Una noche de sueño cambia el cerebro infantil de forma opuesta al de los adultos

MADRID, 25 May. Agencias –
La evidencia emergente sugiere que el desarrollo cerebral, la edad y la hora del día afectan las señales de EEG medidas durante el sueño, según investigadores del Hospital Infantil Universitario de Zúrich (Suiza).
Los médicos utilizan la electroencefalografía (EEG) para evaluar la actividad cerebral en la epilepsia y los trastornos del sueño, y esta potente herramienta se ha mostrado prometedora para otras afecciones, como se expone en un nuevo artículo de ‘eNeuro’.
En concreto, los investigadores exploraron cómo las diferencias en el desarrollo cerebral, la edad y el sueño afectan las mediciones de las señales de EEG registradas en individuos despiertos. La autora principal, Sophia Snipes, explica: «Los estudios de EEG generalmente se han basado en medidas resumidas al comparar pacientes o condiciones experimentales, pero nosotros analizamos la señal de EEG con mayor detalle para comprender mejor el significado de las diferencias que observábamos».
En primer lugar, y en consonancia con hallazgos previos, los investigadores descubrieron que cuatro medidas de señales EEG de 163 personas despiertas de entre 3 y 25 años se veían afectadas de forma diferente por el historial de sueño y la edad. Una de las medidas mostró una interacción entre el historial de sueño y la edad que podría reflejar cómo los niños experimentan más cambios cerebrales durante el aprendizaje y la memoria en comparación con los adultos, un hallazgo novedoso, según los investigadores.
Otra medida reveló un sorprendente cambio evolutivo, con resultados opuestos en niños y adultos tras una noche de sueño. En definitiva, estos hallazgos demuestran que las señales cerebrales durante la vigilia dependen del sueño previo y que este efecto difiere entre niños y adultos.
Debido a que los pacientes con TDAH presentan diferencias en su desarrollo con respecto a las personas neurotípicas, y a que estudios previos identificaron diferencias en la actividad cerebral en registros de EEG obtenidos durante el sueño de pacientes con TDAH, los investigadores evaluaron estas medidas específicas a partir de los datos de 58 niños con TDAH despiertos. No se observaron diferencias en las medidas basándose únicamente en el diagnóstico de TDAH, lo que sugiere a los investigadores que la calidad del sueño, más que los síntomas del TDAH en sí, podría explicar la variabilidad observada previamente en los datos de EEG, aunque se requiere más investigación.
Ampliando la explicación de cómo este trabajo puede mejorar la investigación y el uso clínico del EEG, Snipes asegura: «Los investigadores y los clínicos llevan tiempo utilizando esta herramienta, pero formas más elaboradas de análisis de datos pueden mejorar la interpretación de los registros de EEG. Aunque sabemos que ciertas variables modifican la señal del EEG, no podemos deducir qué significan estos cambios si desconocemos qué partes de la señal se modifican».
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