Las enfermedades pueden propagarse entre viviendas a través de sistemas de ventilación compartidos en los edificios

Las enfermedades pueden propagarse entre viviendas a través de sistemas de ventilación compartidos en los edificios
Compartir esto:

MADRID, 18 May. (Agencias) –

Una investigación de científicos de la Universidad de Colorado Boulder (Estados Unidos), de la Universidad de Cantabria y la Universidad de Valencia, y la Universidad Concordia de Canadá, demuestra que las enfermedades pueden propagarse entre apartamentos a través de sistemas de ventilación compartidos.

El estudio, que se ha publicado en ‘Plos One’, ha analizado un brote de COVID-19 que ocurrió en un edificio en Santander después de que España impusiera un confinamiento parcial a partir del 14 de marzo de 2020. En aquel momento, los contagios en la ciudad habían caído prácticamente a cero y seguían vigentes las medidas de mascarilla y distancia social. Sin embargo, 15 personas de cuatro viviendas situadas en vertical resultaron infectadas en pocos días, pese a no haber mantenido contacto directo entre ellas.

El aire transferido a través de los conductos de baño compartidos expuso a los residentes de cuatro viviendas al SARS-CoV-2, a pesar de la baja transmisión comunitaria en la ciudad. Las viviendas con rejillas de escape cubiertas o extractores individuales no se vieron afectadas, al igual que otras viviendas sin conductos de baño compartidos.

Este estudio empleó mediciones y modelos para investigar cómo se transportan los aerosoles infecciosos dentro y entre las viviendas del edificio residencial Santander. Los resultados muestran que depender de la convección natural, o efecto chimenea, en los conductos de ventilación de los baños no impide el transporte de contaminantes entre viviendas.

En concreto, las personas susceptibles en espacios interiores con poca ventilación pueden estar expuestas a patógenos respiratorios transmitidos por el aire a través de los sistemas de ventilación conectados.

El ingeniero David Higuera, coautor del estudio, vivía en el edificio con su esposa y sus dos hijos pequeños. Tenían la corazonada de que los conductos de ventilación que conectaban los baños eran los culpables. «Sabía que si lo que mi esposa y yo sospechábamos estaba sucediendo era cierto, podría tener importantes implicaciones científicas para la salud pública», señala Higuera, quien recuerda que se puso en contacto con las autoridades sanitarias regionales y la prensa, pero dijo que inicialmente se encontró con «muy poco interés».

«Solemos pensar que si cerramos la puerta de nuestro apartamento, estamos a salvo y no podemos contagiarnos. Pero nuestro estudio demuestra que, dependiendo del sistema de ventilación instalado, esto podría no ser así», afirmó la autora principal, Shelly Miller, profesora emérita del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Colorado Boulder.

El estudio reveló que los cambios climáticos podrían afectar la presión del aire en el conducto de ventilación, ya que las temperaturas más altas empujan el flujo de aire hacia atrás a través de las rejillas. Encender la campana extractora de la cocina podría agravar la propagación, aspirando casi todo el aire de un baño contiguo hacia un apartamento cercano en cuestión de minutos.

«La vía de transmisión más plausible para este brote fue el sistema de conductos de ventilación vertical del baño», concluyen los autores.

CL11