La UIB aplica las leyes de la termodinámica para ver cómo cambian las opiniones de la sociedad

PALMA 24 Sep. Agencias –
Un equipo de investigadores del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (Ifisc) de la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha desarrollado un modelo matemático basado en las herramientas de la termodinámica estocástica moderna para estudiar cómo evolucionan las corrientes de opinión en la sociedad.
La UIB ha explicado este jueves en un comunicado que el estudio demuestra que el viraje ideológico y los fenómenos colectivos en el sistema obedecen a relaciones similares a las que rigen las corrientes de calor y los flujos de entropía en termodinámica.
El trabajo, liderado por el investigador del Ifisc Gonzalo Manzano, introduce un enfoque novedoso al describir la evolución del conjunto de las opiniones como un sistema impulsado por pura información y probabilidades. El modelo sitúa a los agentes sociales frente a dos posturas posibles y dos mecanismos básicos de comportamiento: el gregarismo o conformidad, es decir, la tendencia a adoptar la opinión mayoritaria del entorno, y la anticonformidad o diferenciación, que hace referencia al cambio de postura al percibir que muchos piensan igual, con el objetivo de destacar.
A partir de estas reglas, los científicos han probado que las modificaciones de opinión en el sistema cumplen una norma similar a la «segunda ley» de la termodinámica, «que limita cómo pueden evolucionar espontáneamente los discursos colectivos». Además, el estudio aplica los denominados «teoremas de fluctuación» para acotar de forma rigurosa la volatilidad y previsibilidad de los flujos de pensamiento a lo largo del tiempo.
La UIB ha añadido que dependiendo de la fuerza relativa entre la conformidad y el deseo de diferenciación, el modelo demuestra que la sociedad puede terminar en escenarios muy dispares: desde una situación polarizada, con la población dividida de forma más o menos equitativa entre ambas opiniones, hasta estados de consenso, donde casi todo el mundo piensa igual.
Asimismo, el sistema refleja que la opinión pública puede sufrir «cambios abruptos» al variar ciertos parámetros críticos. De la misma manera que el agua cambia de estado al cruzar un umbral de temperatura, el cruce de un punto crítico en el equilibrio del comportamiento social provoca que la sociedad «rompa espontáneamente su simetría» y pasar bruscamente de un discurso polarizado y descoordinado a un estado organizado de consenso generalizado.
«Nuestro marco demuestra que la termodinámica estocástica no está necesariamente ligada a sistemas energéticos», ha explicado Manzano, quien ha destacado que, al centrarse en la estructura matemática de las interacciones, se pueden recuperar resultados clave de la termodinámica estocástica, como los teoremas de fluctuación y las relaciones de incertidumbre, en un contexto puramente social y ofrecer nuevas perspectivas sobre la polarización y el orden colectivo.
Finalmente, los autores sugieren que si los cambios de opinión reales pudieran observarse con el suficiente detalle para distinguir si se deben a la conformidad o a la anticonformidad, estas fórmulas permitirían estimar los parámetros del modelo a partir de datos empíricos, lo que abre la puerta a contrastar la teoría matemática frente a situaciones reales del día a día.
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