Niñeras para ultrarricos: un negocio en auge, con requisitos cada vez más exigentes y salarios de seis cifras
MADRID 17 Sep. (Agencias) –
El aumento de la población con altos patrimonios y la creciente movilidad internacional de las familias más acaudaladas están ampliando el mercado potencial del personal doméstico especializado, entre ellos los profesionales del cuidado de niños, que pueden alcanzar salarios brutos anuales de seis cifras.
A nivel mundial, el número de personas con altos patrimonios aumentó en casi dos millones en 2025, hasta situarse en 25,3 millones, según el Informe sobre la Riqueza Mundial 2026 de Capgemini. La riqueza de este colectivo creció un 8,7% el pasado año, hasta alcanzar un máximo histórico de 98,3 billones de dólares (unos 84,7 billones de euros), el mayor incremento anual desde 2018.
En este contexto, el trabajo de las niñeras para familias con grandes patrimonios se ha consolidado como un mercado cada vez más especializado. La escasez de perfiles con experiencia, disponibilidad internacional y formación específica eleva las remuneraciones en los puestos de mayor exigencia.
Según la guía salarial de 2026 de Morgan & Mallet, una agencia especializada en la selección y colocación de personal doméstico para hogares de alto patrimonio, una ‘nanny’ puede percibir alrededor de 120.000 dólares brutos anuales en Estados Unidos (104.000 euros al tipo de cambio actual), 120.000 francos suizos en Suiza (125.000 euros) y 67.200 euros anuales en Francia.
Asimismo, ‘The Economist’ señala que algunos de estos puestos exigen jornadas de al menos 12 horas diarias durante siete días consecutivos, seguidas de una semana de descanso. Los salarios pueden alcanzar los 200.000 dólares anuales (174.350 euros), una remuneración que, calculada por hora, el medio equipara a la de un asociado de capital privado.
En España también existen este tipo de ofertas, aunque el mercado de las ‘nannies’ especializadas para grandes patrimonios tiene un mayor desarrollo en otros países. Un ejemplo es una vacante publicada por la agencia Origen Selection para una familia residente en La Moraleja, en Madrid, que ofrece entre 70.000 y 100.000 euros brutos al año para un puesto de ‘nanny rotativa’.
España registró un incremento del 5,3% en el número de personas con un patrimonio superior al millón de dólares, hasta alcanzar las 259.700, según el Informe sobre la Riqueza Mundial 2026 de Capgemini. El crecimiento de este colectivo amplía, al menos en términos potenciales, la base de clientes para servicios como el de las niñeras para familias de alto patrimonio.
En el caso de los cuidadores dispuestos a acompañar a las familias en sus desplazamientos, conocidos como ‘travelling nannies’, la remuneración anual puede llegar a 150.000 dólares en Estados Unidos (130.000 euros). Estos puestos suelen exigir una disponibilidad especialmente elevada, así como capacidad para adaptarse a los cambios de residencia y de agenda de los empleadores.
Los puestos de cuidado infantil para hogares de alto patrimonio requieren, en muchos casos, competencias que van más allá de la experiencia convencional como niñera. Entre las condiciones más frecuentes figuran el dominio de varios idiomas, la posesión de documentación que facilite los desplazamientos internacionales y conocimientos de metodologías educativas como Montessori o Waldorf.
Asimismo, las exigencias pueden variar según la ciudad y el perfil de cada familia. Según Morgan & Mallet, en San Francisco las familias valoran niñeras con conocimientos de STEAM; en Miami, buscan cuidadores con experiencia en natación por la presencia habitual de piscinas en las viviendas; y, en Londres, pueden esperar que las profesionales preparen a los niños para el acceso a colegios de élite.
La guía de Morgan & Mallet señala que las familias que buscan perfiles altamente especializados deben prever presupuestos entre un 15% y un 20% superiores a las tarifas estándar.
Estos salarios exigen disponibilidad, flexibilidad y discreción. Los trabajadores pueden contar con horarios irregulares, viajar con frecuencia y desplazarse entre las distintas residencias de la familia, lo que puede dificultar la conciliación personal y familiar. El puesto también implica una alta responsabilidad sobre los menores y el cumplimiento de estrictas cláusulas de privacidad y confidencialidad.
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