El jazz se consolida en España con 127 festivales en 2025 pero arrastra «la brecha de género», según Jazz España
MADRID, 15 Sep. –
El jazz se consolida en España con 127 festivales en 2025 aunque arrastra «una brecha de género» que sitúa el liderazgo femenino en las programaciones en torno al 20%, según un estudio encargado por la Plataforma Jazz España (PJE) que se ha presentado este martes en la sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).
El informe se trata del primer estudio realizado en el país sobre los festivales de jazz, elaborado con el apoyo de Fundación SGAE, AIE y el Ministerio de Cultura. El informe, presentado por la coordinadora de la PJE, Marina Fernández, confirma que el sector cuenta con 127 festivales activos en 2025, una escena «estable, resiliente» y de «crecimiento progresivo y continuado», como ha destacado la coordinadora.
El director general de Fundación SGAE, Rubén Gutiérrez, ha destacado que el jazz es «un género absolutamente prioritario» para la entidad pese a no tener «una dimensión empresarial tremenda» y ha subrayado la «creatividad» que ha dado el país en los últimos 100 años, con maestros ya fallecidos, «leyendas vivas» y talento consolidado y emergente.
Por su parte, Fernández ha precisado que el informe analiza exclusivamente festivales con edición en 2025, dejando fuera ferias profesionales y clubes de jazz, «el soporte básico del sector».
El estudio cruza la presencia femenina en las programaciones con el tamaño del festival. En los grandes, un 78,4% de las bandas están lideradas por hombres frente a un 21,6% por mujeres (0% mixtas); en los medianos, 76% masculino, 17% femenino y 6,2% mixto; y en los pequeños, 67% masculino, 24% femenino y 8,1% mixto. La media global ronda el 20% de liderazgo femenino, un dato que, según Fernández, coincide con estudios similares de la asociación MIM y de la red europea Europe Jazz Network.
«Es un dato con el que trabajar porque es muy bajo. Hay que ser optimista, ha subido y está subiendo, pero no queremos conformarnos», ha afirmado, al tiempo que ha añadido que el reto se extiende también a la dirección de los propios festivales, «otro estrato» donde la presencia femenina continúa siendo minoritaria.
Según los datos presentados, los 127 festivales programaron en 2025 en torno a 1.500 conciertos en todas las comunidades autónomas menos en Cantabria y Navarra, además de Ceuta y Melilla, y llegan a 44 de las 50 provincias españolas, lo que Fernández ha subrayado como prueba de un reparto «muy homogéneo» y no concentrado en las grandes ciudades.
Andalucía lidera el mapa con 32 festivales, seguida de Cataluña, Aragón, Castilla y León y la Comunidad Valenciana. Fernández ha matizado, no obstante, que este ranking mide número de festivales y no volumen. Los de mayor tamaño –por número de conciertos– se concentran en Madrid, San Sebastián y Barcelona.
El estudio también describe un sector de dimensión mayoritariamente pequeña, ya que el 87,4% de los festivales se celebra en recintos de menos de 1.000 butacas, casi la mitad dura menos de cuatro días y la mayoría programa menos de seis conciertos seguidos. En cuanto a espacios, los festivales se concentran sobre todo en recintos cerrados y en la temporada de otoño –especialmente octubre y noviembre–, aunque julio es, dentro del verano, el mes con más citas.
Respecto a la asistencia, el público es mayoritariamente adulto (50-55 años, edad que baja hasta los 20-45 en los festivales al aire libre), de nivel educativo y cultural alto, de procedencia sobre todo local y «muy estable». Según Fernández, «no se apoya en consumos masivos coyunturales» y tiende a repetir.
La asistencia se sitúa en 498.944 espectadores en 2024, frente a los cerca de 600.000 registrados antes de la pandemia, en un proceso de recuperación que la coordinadora de la PJE calificó de «progresivo» pero aún incompleto. El jazz representa aproximadamente el 12% del alcance sobre el total de la música popular, pero solo el 2% de los asistentes a conciertos de ese conjunto.
En cuanto al origen de los artistas, el informe detecta que a mayor tamaño del festival, mayor programación internacional, con un 65% de músicos de fuera frente a un 35% nacional, proporción que se equilibra en los medianos (53% nacionales, 47% internacionales) y se invierte en los pequeños (60% nacional frente a 40% internacional), una diferencia que el estudio atribuye principalmente a «motivos presupuestarios».
Según se extrae del documento, la administración pública actúa como promotora –normalmente a través de ayuntamientos, en colaboración con asociaciones culturales o pequeñas empresas– en cerca del 72,5% de los casos, frente a un 25% financiado exclusivamente con fondos públicos, mientras que la financiación puramente privada apenas alcanza el 2,5%.
Fernández ha señalado que esta dependencia de lo público es «uno de los desafíos» del sector, ya que a los festivales de jazz «no les resulta tan fácil» atraer patrocinio privado como a los grandes festivales de música pop.
Entre los cambios más destacados de los últimos años, Fernández ha citado la aparición de nuevas opciones formativas, la consolidación del flamenco jazz como etiqueta reconocible y una mayor organización sectorial; como aspectos negativos, ha señalado la dificultad de acceso a la financiación privada, la persistencia de la etiqueta de «música culta que aún genera sensación de exclusión en parte del público» y una recuperación todavía incompleta tras la pandemia.
De cara al futuro, el estudio apunta como retos la llegada de nuevos públicos y la profesionalización de la gestión, algo que Fernández ha matizado defendiendo el valor de que «buena parte» del sector «venga de abajo a arriba», impulsado por asociaciones culturales y no por grandes Agencias.
El acceso a la financiación privada, la internacionalización, el impulso al liderazgo femenino y la necesidad de más estudios sobre el sector, incluyendo, como ha explicado Fernández, uno futuro centrado en las salas de jazz, «el siguiente paso» tras esta primera radiografía de festivales.
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