Andrea Ros, protagonista de ‘Karateka’, sobre las ayudas al cine: «Decidir qué se puede contar o qué no es censura»

MADRID, 29 Oct. Diario Dia –
Andrea Ros, protagonista de ‘Karateka’, el biopic sobre la medallista olímpica Sandra Sánchez, denuncia que «decidir qué se puede contar o qué no», tal y como cree la actriz que pretende Vox al excluir de las ayudas al cine las producciones que considere que suponen adoctrinamiento ideológico, es una clara forma de «censura».
«Esto no es una opinión, es un hecho: decidir qué se puede contar o qué no es censura«, ha denunciado Ros, sumándose así a otras voces de la industria, como Pedro Almodóvar o Eduard Fernández, que han criticado duramente el veto en la concesión de ayudas de la Junta de Castilla y León. Concretamente, la orden de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes, liderada por Alberto Díaz Pico, de Vox, contempla excluir de las subvenciones para la producción de largometrajes o series a aquellas producciones audiovisuales «que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas».
Frente a este tipo de medidas restrictivas, la actriz de ‘A 1000 km de la Navidad’ o ‘Zorras’ defiende con contundencia que el cine y el arte en general deben servir para «contar historias que nos hagan humanos», historias que fomenten la empatía para «atrincherarnos en la ternura» ante los discursos de odio.
«Siempre digo, y lo pienso muy firmemente, que lo contrario del fascismo es la ternura. Y para tener ternura hace falta conectar con las historias de los demás. Si tú te atrincheras en la ternura, si tú te atrincheras en el amor, es mucho más difícil convencerte de hacer daño a alguien», explica la actriz, que sostiene que «el cine nos permite eso: escuchar otras historias, otras realidades y tener más perspectiva«.
«Y eso, sin duda, es lo que nos va a alejar del fascismo», sentencia la protagonista del filme dirigido por Aritz Moreno. El cineasta, responsable de títulos como ‘Ventajas de viajar en tren’ o ‘Moscas’, dice también sentirse «preocupado» ante la situación que atraviesa una industria que, apunta, «ya está en un momento complicadillo a nivel creativo».
«Me gustaría que existiese la mayor libertad creativa posible desde el inicio hasta el final de cada proyecto«, ha explicado Moreno, que destaca que «se sufre mucho» para levantar un proyecto. «Y censura hay de varios tipos. También autocensura ahora mismo. Esa es la primera y, de hecho, la peor, pero existe«, señala el director del filme que recorre la trayectoria de la karateka Sandra Sánchez desde sus comienzos en Talavera de la Reina hasta la conquista del oro olímpico en Tokio 2020, a los 39 años, cuando, recuerda la propia atleta, casi nadie creía ya en ella.
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En este punto, Sánchez afirma que en el deporte de élite a menudo se confunde la edad con la capacidad y que, tal y como reflejan varios pasajes de la película, sintió «cuestionado su nivel» antes incluso de subir al tatami solo por su fecha de nacimiento. «Y entonces salía esa Sandra ingenua que soy y que siempre piensa: ‘El año que viene, los convenzo y se van a dar cuenta de que soy suficientemente buena’«, recuerda la deportista, que espera que la historia de ‘Karateka’ sirva de «impulso» a quienes persiguen sus sueños, sean cuales sean y tengan la edad que tengan.
‘Karateka’ combina en su relato la lucha de Sánchez por abrirse camino en la élite con la relación deportiva y sentimental que construye con Jesús del Moral, su entrenador y pareja al que da vida Patrick Criado. Tanto él, como sobre todo Ros, se sometieron a varios meses de duro entrenamiento, durante los cuales contaron con la colaboración de la atleta y del preparador.
Fue un proceso «largo» que a la actriz le aportó, además de las habilidades técnicas necesarias para su papel, «mucho espacio para convivir y charlar» y descubrir así «la esencia» de Sánchez y trasladarla a la gran pantalla.
«Me ha visto con mi familia, me ha visto en situaciones con gente que no te quiere bonito, que te quiere bonito. Y ha sabido captar esa esencia del ser humano que es Sandra en todas esas situaciones, para poder realmente transmitirlas en la película«, recuerda la deportista, que ha estado muy implicada en el proyecto, desde las primeras versiones del guion hasta el rodaje, durante el cual fue la doble de cuerpo de Ros en las secuencias más técnicas del filme.
«El trabajo con Andrea fue intentar llegar lo más lejos que pudiéramos con ella. Y luego ya no solo donde no llegamos, allí estaba Sandra«, explica Moreno que recuerda que en esas secuencias «no se trataba solo de que el kárate estuviese bien hecho, sino que además fuese el de Sandra», que, matiza, «no tiene nada que ver con el de cualquier otra competidora».
Y al contar con la propia atleta como un activo del rodaje, el mayor reto en esas escenas fue, confiesa, «no cagarla». «Si tengo a la mejor karateka de la historia, puedo trabajar con ella y puede hacerme el kata delante de cámara, mi trabajo es no intervenir. Ahí sale mi alma vasca de decir: ‘Tengo la mejor materia prima y yo lo que tengo que hacer es no cagarla», concluye.
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