10 agosto 2026
El cambio climático provoca la desaparición del hielo sagrado en Cachemira
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SRINAGAR, India Cada verano boreal, antes del amanecer sobre el Himalaya, Bashir Ahmad guía a sus caballos por el estrecho sendero de montaña que serpentea hacia el santuario de la cueva de Amarnath. Durante décadas, la peregrinación hindú anual ha sido la época más importante del año para su familia. El dinero que ganan durante dos meses les permite pagar la comida, la matrícula escolar, los suministros de invierno y el cuidado de sus animales durante los largos meses de nieve.

Sin embargo, este julio y comienzos de agosto, Ahmad vio a los peregrinos descender de la montaña con lágrimas en los ojos. Muchos habían llegado a la cueva solo para descubrir que la sagrada formación de hielo que habían viajado cientos de kilómetros para ver estaba casi completamente derretida.

“Vienen esperando ver a Baba Barfani”, dijo Ahmad, refiriéndose a la estalagmita de hielo natural venerada por millones de hindúes como una manifestación terrenal del dios Shiva.

“Cuando se enteran de que se ha derretido, muchos deciden no continuar o regresan rápidamente. Si vienen menos peregrinos, lo perdemos todo”, contó.

Durante siglos, la cueva de Amarnath, oculta entre los escarpados picos de Cachemira, en el norte del subcontinente indio, ha sido uno de los lugares de peregrinación más sagrados del hinduismo. Cada año, el agua que gotea del techo de piedra caliza de la cueva se congela formando una columna de hielo que los devotos veneran como el Shivling.

Este 2026, sin embargo, la formación de hielo se derritió en más de 90 % en tan solo cinco o seis días de la peregrinación de 57 días que comenzó el 3 de julio. Lo que los peregrinos encontraron, en cambio, fue poco más que agua goteando sobre la roca expuesta.

La rápida desaparición ha puesto de manifiesto cómo el cambio climático amenaza la frágil economía que sustenta a miles de familias musulmanas que viven a lo largo de las rutas de peregrinación.

Durante generaciones, los musulmanes de Cachemira han sido el pilar de la peregrinación de Amarnath. Los cuidadores de ponis transportan a los peregrinos ancianos por empinados senderos de montaña. Los porteadores llevan equipaje y niños a través de terrenos peligrosos. Los operadores de tiendas de campaña instalan campamentos temporales a gran altitud. Los comerciantes venden té, impermeables, bastones, medicinas y comida.

Un peregrino camina hacia el antiguo templo rupestre dedicado al dios Shiva, una venerada deidad hindú. Los hindúes creen que en esta cueva el dios Shiva reveló el secreto de la inmortalidad a su consorte Parvati. Imagen: Umar Manzoor Shah / IPS

Muchos dependen casi por completo de la peregrinación para su sustento anual.

“Todo nuestro año depende de estas semanas”, dijo Mushtaq Ahmad, quien administra un alojamiento temporal cerca de la ruta.

“La política, la seguridad o el mal tiempo ya pueden afectar el negocio. Ahora el clima se ha convertido en otra incertidumbre, y esta es imposible de predecir”, agregó.

Los científicos afirman que el deshielo refleja cambios más amplios que se están produciendo en el Himalaya, uno de los sistemas montañosos que se calientan más rápidamente en el mundo.

“La región ha experimentado inviernos cada vez más erráticos, menos nevadas, sequías prolongadas y temperaturas en aumento. Sin suficiente nieve acumulada durante el invierno, la cueva recibe menos aislamiento natural, lo que dificulta cada vez más que la formación de hielo sobreviva a la peregrinación de verano”, explica Zahid Shafiq, geocientífico residente en Delhi.

También señaló factores locales que podrían estar acelerando el deshielo dentro de la cueva.

“Miles de peregrinos entran al santuario cerrado cada día durante la Yatra. El calor corporal colectivo, sumado a las emisiones de los generadores diésel, las cocinas comunitarias y la expansión de los proyectos de infraestructura en la región, puede alterar el delicado microclima de la cueva”, declaró Shafiq a IPS.

El resultado ha sido una drástica reducción de la vida útil del Shivling. Los registros históricos indican que la formación de hielo permaneció visible durante gran parte de la peregrinación hasta hace pocos años. Desapareció tras 29 días en 2018, sobrevivió solo 28 días en 2022 y duró apenas siete días en 2024. La desaparición de este año en menos de una semana es el colapso más rápido conocido.

Para los peregrinos, mientras tanto, la pérdida es profundamente dolorosa.

