20 octubre 2026

Scope sitúa a Francia como la prueba de fuego para la cohesión y las perspectivas crediticias de la eurozona

Scope sitúa a Francia como la prueba de fuego para la cohesión y las perspectivas crediticias de la eurozona
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El responsable de calificaciones soberanas y del sector público de Scope Ratings, Alvise Lennkh-Yunus.


El responsable de calificaciones soberanas y del sector público de Scope Ratings, Alvise Lennkh-Yunus.

– SCOPE RATINGS

MADRID 20 Oct. –

La agencia de calificación Scope Ratings ha situado a Francia como «la principal prueba de fuego» para la cohesión política y las perspectivas crediticias de la eurozona durante los próximos doce meses, al advertir de que sus dificultades para sanear las cuentas públicas y las elecciones presidenciales de 2027 tendrán repercusiones más allá de sus fronteras.

En un informe firmado por su responsable de calificaciones soberanas y del sector público, Alvise Lennkh-Yunus, la agencia sostiene que el principal riesgo crediticio de Europa es la cohesión política, y no su capacidad económica, por lo que reclama mayor unidad y decisiones más contundentes para abordar los retos de la región.

Frente a las dificultades francesas, Scope destaca a España entre las economías europeas que registran un crecimiento sólido gracias a las reformas graduales y a la migración neta, junto con los países escandinavos, Polonia y Países Bajos.

Asimismo, incluye a España, Grecia, Chipre y Portugal entre los países que han consolidado sus finanzas públicas durante varios años. La agencia señala que esta evolución se refleja en sus recientes mejoras de calificación, que han situado a España y Portugal en ‘A+’, con perspectiva estable, y a Grecia en ‘BBB+’, también con perspectiva estable.

En el caso de Francia, cuya nota rebajó en septiembre a ‘A+’ con perspectiva ‘estable’, Scope considera que el ajuste fiscal resulta cada vez más doloroso y prevé que el país seguirá teniendo dificultades para reducir sus déficits presupuestarios. El informe recuerda que el último superávit de sus cuentas públicas se registró en 1974.

La agencia estima que un presupuesto que permita alcanzar el ahorro de 54.000 millones de euros previsto por el Gobierno sería un primer paso, pero calcula que estabilizar la ratio de deuda exige medidas permanentes de entre 100.000 y 120.000 millones de euros.

Según sus proyecciones, la deuda pública francesa aumentará hasta situarse en torno al 130% del PIB en 2031, frente al 116% de 2025. Este escenario contempla un crecimiento económico de alrededor del 1,1% hasta 2031, una mejora del saldo primario de aproximadamente un punto porcentual respecto a 2025 y la ausencia de problemas adicionales.

Scope también prevé que el gasto neto por intereses alcance el 3,6% del PIB en 2031, equivalente al 6,7% de los ingresos públicos, frente al 2% del PIB y el 3,8% de los ingresos de 2025. Esta evolución convertiría el servicio de la deuda en una de las partidas de gasto de mayor crecimiento y reduciría considerablemente la flexibilidad presupuestaria.

El informe advierte de que cuanto más retrase Francia el ajuste, más difícil resultará la consolidación, y subraya que la principal limitación es política, puesto que las medidas requieren una configuración de gobierno capaz de sostenerlas durante varios años.

La hipótesis central de Scope es que el próximo presidente francés se enfrentará a un Parlamento dividido, lo que complicará cualquier agenda ambiciosa de reformas o saneamiento presupuestario, con independencia de quién gane las elecciones. En cambio, la identidad del presidente será determinante para la unidad europea, según la agencia.

En este sentido, plantea que una eventual presidencia de Marine Le Pen podría tener consecuencias de gran alcance para la cohesión de la UE, dependiendo de sus prioridades. Aunque considera que Europa podría adaptarse a una política migratoria más dura o a una transición ecológica más lenta, alerta de los riesgos que supondría cuestionar los acuerdos institucionales sobre el presupuesto comunitario y el mercado único o presionar para satisfacer las exigencias de Rusia respecto a Ucrania.

Estas decisiones, según Scope, perjudicarían la posición internacional de Europa y socavarían la confianza de los inversores en el euro, los bancos y las empresas europeas.

La perspectiva estable de la calificación francesa refleja que la agencia considera equilibrados los riesgos para los próximos doce a dieciocho meses. No obstante, identifica posibles presiones bajistas si la trayectoria de la deuda sigue aumentando a medio plazo, se deterioran significativamente las perspectivas de gobernanza o cambios políticos importantes cuestionan el liderazgo de Francia en Europa.

Dado el peso económico, político y financiero del país, Scope espera que, en un escenario de crisis, las instituciones europeas, incluido el Banco Central Europeo (BCE), recurran a instrumentos extraordinarios para respaldar su perfil crediticio, siempre que Francia respete en líneas generales los objetivos económicos y fiscales de la UE.

Sin embargo, la agencia recalca que ese apoyo solo permitiría ganar tiempo y aportar un marco de actuación, mientras que la aplicación de las reformas seguiría siendo una responsabilidad interna.

En el conjunto de Europa, el informe identifica la tecnología y la energía como las dos grandes desventajas económicas frente a Estados Unidos. Aunque ambas economías han invertido una media anual equivalente al 21% del PIB desde 1999, Estados Unidos destina el 3,5% del PIB a investigación y desarrollo, frente al 2% europeo, mientras que la dependencia de las importaciones energéticas expone a Europa a mayores costes y volatilidad.

Para corregir estas debilidades, Scope propone reasignar recursos, también dentro del presupuesto comunitario, e impulsar reformas estructurales como la unión del ahorro y la inversión, aunque advierte de que avanzar exige ceder soberanía nacional en ámbitos políticamente sensibles.

CL8