A la caza de microplásticos en el agua

Los microplásticos flotan en el agua, como las fibras textiles o los pellets, y en un laboratorio español han desarrollado un anzuelo para capturarlos. Con un imán atraen la masa de microplásticos y mineral magnético, una mancha que se separa aplicando una solución salina. Esto permite reutilizar el mineral. El filtro con los microplásticos se calcina a 550 grados, solo quedarán las diminutas partículas. 11 millones de toneladas acaban cada año en el agua, por lo que es importante trabajar con la parte residual. Los extraen del lodo para que no se mezclen con lo que será abono agrícola. El objetivo es que nada enturbie el agua.
