17 septiembre 2026
Diario Dia
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SRINAGAR, India – Una encuesta internacional publicada por Earth4All reveló una creciente crisis de confianza en los gobiernos, un amplio descontento por la desigualdad y un fuerte respaldo público a importantes reformas económicas, lo que sugiere que muchas personas en todo el mundo consideran que los sistemas políticos y económicos actuales no están al servicio de los ciudadanos comunes.

El informe, Reconstruir la confianza: economías amañadas, sociedades fragmentadas y argumentos a favor del cambio, encuestó a personas de 17 países que representan 58 % del producto interno bruto (PIB) mundial, 38 % de la población mundial y 37 % de las emisiones mundiales de carbono.

Sus conclusiones muestran sociedades que se sienten cada vez más divididas, económicamente inseguras y desconectadas de las instituciones políticas.

Según el informe, casi dos tercios de los encuestados dijeron creer que el sistema económico de su país está “amañado” para beneficiar a los ricos y poderosos. Siete de cada diez afirmaron que existe demasiada desigualdad económica en su país, mientras que 69 % pidió cambios importantes en los sistemas económicos para mejorar la vida de la mayoría de las personas.

“Los resultados de la encuesta muestran un desajuste entre el apoyo público al cambio económico y lo que los principales partidos políticos están dispuestos a ofrecer”, escriben los autores del informe, Owen Gaffney y Kate Pickett.

Sostienen que los resultados revelan una oportunidad para que los gobiernos construyan nuevos contratos sociales basados en la equidad, la seguridad económica y el bienestar a largo plazo.

La encuesta se realizó en un momento en que muchos países enfrentan un aumento del costo de vida, una creciente polarización política, presiones climáticas y un descontento cada vez mayor de la población con las instituciones.

Una de las conclusiones más llamativas del informe es que muchas personas sienten que sus sociedades están cada vez más fragmentadas.

En los 17 países encuestados, 67 % afirmó que su país está hoy más dividido que hace una década. Más de siete de cada diez encuestados señalaron que existen graves tensiones entre los partidarios de distintos partidos políticos.

Casi dos tercios percibieron conflictos entre ricos y pobres, mientras que una proporción similar percibió tensiones entre las poblaciones inmigrantes y las nacidas en el país.

Los autores sostienen que estas divisiones están vinculadas no solo con las condiciones económicas, sino también con un deterioro más amplio de la confianza.

“Las sociedades sienten que se están desintegrando. Existe un déficit de confianza en el corazón de las sociedades”, señala el informe.

Solo 31 % de los encuestados dijo confiar en que sus gobiernos tomarán decisiones que beneficien a la mayoría de las personas dentro de 20 o 30 años. Esta fue una de las medidas que obtuvo las puntuaciones más bajas de la encuesta.

El informe también destaca una cuestión menos visible. Muchas personas sienten que no son tratadas con respeto y dignidad.

En todos los países encuestados, solo 41 % estuvo de acuerdo en que las personas como ellas son tratadas con respeto y dignidad. Los autores señalan que los sentimientos de falta de respeto y humillación pueden alimentar la alienación política y el resentimiento social.

“Una sociedad en la que una de cada cuatro personas siente que no recibe respeto contiene un importante material combustible”, afirma el informe. “Muchas personas sienten que son invisibles, creen que el sistema está amañado y no viven su sociedad como una empresa colectiva”, agrega.

Los países asiáticos incluidos en la encuesta mostraron diferencias significativas en las actitudes de la población.

Indonesia se destacó como uno de los países que más apoyan la reforma económica. Casi tres cuartas partes de los indonesios dijeron que existe demasiada desigualdad en su país, mientras que 74 % consideró que el sistema beneficia a los ricos.

Un notable 78 % apoyó cambios económicos importantes, el nivel más alto entre todos los países encuestados.

Los indonesios también mostraron un fuerte respaldo a la acción climática. El 68 % afirmó que los gobiernos deberían tomar medidas contundentes contra el cambio climático incluso si eso provoca un aumento de los precios.

Sin embargo, Indonesia pareció estar menos polarizada que muchos países occidentales. Solo 53 % consideró que el país está más dividido que hace diez años, una cifra significativamente inferior al promedio mundial.

El caso de Japón

Japón presentó un panorma diferente.

La confianza en el gobierno se ubicó entre las más bajas registradas en la encuesta. Solo 19 % de los encuestados japoneses dijo confiar en que su gobierno tomará decisiones a largo plazo que beneficien a la mayoría de los ciudadanos. Apenas una quinta parte consideró que era tratada con respeto y dignidad.

Los resultados también revelaron un fuerte respaldo al liderazgo autoritario en Japón. Casi la mitad de los encuestados estuvo de acuerdo en que el país estaría mejor con un líder fuerte que no estuviera limitado por el Parlamento ni por las elecciones. Mientras tanto, solo la mitad afirmó que la democracia era el mejor sistema de gobierno.

