Los vasos sanguíneos del cáncer colorrectal podrían esconder una pista clave sobre la supervivencia
MADRID, 25 Sep. Diario Dia –
Los tumores necesitan irrigación sanguínea para crecer y sobrevivir. Los vasos sanguíneos que nutren los tumores pueden presentar características diferentes según el tipo de cáncer y podrían estar relacionados con la supervivencia y el pronóstico del paciente.
Investigadores del Mass General Brigham (Estados Unidos) han llevado a cabo un estudio de cohorte prospectivo sobre los vasos sanguíneos en tumores colorrectales, relacionando una mayor densidad de vasos sanguíneos con una menor mortalidad específica por cáncer colorrectal.
LA RED DE VASOS QUE ALIMENTA AL TUMOR PODRÍA SER MÁS IMPORTANTE DE LO QUE PARECE
Investigadores del Instituto Oncológico Mass General Brigham, el Instituto Broad del MIT y Harvard, y la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, todos en Estados Unidos, llevaron a cabo un estudio de cohorte prospectivo utilizando técnicas de imagen avanzadas para caracterizar microscópicamente los vasos de tumores colorrectales. El estudio reveló que los pacientes con tumores que presentaban una mayor densidad vascular general tenían una mejor supervivencia, y una mayor proporción de microvasos se asoció con mejores resultados.
«Numerosos vasos sanguíneos se extienden profundamente en los tumores, pero su papel en la biología tumoral aún no se ha estudiado en profundidad», explica el doctor Shuji Ogino, autor principal del estudio y jefe del Programa de Epidemiología Patológica Molecular del Departamento de Patología del Hospital General de Massachusetts Brigham.
«Estamos descubriendo que algunos subtipos de vasos tumorales podrían representar posibles dianas terapéuticas. Por ejemplo, la inmunoterapia combinada con la terapia dirigida a los vasos sanguíneos podría resultar incluso más eficaz en el tratamiento del cáncer colorrectal que la inmunoterapia sola».
El estudio, cuyos resultados se publicaron en ‘JAMA Network Open’, empleó el método de biobanco de tumores incidentes de cohorte prospectiva (PCIBM) para analizar muestras tumorales de 837 pacientes con cáncer colorrectal participantes en el Nurses’ Health Study, un estudio con 50 años de trayectoria, y en el Health Professionals Follow-Up Study.
El equipo de investigación desarrolló un ensayo de inmunofluorescencia multiespectral in situ personalizado para visualizar y cuantificar múltiples biomarcadores en una sola sección de tejido o muestra celular.
Utilizaron esta técnica para clasificar más de 61.000 vasos sanguíneos tumorales según sus características moleculares y estructurales. Mediante la incorporación de aprendizaje automático basado en IA, los investigadores analizaron los datos de los vasos tumorales de forma más rápida y eficiente que con los métodos tradicionales.
Hallazgos adicionales indican que una mayor proporción de ciertos tipos de vasos se asoció con peores resultados para los pacientes. Los subtipos de vasos asociados con la angiogénesis (crecimiento de nuevos vasos sanguíneos) se vincularon con un peor pronóstico. Asimismo, los vasos más pequeños y redondeados se correlacionaron con mejores resultados, mientras que los vasos más grandes y con anomalías se vincularon con peores resultados.
Un grupo liderado por el doctor Ogino descubrió recientemente que ciertas características vasculares caracterizan el cáncer colorrectal diagnosticado en pacientes menores de 50 años (conocido como cáncer colorrectal de aparición temprana). Futuras investigaciones explorarán si diversas características vasculares están vinculadas a factores de riesgo conocidos o nuevos mediante el enfoque PCIBM. Los autores señalan que se necesitan estudios adicionales para validar los hallazgos y comprender mejor cómo las características vasculares del tumor pueden influir en el pronóstico del cáncer colorrectal.
«Nuestro estudio demostró que las características vasculares podrían servir como biomarcadores pronósticos, signos biológicos o clínicos que señalan la probable evolución de una enfermedad», recalca Ogino.
«Indican lo que pudo haber ocurrido en el pasado o lo que podría ocurrir en el futuro, independientemente del tratamiento utilizado, lo cual puede ser útil para la estratificación del riesgo y la medicina de precisión», concluye.
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