29 junio 2026
Proyecto ambiental genera esperanzas en comunidad indígena ribereña de la India
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DUMBOORNAGAR, India – Al amanecer, cuando las aguas del lago Dumboor permanecen en calma bajo un cielo gris pálido, Santo Chakma, de 63 años, introduce su estrecha barca de madera en el embalse que se tragó su infancia en el noreste de India.

El lago, cuyo nombre significa «pequeño tambor» en hindi, es un atractivo turístico cada vez mayor para quienes buscan belleza y tranquilidad, con decenas de islas dispersas en su vasta extensión de agua. Pero para Chakma, el lago refleja un pasado borrado.

“Antes, estos eran arrozales. Mi padre y mi abuelo cultivaban arroz”, dice en voz baja, “pero ahora pescamos porque no hay tierra”.

El lago Dumboor, que se extiende a lo largo de 41 kilómetros cuadrados en la cuenca del Gomati en el estado nororiental deTripura, es conocido por sus 48 pequeñas islas y una creciente economía turística. Pero bajo su superficie se encuentra el valle sumergido de Raima-Saima, que antaño fue un fértil paisaje agrícola que sustentó a comunidades indígenas durante generaciones.

Ese paisaje desapareció en 1974, cuando la represa hidroeléctrica de Gumti transformó el río Gomati en un embalse, desplazando a miles de personas, en su mayoría pertenecientes a tribus indígenas como los chakma, reang y tripuri.

De agricultores a pescadores

En pueblos como West Gandecherra, a orillas del lago, los ancianos conservan en sus corazones los recuerdos de sus viejos tiempos.

“El río Gumti (Gomati) era nuestra fuente de vida”, recuerda Phulorani Tripura, una anciana residente. “Solíamos navegar en balsas de bambú”, agrega.

En toda la región, las comunidades atan grandes haces de bambú y los lanzan río arriba. El río arrastra los haces y la gente viaja en ellos, usándolos como balsas. Durante días, viven en estas balsas de bambú, durmiendo en ellas y vendiendo productos de sus granjas, como mantequilla casera y pimientos, hasta llegar a un mercado donde se vende el bambú.

“El agua no era nuestro sustento, no era nuestra forma de vida”, rememora Chakma.

Ese mundo se derrumbó tras la construcción de la represa, ya que tierras de cultivo, hogares y mercados quedaron sumergidos. Las familias fueron reubicadas en tierras altas, donde la agricultura resultó poco rentable. Muchos finalmente regresaron al lago, no como comerciantes ni agricultores, sino como pescadores.

Hoy, casi 5000 familias dependen de la pesca en el lago, subsistiendo por necesidad, más que por elección.

Un sustento cada vez más frágil

Cada mañana, hileras de pequeñas embarcaciones salen a navegar por Dumboor. Por la tarde, regresan con su pesca, que suele ser menor que en años anteriores. La diversidad de peces ha disminuido debido a la sobrepesca, la reducción de la repoblación y el estrés ecológico.

“Antes, había abundancia de peces. Capturábamos peces grandes como el rahu (Labeo rohita), el katla (carpa del sur de Asia) y el gojal (Channa marulius). Si vendíamos un pez de cuatro o cinco kilos, nos alcanzaba para toda una semana. Ahora capturamos peces pequeños, que se venden por menos y tampoco se conservan frescos por mucho tiempo, lo que nos da aún menos. Así que ahora trabajamos más por menos”, dice Sushil Chakma, un pescador, mientras desenreda su red.

Las presiones económicas añaden otra capa de tensión. Las licencias de pesca cuestan hasta 10 000 rupias, mientras que los precios fijados por el gobierno pueden ser inferiores a 10 centavos de dólar por kilogramo, lo que obliga a los pescadores a depender de intermediarios.

“El gobierno nos cobra, pero los beneficios no nos llegan”, dice Chakma.

También existen riesgos constantes para la seguridad debido al clima errático, las fluctuaciones del nivel del agua y las frágiles plataformas de pesca de bambú —conocidas localmente como “mancha”— que han provocado repetidas muertes.

“Llamamos a estas plataformas ‘mancha’, y a menudo oímos que una se ha roto y los pescadores se han ahogado”, dice Bryn Tiprasa, un joven originario de la aldea de East Gandecherra, cerca del lago, que ahora vive en Agartala, a unos 120 kilómetros de distancia.

“De hecho, el mes pasado murió un pescador de esa manera. Hace dos años, cuatro pescadores murieron en un solo incidente. ¿Considerará este proyecto abordar este tipo de problemas? Todavía no lo sabemos”, cuenta.

El turismo crece, pero los lugareños extrañan la inclusión

Dumboor se ha promocionado cada vez más como destino turístico, con lugares como Coconut Island que atraen visitantes para paseos en bote y festivales.

El gobierno de India ha invertido significativamente en el desarrollo de infraestructura turística alrededor del lago. Pero los lugareños afirman que estos esfuerzos priorizan a los visitantes sobre las comunidades indígenas cuyo sustento depende del lago.

“Las grandes empresas no son nuestras”, dice un operador de botes local, “construimos nuestros propios botes, pedimos préstamos y solo ganamos dinero durante la temporada”.

Algunos residentes también denuncian la pérdida de acceso a tierras y recursos debido a que empresas privadas de acuicultura o turismo arriendan partes del embalse.