India también ocupó un lugar destacado en la encuesta. Según los datos comparativos del informe, 66 % de los encuestados indios estuvo de acuerdo en que existe demasiada desigualdad económica en el país, una cifra cercana al promedio internacional.

India se ubicó entre los países donde la mayoría aún consideraba que era tratada con respeto y dignidad, y registró uno de los niveles más altos de la encuesta en este indicador.

A pesar del descontento generalizado con los gobiernos y los sistemas económicos, la encuesta encontró que la democracia sigue contando con apoyo.

En general, 68 % de los encuestados afirmó que la democracia sigue siendo la mejor manera de gobernar su país. Sin embargo, el apoyo no fue universal. El 40 % también estuvo de acuerdo en que su país estaría mejor con un líder fuerte que no tuviera que preocuparse por el Parlamento ni por las elecciones.

Los autores describen esto como una señal de alerta y no como un rechazo de la democracia en sí misma.

En países como Brasil y Japón, el apoyo a los líderes fuertes alcanzó niveles especialmente altos. En Brasil, 51 % respaldó la idea de un líder sin las limitaciones de las elecciones, mientras que 63 % siguió apoyando la democracia. En Japón, el respaldo al liderazgo fuerte se situó en 46 %.

Estados Unidos presentó un panorama contrastante. Solo 26 % favoreció a un líder fuerte fuera de los límites democráticos, mientras que 68 % apoyó la democracia como forma de gobierno preferida.

El informe advierte que la disminución de la confianza en las instituciones puede abrir oportunidades para movimientos antidemocráticos si los gobiernos no abordan las preocupaciones de la población sobre la equidad y las oportunidades económicas.

La acción climática conserva el respaldo público

A pesar de las crecientes preocupaciones económicas, la encuesta encontró que la acción climática sigue contando con apoyo.

Más de la mitad de los encuestados afirmó que los gobiernos deberían tomar medidas contundentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero incluso si eso provoca un aumento de los precios. El apoyo fue mayor en los países de ingresos medios y menor entre los hogares de menores ingresos y los encuestados políticamente conservadores.

Los autores sostienen que las políticas climáticas tienen más probabilidades de ser exitosas cuando se combinan con medidas que aborden la desigualdad económica y la inseguridad social.

Según sugiere el informe, la resistencia pública a la acción climática suele aumentar cuando las personas creen que se les pide asumir costos injustos mientras los grupos más ricos se benefician del sistema existente.

Kate Pickett, una de las autoras del informe y reconocida investigadora de la desigualdad y el bienestar social, ha sostenido durante mucho tiempo que las sociedades desiguales tienden a experimentar una menor cohesión social y niveles más bajos de confianza. Los resultados de la nueva encuesta parecen reforzar ese argumento.

La ansiedad económica sigue siendo generalizada

Más allá de las cuestiones relacionadas con la confianza y la política, la encuesta destaca las persistentes preocupaciones por la seguridad económica básica.

En los países encuestados, 41 % de los participantes afirmó estar preocupado por tener suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas durante el próximo año. La ansiedad económica fue particularmente alta en los países que enfrentan inflación e inestabilidad financiera.

Argentina registró los niveles más altos de inseguridad económica. Más de dos tercios de los encuestados estaban preocupados por cubrir sus necesidades básicas y 78 % apoyaba importantes reformas económicas.

Incluso en los países más ricos, las preocupaciones por la desigualdad seguían siendo generalizadas.

En Estados Unidos, 62 % afirmó que había demasiada desigualdad. En Suecia, a menudo considerada una de las sociedades más igualitarias del mundo, 71 % compartió esa opinión. Australia registró 64 %.

Los autores sostienen que el crecimiento económico por sí solo ya no es suficiente para tranquilizar a los ciudadanos.

En cambio, las personas evalúan cada vez más los sistemas en función de la equidad, las oportunidades y de si la prosperidad se comparte.

La iniciativa Earth4All fue lanzada por organizaciones como el Club de Roma, el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, el Centro de Resiliencia de Estocolmo y la Escuela de Negocios de Noruega. Busca identificar vías hacia una prosperidad sostenible y el bienestar social.

Los autores del informe afirman que los resultados deberían servir como una llamada de atención para los líderes políticos.

En lugar de considerar el descontento público como una reacción temporal a las crisis económicas, sostienen que los gobiernos deberían reconocerlo como una evidencia de problemas estructurales más profundos.

La encuesta revela lo que los autores denominan un “diagnóstico casi universal”. En diferentes sistemas políticos, culturas y niveles de ingresos, grandes mayorías comparten la creencia de que los actuales sistemas económicos favorecen a las élites y dejan atrás a los ciudadanos comunes.

T: GM / ED: EG

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