Un estudio revela que las personas con autismo recuerdan antes su infancia

Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) de alto funcionamiento pueden recordar acontecimientos ocurridos en edades más tempranas que la población neurotípica y hacerlo con una riqueza significativamente mayor de detalles sensoriales.
Esta es la principal conclusión de un estudio desarrollado por el Departamento de Psicología Clínica del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim y la Facultad de Medicina de la Universidad de Heidelberg (Alemania).
La investigación cuestiona la idea tradicional de que el autismo conlleva un déficit general de memoria autobiográfica y concluye que estos recuerdos infantiles pueden estar especialmente vinculados a experiencias visuales, auditivas, táctiles u olfativas, facilitando posteriormente su recuperación.
Los autores relacionan estos hallazgos con la denominada teoría del mundo intenso, desarrollada por los neurocientíficos Henry y Kamila Markram, según la cual las personas con autismo presentan una hiperpercepción, una mayor atención a los detalles sensoriales y una respuesta cerebral más intensa frente a determinados estímulos.
Estas conclusiones adquieren especial relevancia a la luz de las investigaciones recientes sobre trauma infantil y trastorno por estrés postraumático. Diversos trabajos científicos han señalado que muchos menores no expresan verbalmente las experiencias traumáticas, sino mediante conductas, emociones o respuestas fisiológicas desencadenadas por estímulos que les recuerdan el acontecimiento vivido.
Caso de los menores con TEA
En el caso de los menores con TEA, los investigadores apuntan que la mayor riqueza de la memoria sensorial podría contribuir a que determinados sonidos, imágenes, olores, espacios o incluso personas activen con mayor intensidad recuerdos tempranos, incluso cuando el menor no sea capaz de verbalizar lo sucedido. Lo que significa que comprender cómo procesan y recuperan sus recuerdos resulta fundamental para interpretar adecuadamente su conducta y evitar situaciones de revictimización.
El estudio concluye que evaluar el patrón de percepción sensorial constituye una herramienta útil tanto para comprender la diversidad clínica del autismo como para diseñar mejores intervenciones terapéuticas y mejorar la relación cotidiana con estos menores.
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