Sánchez declara que el muñeco de su figura apaleado una Nochevieja en Ferraz fue una «apelación directa» a su «muerte»
MADRID, 10 Mar. –
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado ante la jueza que el apaleamiento de un muñeco que representaba su figura frente a la sede nacional del PSOE, en Madrid, durante la Nochevieja de 2023 fue una «apelación directa» a su «muerte» y una «invitación real» para que alguien «se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real» contra él o su familia.
En una declaración por escrito remitida ante la jueza que investiga los hechos, y a la que ha tenido acceso Europa Press, el también secretario general del PSOE, que está personado como acusación particular, detalla que tuvo conocimiento de la escena a primera hora del 1 de enero de 2024 a través del resumen de prensa que realiza su gabinete.
Fue así como se enteró de la «repugnante agresión y destrucción» de la figura representativa de su persona, mientras que también constató que en las retransmisiones en directo del momento, a través de redes sociales, abundaban «comentarios violentos, soeces, injuriosos y ofensivos» contra su integridad, agrega el presidente.
Sánchez apunta que lo que se convocó como «un acto lúdico y de protesta política», esto es, tomar las uvas frente a la sede del PSOE, «ocultaba una acción perfectamente organizada de violencia política e intimidación». Así, tuvo la sensación de que el encuentro desembocó en «una violenta manifestación de odio» con exhibición de símbolos preconstitucionales, coacciones y amenazas dirigidas contra su persona, subraya.
«INSINUACIONES HOMICIDAS»
«No sólo se vertieron graves ofensas e insinuaciones homicidas que alcanzaban incluso a miembros de mi familia, sino que el momento culminante de la puesta en escena incluía la exhibición de una figura representativa de mi persona que, tras ser colgada de un semáforo, era golpeada, apaleada y despedazada», indica.
Así, consideró que la acción fue «una manifestación brutal de odio encaminada a crear un clima de amenaza física real» hacia él mismo y su familia. «El grado de violencia y amenaza directa excedía claramente los límites razonables del derecho a la crítica y a la protesta pública amparados por la libertad de expresión y manifestación», argumenta Sánchez.
«Lo ocurrido en esa noche no era una simple crítica a mi gestión política, sino una proclamación expresa de odio hacia mi persona y hacia mi familia, acompañada de una ceremonia de escarnio público y violencia explícita, que incluía una apelación directa a mi muerte», asegura.
«DESHUMANIZACIÓN» QUE LEGITIMA LA VIOLENCIA
Sánchez manifiesta que la «deshumanización» hacia él y su familia provocada por el apaleamiento «podía legitimar la comisión de actos violentos contra personas y espacios vinculados» al PSOE.
«Más allá de la intranquilidad» o el «desasosiego» que sintió, tuvo la «íntima convicción» de los hechos «suponían un salto cualitativo» y «una invitación real» para que alguien «se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real» contra él o su familia, afirma.
Así, dice Sánchez que el «perjuicio sufrido es «irreparable» y que el acto fue «la concreción de una estrategia de deshumanización, desprestigio, acoso y persecución orquestadas a través de las redes sociales para movilizar el odio» contra su persona, además de «un salto sin precedentes» desde el terreno «virtual» al «real».
TEMOR POR LA SEGURIDAD DE LOS TRABAJADORES DEL PSOE
«Era la materialización de un clima de amenaza contra mi propia integridad física y la de mi familia como no había vivido nunca antes», resume el presidente, que expone que esa «ceremonia» de deshumanización alcanzó al «conjunto» del PSOE
«Soy consciente del impacto de los hechos relatados y del clima de intimidación que, en último término, perseguía un acto repleto de simbología contraria a nuestro sistema de libertades. No era a Pedro Sánchez a quien se estaba «colgando, apaleando y quemando en público». Sino a quienes exhiben sintonía o militancia con un proyecto político plenamente comprometido con nuestro ordenamiento constitucional la democracia en España», incide.
Sánchez asevera que, desde entonces, teme por la «seguridad» de los trabajadores del PSOE que «no cuentan con medio alguno de protección a su integridad». «Me angustia pensar que algún militante o simpatizante del PSOE pueda ser agredido por quienes se sienten legitimados para amedrentar y deshumanizar al adversario ideológico», zanja.
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