Los lefebvrianos responden a las excomuniones de León XIV: «objetivamente injustas e inválidas»
MADRID 3 Jul. –
La Fraternidad San Pío X (los conocidos como lefebvrianos) han tachado de «objetivamente injustas e inválidas» las excomuniones confirmadas por el Vaticano tras consagrar a obispos sin autorización del Papa.
«La Sociedad de San Pío X les promete hoy no recibir estas nuevas sanciones –que son objetivamente injustas e inválidas– con amargura ni rebeldía», subrayan en una carta dirigida al Pontífice y publicada en su web.
En la misiva, el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Davide Pagliarani, asegura que «esta decisión vuelve a poner de manifiesto la trágica situación en la que se encuentra la Iglesia universal», a su juicio, sumida en una «confusión doctrinal y moral».
«Habíamos pedido pan, es decir, un poco de comprensión por un caso sincero de conciencia, un gesto de paternidad no tanto hacia la Sociedad de San Pío X como hacia las almas, prometiendo convertirlas en verdaderos hijos de la Iglesia Romana; lamentablemente, recibimos una piedra», subraya.
En todo caso, advierte de que «de ninguna manera» pretenden «sustituir a la Iglesia» ni tienen «otra ambición que la de permanecer fieles a ella».
Por ello, asegura que las «recientes condenas, al igual que las del pasado», aunque «atentan contra la esencia misma» de su «ser», les «impulsan a amar aún más a la Santa Iglesia» y a «atender sus necesidades» con «todas» sus «fuerzas».
«La Sociedad les promete dedicar todas sus energías a preservar la Tradición y ponerla al servicio de la Iglesia. Al hacerlo, la Sociedad de San Pío X no se limita a mantener las antiguas prácticas, sino que fomenta y preserva las vocaciones sacerdotales, las vocaciones religiosas, las familias numerosas y profundamente cristianas», resume.
Además, se muestra convencido de que «algún día» el Papa León XIV «o uno de sus sucesores podrá y querrá utilizar» el «servicio» de los lefebvrianos. «En aquel día, el Santo Padre descubrirá en la Compañía de San Pío X no una multitud de serpientes y escorpiones, sino un pequeño ejército de hijos leales», zanja.
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