de diálogo cauteloso y compromiso económico.

Que esto esté realmente «sobre la mesa» depende de los resultados de la guerra, de la política interna de Irán y de la percepción de la amenaza por parte del Golfo: si el régimen de Teherán sobrevive pero sigue siendo hostil, es probable que los Estados del Golfo vuelvan a la estrategia de cobertura, combinando la disuasión, el compromiso limitado y el acercamiento a potencias externas.

Un liderazgo iraní más pragmático podría hacer más plausibles, con el tiempo, acuerdos de seguridad estructurados y medidas de fomento de la confianza por fases.

No habrá vuelta al statu quo anterior

Los Estados del Golfo no volverán al statu quo anterior a la guerra; en su lugar, es probable que busquen una arquitectura de seguridad más diversificada, combinando un escudo estadounidense más débil con vínculos ampliados con China, Rusia y los importadores asiáticos.

Este cambio diluirá gradualmente la centralidad de Washington en la seguridad del Golfo, lo que complicará la postura militar de Estados Unidos y la suposición de Israel de contar con el respaldo automático de los árabes frente a Irán.

Para Israel, un Golfo más cauteloso y reacio al riesgo puede limitar la alineación estratégica abierta, mientras que para Estados Unidos, la desconfianza persistente hará mucho más difícil la formación de coaliciones para futuras crisis.

La aventura de Trump en Irán no es un error aislado, sino la última —y quizás la más explosiva— expresión de su ataque a un orden mundial ya de por sí frágil.

Al descartar la moderación, marginar a los aliados y utilizar el poder estadounidense como arma para obtener beneficios políticos a corto plazo, ha acelerado la erosión de la credibilidad de Estados Unidos, fracturado las alianzas occidentales y abierto un nuevo espacio estratégico para Rusia y China.

Los Estados del Golfo son simplemente las víctimas más recientes de este desorden: sus ciudades han sido atacadas, sus economías sacudidas y sus supuestos de seguridad destrozados.

Sea lo que sea lo que surja de esta guerra, no será un statu quo restaurado, sino un Medio Oriente más fragmentado y volátil en el que Israel y Estados Unidos se enfrentan a un margen de error reducido y a un círculo mucho más estrecho de socios dispuestos y de confianza.

Alon Ben-Meir es profesor retirado de Relaciones Internacionales, y su última experiencia en el campo docente la ejerció en el Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York. A lo largo de su carrera, se ha especializado en impartir cursos sobre la negociación internacional y estudios de Medio Oriente.

T: MF / ED: EG

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