Ramesh Kumar, quien viajó desde el estado de Uttar Pradesh, en el norte de la India, pasó dos días caminando por un terreno montañoso difícil tras meses de preparación física y económica.

“Estuvimos cantando todo el camino. Cuando finalmente entramos en la cueva, casi no quedaba nada. Fue desolador”, dijo.

Aunque la Junta del Santuario de Shri Amarnathji [el organismo que gestiona los asuntos de la peregrinación] ha recalcado que la peregrinación sigue siendo espiritualmente significativa independientemente de la presencia de la formación de hielo, muchos devotos consideran que contemplar el Shivling natural es el momento culminante del viaje.

A medida que las imágenes del santuario derretido se difunden en las redes sociales, la incertidumbre ha comenzado a afectar los planes de viaje de futuros peregrinos.

For those working on the mountain, fewer visitors mean immediate financial consequences.

Para quienes trabajan en la montaña, la disminución de visitantes implica consecuencias financieras inmediatas.

A lo largo de los sinuosos senderos de la ruta de peregrinación, los caballos suelen transportar a miles de peregrinos cada día. Los propietarios invierten grandes sumas antes de que comience la peregrinación, pagando las tasas de inscripción, los exámenes veterinarios, los gastos de transporte y el costoso forraje para sus animales.

Esas inversiones se vuelven difíciles de recuperar si disminuye el número de visitantes. “Pedimos dinero prestado cada año para prepararnos. Si los peregrinos dejan de venir a mitad de temporada, las deudas permanecen, pero los ingresos desaparecen”, dijo Ahmad.

Semanas antes de la peregrinación, los trabajadores transportan estructuras de hierro, ropa de cama, mantas, utensilios de cocina y provisiones a lo alto de las montañas. Estos asentamientos estacionales requieren una inversión sustancial antes de la llegada del primer peregrino.

“Esperábamos gente desde hace casi dos meses. Nadie imaginaba que la principal atracción desaparecería tan pronto”, declaró a IPS Mushtaq, quien gestiona un alojamiento temporal.

Aamir, un estudiante universitario de 22 años que tiene un puesto de té cerca de la parte alta de la ruta durante sus vacaciones de verano, comentó que las ventas cayeron drásticamente tras difundirse la noticia del derretimiento del Shivling.

“Teníamos todo abastecido esperando miles de clientes al día. Sin embargo, mucha gente baja rápidamente después de visitar la cueva. Ya no se detienen a comprar té ni comida”, afirmó.

La crisis ha reavivado interrogantes difíciles sobre cómo conciliar el turismo religioso con la protección del medio ambiente.

El Ministro Principal de Jammu y Cachemira, Omar Abdullah, reconoció recientemente que, si bien las autoridades regulan el número de peregrinos según las directrices del Tribunal Supremo, el deshielo refleja cambios ambientales más amplios que escapan al control inmediato del gobierno.

Grupos ecologistas argumentan que es necesario imponer límites más estrictos al número diario de peregrinos y ser más cautelosos con los proyectos de infraestructura, como túneles y teleféricos, para proteger el frágil ecosistema del Himalaya.

Reducir el número de visitantes podría aliviar la presión sobre el medio ambiente. Al mismo tiempo, una menor afluencia de peregrinos reduciría directamente los ingresos de miles de cachemires cuyo sustento depende de la peregrinación anual.

“La peregrinación ha representado durante mucho tiempo algo excepcional en Cachemira, una región a menudo asociada internacionalmente con conflictos políticos. Cada verano, trabajadores musulmanes guían, alimentan, transportan y cuidan a los peregrinos hindúes que emprenden uno de los viajes más sagrados de su fe”, afirma Sunil Kumar Pandith, autor de un libro sobre la importancia histórica de la peregrinación.

Para los peregrinos, el derretimiento del Shivling plantea interrogantes dolorosos sobre el futuro de una tradición sagrada arraigada en la naturaleza misma.

Para trabajadores como Bashir Ahmad, amenaza la estabilidad económica de familias enteras.

De pie junto a sus caballos mientras otro grupo de peregrinos descendía de la montaña, Ahmad comentó que le preocupaba menos esta temporada que los años venideros.

“Si esto continúa”, dijo, “la gente podría dejar de venir por completo. ¿Qué será entonces de nosotros?”.

En las montañas de Cachemira, donde la fe y la supervivencia han recorrido durante mucho tiempo los mismos caminos estrechos, el deshielo se interpreta como una advertencia de que el cambio climático ya está transformando vidas, tradiciones y medios de subsistencia que antes se consideraban tan permanentes como las propias cumbres del Himalaya.

T: MLM / ED: EG

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