Camboya homenajea a una rata africana experta en detectar minas antipersonales

MOROGORO, Tanzania – En la aldea de Mazimbu, no muy lejos de la Universidad Agrícola Sokoine (SUA) de Tanzania, Stephano Jaka aún recuerda la noche en que atrapó y mató a una rata que se había estado alimentando de sus mazorcas de maíz, almacenadas en una cesta tejida meticulosamente y diseñada para proteger los granos de los roedores.
«Sentí un gran alivio cuando por fin la maté. Había estado causando enormes pérdidas a mi familia», contó a IPS, cerca de la ciudad de Morogoro, donde se ubica la universidad.
A miles de kilómetros de distancia, en la ciudad camboyana de Siem Reap, varios agricultores se encontraban entre los invitados, el sábado 4 de abril, para rendir homenaje a una rata nacida en Tanzania por haber detectado cientos de minas terrestres, lo que ha ayudado a despejar extensas zonas de tierra para el cultivo.
Esa jornada se celebra cada año el Día Internacional de Sensibilización sobre las Minas Antipersonal y de Asistencia para la Acción contra las Minas Antipersonal, que este año tuvo como lema: «Invertir en la paz; invertir en la acción contra las minas antipersonal«.
Mientras que los agricultores de la región tanzana de Morogoro siguen percibiendo a las ratas como criaturas destructivas que amenazan su sustento, las comunidades de Camboya acogen a una de estas especies como una heroína salvadora de vidas, lo que pone de relieve cómo un animal despreciado ha llegado a encarnar significados totalmente diferentes en distintos continentes.
Camboya sigue siendo uno de los países más infestados de minas terrestres del mundo, con millones de explosivos aún enterrados bajo tierra, lo que hace que amplias zonas sean inseguras para la agricultura, el asentamiento y el desarrollo.
Con motivo del día internacional contra las minas antipersona, se inauguró una estatua de 2,2 metros, el primer monumento público del mundo dedicado a una rata salvadora de vidas. El monumento rinde homenaje a Magawa, cuya carrera como detectora de bombas comenzó tras un año de adiestramiento en la tanzana Universidad de Sokoine, que destaca por su innovación aplicada a la agricultura y la tierra.
No fue aclamada como una plaga que arrasaba los cultivos, sino como una heroína inesperada cuyo extraordinario olfato ayudó a descubrir peligros ocultos.
Durante años, Magawa trabajó en algunos de los terrenos más peligrosos de Camboya, detectando más de 100 minas terrestres y ayudando a hacer seguras amplias zonas antes de su muerte en 2022. Sigue siendo la única rata a la que se le ha concedido la Medalla de Oro al valor en la nación asiática.
Tallada en piedra local por artesanos camboyanos, la estatua muestra a Magawa con su medalla y su arnés de trabajo. Su base incorpora fragmentos de explosivos desactivados, que simbolizan la amenaza que él ayudó a eliminar.
Erigida en el centro de Siem Reap, el monumento también dirige a los visitantes hacia el centro de la no gubernamental organización belga «Desarrollo de productos para la detección de minas antipersona», conocida por su acrónimo Apopo (en neerlandés), donde pueden aprender sobre el trabajo de las ratas y el impacto actual de las minas terrestres.
«Magawa se convirtió en un símbolo mundial de esperanza para las comunidades camboyanas afectadas por las minas. Esta estatua rinde homenaje a su extraordinario servicio y al trabajo de todas las ratas heroinas de Apopo que siguen salvando vidas en Camboya y en todo el mundo, paso a paso, vida a vida», dijo Christophe Cox, fundador de la organización.
El homenaje también sirve como recordatorio de que millones de minas terrestres siguen enterradas, y de que los esfuerzos para retirarlas continúan a pesar de los recursos limitados.
Magawa fue entrenadoa por Apopo, que utiliza ratas gigantes africanas de bolsa (Cricetomys gambianus) para detectar explosivos. Como son muy ligeras para activar las minas terrestres, estos singulares roedores pueden rastrear con seguridad las zonas contaminadas mucho más rápidamente que los métodos convencionales.
Nacida en la Universidad Agrícola de Sokoine, en Morogoro, Magawa mostró un gran potencial desde el principio antes de ser enviada a Camboya en 2016, donde se convirtió en uno de los animales detectores más exitosos del programa.
En regiones muy afectadas como Battambang, terrenos que antes se consideraban demasiado peligrosos han sido despejados y devueltos a un uso productivo, lo que ha permitido a las comunidades reconstruir sus medios de vida y recuperar una sensación de normalidad.
El trabajo de Magawa también pone de relieve una historia más amplia de innovación africana que contribuye a soluciones globales, con un programa desarrollado en Tanzania que ahora apoya los esfuerzos de desminado en varios países.
Aunque Magawa murió en 2022, otras ratas adiestradas continúan el trabajo, ayudando a reducir la amenaza que suponen las minas terrestres sin detonar.
Los residentes de Morogoro hablaron con una mezcla de orgullo, curiosidad y silencioso asombro al reflexionar sobre el reconocimiento mundial de Magawa, la rata africana gigante de bolsa cuyo trabajo en Camboya ha salvado innumerables vidas.
«¿Quién hubiera pensado que una rata de nuestra región podría convertirse en un a heroína mundial?», dijo Jaka. «Aquí, las ratas son algo que ahuyentamos. Pero Magawa ha cambiado esa historia por completo. Nos ha demostrado que incluso las criaturas más pequeñas pueden asumir las mayores responsabilidades», reconoció.
En el mercado principal de Morogoro, la comerciante Rehema Msuya dijo que la historia de Magawa había suscitado nuevas conversaciones entre los residentes sobre ciencia e innovación.
«Ahora la gente habla de las ratas de otra manera», dijo. «Solíamos verlas solo como destructivas. Pero esta ha salvado vidas y ha detectado peligros donde las máquinas a veces fallan. Te hace sentir orgulloso saber que tal inteligencia puede provenir de una rata», explicó.
Para algunos, el legado de Magawa va más allá de la admiración, poniendo de relieve las posibilidades que a menudo se pasan por alto.
«Magawa representa a África de una manera muy poderosa»», dijo Godfrey Lwambano, profesor de secundaria afincado en Dar es Salaam, la ciudad más poblada de Tanzania y su centro económico.
Y añadió: «A menudo subestimamos lo que tenemos: nuestro entorno, nuestros conocimientos, incluso nuestros animales. Sin embargo, aquí tenemos a una criatura entrenada con paciencia y esmero, que se dedica a desactivar minas terrestres mortales y a proteger comunidades lejanas».
Los jóvenes de Morogoro también afirman que la historia les ha conmovido.
«Cuando oí hablar de ella por primera vez, pensé que era una broma», dijo Neema Kibwana, una estudiante universitaria de 22 años. «Pero cuando supe que llevaba años trabajando en la detección de minas e incluso había recibido premios, me sentí inspirada. Esto demuestra que el impacto no depende del tamaño ni del estatus», consideró.
A medida que la historia de Magawa se difunde por Tanzania y más allá, sigue desafiando percepciones arraigadas, transformando a un animal que antes solo se veía como una plaga en un símbolo de ingenio, resiliencia y esperanza.
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