Los ucranianos Ogárkova y Yermólenko defienden la escritura para evitar la «banalización de la muerte» en Ucrania
BARCELONA, 19 Oct. –
Los escritores ucranianos Tetyana Ogárkova y Voldímir Yermólenko han asegurado este viernes que escribir es una forma de resistencia frente al cansancio y la «banalización de la muerte».
En un encuentro con periodistas en el marco de su paso por la Biennal del Pensament de Barcelona, la pareja ha presentado ‘La vida en el límite. Ser ucraniano hoy’ (Libros del Asteroide), publicado en castellano este octubre: «El mayor peligro es no sentir nada», han insistido.
«Para nosotros escribir es una manera de crear, y crear es una manera de resistir. Lo que quiere el enemigo es que nos quedemos sin habla, mudos, quiere que nos convirtamos en unos cuerpos, unos seres sin emociones. Y escribir nos da libertad, nos da alegría«, han defendido.
En la obra, que definen como «reportaje filosófico», Ogárkova y Yermólenko quieren dejar testimonio de lo que está sucediendo a la vez que reflexionan sobre la realidad, la paz y la guerra a partir de sus viajes por Ucrania los últimos años.
De entre las 60 o 70 veces que se han subido al bus o al coche, la mayoría tenía un fin muy práctico: «Llevábamos ayuda a los militares, o libros para bibliotecas. El conocerlo, profundizar, es secundario. Lo primero era actuar para resistir«.
Ambos destacan que se rata de un «doble viaje», en el espacio y en el tiempo, ya que les ha permitido tanto conocer la geografía de su tierra natal como profundizar en su historia a través de la lectura.
En el libro, por lo tanto, los autores hablan con militares y civiles en el frente, pero ponen estos encuentros en comunicación con escritores y pensadores del pasado.
Preguntado por el subtítulo del libro, ‘Ser ucraniano hoy’, Yermólenko se remite a la fe y a la resistencia: «Es amar a pesar del dolor, vivir a pesar de la muerte y creer en lo imposible».
«Ser ucraniano ahora es valorar la vida a pesar de la muerte, es vivir la vida, es tener fe en nosotros mismos y en el futuro. El mundo ahora carece muchísimo de fe. Ucrania sí tiene esta fe», añade.
Además, señalan que la cultura es un arma de resistencia: «Durante la guerra la cultura es lo más importante, yo diría que es el corazón, porque Rusia está luchando contra la realidad de la identidad, de la existencia de Ucrania».
«Nosotros sí existimos, Ucrania existe, la lengua existe, la identidad existe, y tenemos derecho a existir. Por eso existen las ‘casas de cultura’, así llamadas, que son el corazón de nuestra existencia en los territorios justo cerca del frente. Y allí están las mujeres indefensas, que son el fundamento de la resistencia«, han explicado.
El matrimonio explica que trata de mantener una «ilusión de normalidad» para sus hijos, como hacen muchos ucranianos: van al colegio, a la escuela de música y hacen danza, aunque a veces tengan que estudiar en sótanos o bailar completamente a oscuras.
Ogárkova ha afirmado que la ayuda e influencia del presidente estadounidense, Donald Trump, es importante pero no decisiva, y advierte de que no es solamente un problema de Europa, sino síntoma «de un nuevo imperialismo» que entienden que encarnan también Rusia y China.
A su vez, Yermólenko ha añadido que sin la ayuda económica de la Unión Europea estarían «en grandes apuros», y ha subrayado que lo que se destina a Ucrania corresponde al 0,1% del PIB de la Unión, por lo que no influye en su economía, ante el debate sobre si debería rebajarse la cuantía o no.
Aún así, insiste en que en que existe una «amenaza a Europa por parte de Rusia«, que busca una reorganización del espacio europeo, y se remite a las pruebas de ataques en países como Rumanía o Alemania.
Ambos coinciden además en su preocupación por el auge de la extrema derecha en países como Alemania o Francia y, en general, por la polarización en Europa: «La solidaridad y la unidad de la UE depende de partidos de centro y de no caer en esos extremos. Es un objetivo existencial«.
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