Para las comunidades que ya han sido desplazadas, estos acontecimientos reavivan un temor conocido: la marginación en nombre del desarrollo.

Las presiones ambientales también agravan estos problemas. Especies invasoras como la Mikania micrantha (conocida localmente como “Picash”), debido a las lluvias irregulares y los cambios en el nivel del agua, han alterado los ciclos de reproducción de los peces y degradado los ecosistemas alrededor del lago.

A pesar de sustentar el sustento de miles de personas, el lago Dumboor aún carece de un plan de gestión integral.

“Dependemos del lago, pero nadie lo gestiona adecuadamente”, dice un miembro de la cooperativa. “¿Cuánto tiempo más puede continuar esto?”

Nuevo proyecto ambiental entra en escena

 En medio de estas presiones superpuestas, una nueva iniciativa de biodiversidad respaldada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) está atrayendo una atención cautelosa.

El proyecto —Conservación de la Biodiversidad, su Uso Sostenible y la Distribución Justa y Equitativa de los Beneficios en la India (Conserve)— fue aprobado en la sexta reunión del Consejo del Fondo Marco Mundial para la Biodiversidad, celebrada en el marco de la octava Asamblea del FMAM.

Con un presupuesto de 13,8 millones de dólares e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnuma) y el Banco Mundial, el proyecto tiene como objetivo fortalecer la conservación liderada por la comunidad, garantizando al mismo tiempo una distribución equitativa de los beneficios.

En esencia, se trata de un cambio hacia el reconocimiento de las comunidades indígenas como guardianas clave de los ecosistemas, una demanda de larga data en regiones como Dumboor.

Sin embargo, aún no están claros los detalles sobre cómo funcionará el proyecto en la práctica ni qué beneficios específicos aportará a los pescadores de Dumboor.

Esta incertidumbre influye en las reacciones locales: esperanzadoras, pero cautelosas.

Posibles preguntas sin respuesta

Se espera que la iniciativa involucre al menos a 25 000 personas en las áreas del proyecto, incluidas mujeres, en la gobernanza y la toma de decisiones.

Para las comunidades de Dumboor, esto podría significar:

  • el reconocimiento del conocimiento tradicional
  • la participación en la gestión de recursos
  • el acceso a apoyo financiero y nuevos modelos de subsistencia
  • una mayor sostenibilidad del ecosistema.

También refleja el creciente énfasis del FMAM en los enfoques de financiación mixta —que combinan fondos públicos y multilaterales con otras fuentes— para apoyar los resultados ambientales junto con el desarrollo comunitario.

Algunos, sin embargo, afirman que el proyecto necesita mayor transparencia.

“¿Cómo se integrará a las mujeres locales en este proyecto? ¿Cuáles serán los medios y el nivel de acceso de las mujeres a la financiación y a las oportunidades para desempeñar un papel de liderazgo? Estas son algunas de las preguntas”, comenta una integrante del Caucus de Mujeres del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) que participó en el consejo mundial del FMAM.

Según el FMAM, el diseño del proyecto incluye varios objetivos específicos de género, garantizando que las mujeres representen el 50 % de los aproximadamente 25 000 beneficiarios y al menos 40 % de los beneficiarios de un mecanismo financiero de acceso y distribución de beneficios que se implementará como parte del proyecto.

Para los residentes, la verdadera prueba reside en la implementación.

“La mayor parte de este dinero podría ir a parar a bolsillos de personas adineradas y no a la población local”, afirma Tiprasa,  “se lanzan muchos proyectos en la región, pero pocos aportan beneficios reales”.

Añade que muchas intervenciones fracasan porque no tienen en cuenta las realidades locales.

“Los proyectos no siempre consideran los desafíos locales, por lo que no todas las soluciones contribuyen a mejorar sus condiciones”, dice.

A pesar del escepticismo, algunos residentes ven potencial en el enfoque declarado del proyecto en la participación comunitaria.

“Siempre hemos convivido con este lago”, dice Santo Reang, un residente local. “Pero nadie nos preguntó cómo gestionarlo”.

“Esta vez, si nos involucran adecuadamente, las cosas pueden cambiar”, añade Niranjan Debbarma, miembro de una cooperativa de pescadores. “Conocemos este lago mejor que nadie”, insiste.

El FMAM señaló que el Fondo Marco Mundial para la Biodiversidad (GBFF, en inglés) desarrolló recientemente una de las directrices más rigurosas y progresistas para garantizar que los pueblos indígenas y las comunidades locales tengan el control en el diseño y la implementación de cada proyecto, y que actúen como socios legítimos en la identificación de prioridades y la ejecución del proyecto.

Un punto de inflexión frágil

Durante décadas, las comunidades indígenas de Dumboor se han adaptado a realidades impuestas desde el exterior, pasando de la tierra al agua y de una agricultura estable a una pesca precaria.

Ahora, con un nuevo proyecto respaldado por el GEF en el horizonte, el cambio es posible, un cambio que finalmente podría reconocer tanto la importancia ecológica del lago como a las personas que dependen de él.

Pero en Dumboor, la esperanza nunca es sencilla.

Para quienes ya han perdido tierras, la pregunta no es solo si habrá cambios, sino si finalmente los incluirán.

T: MLM / ED: EG

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