Concluye la rehabilitación integral de 135 viviendas de Párroco Unceta, en Santutxu, tras un gasto de 8,2 millones
BILBAO, 29 Jun. –
El consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco, Denis Itxaso, y la concejala de Vivienda del Ayuntamiento de Bilbao, Yolanda Díez, han visitado esta mañana las concluidas obras que se han llevado a cabo en la barriada Párroco Unceta, en Santutxu, que han permitido transformar de manera integral 135 viviendas distribuidas en 13 comunidades de propietarios mediante actuaciones dirigidas a mejorar la eficiencia energética de los edificios, garantizar su accesibilidad universal, incorporar energías renovables y modernizar las infraestructuras urbanas y digitales del entorno.
Según ha informado el Ayuntamiento de Bilbao, durante los próximos meses estivales se desarrollará la fase de remates, ajustes y revisiones en el interior de las viviendas, previa a la completa finalización administrativa de la actuación.
En la visita también han participado representantes de Viviendas Municipales de Bilbao, personal de la oficina de proximidad Opengela encargada de acompañar a las vecinas y vecinos durante el proceso de rehabilitación, representantes del equipo redactor y de la dirección facultativa de INAP Técnicos de Ingeniería y Construcción, así como responsables de la empresa constructora Construcciones Olabarri.
La actuación ha movilizado una inversión total de 8.220.064,45 euros. De esta cantidad, el Departamento de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco ha aportado 5.460.994,76 euros a través del Programa de Inversión en Infraestructuras Estratégicas (PIIE), mientras que Viviendas Municipales de Bilbao ha contribuido con 1.557.240,20 euros y las comunidades de propietarios y particulares con otros 1.201.829,49 euros.
De esta forma, la colaboración entre las distintas administraciones y los propios residentes ha permitido acometer una de las operaciones de rehabilitación residencial más ambiciosas actualmente en marcha en Bilbao.
En su intervención ante los medios de comunicación, Denis Itxaso ha reconocido que barrios como Párroco Unceta «representan una parte muy importante de la historia de nuestras ciudades y de las generaciones trabajadoras que las levantaron. Hoy nuestro compromiso es que quienes han vivido aquí toda su vida puedan seguir haciéndolo con dignidad, sin verse obligados a abandonar su casa porque el edificio no tenga ascensor o presente barreras arquitectónicas».
El consejero ha recordado que Euskadi cuenta con uno de los parques residenciales más antiguos del sur de Europa «y eso nos obliga a hacer un gran esfuerzo en rehabilitación, mejorando la accesibilidad, la eficiencia energética y la calidad de vida de las personas sin renunciar al valor patrimonial de nuestros barrios».
Asimismo, ha explicado que «Párroco Unceta demuestra que la rehabilitación puede transformar por completo edificios construidos hace más de setenta años sin renunciar a su valor patrimonial». «Hemos conseguido incorporar ascensores donde nunca los hubo, mejorar de forma sustancial el comportamiento energético de las viviendas y crear una comunidad energética compartida que beneficiará a los residentes durante los próximos años», ha añadido.
Por su parte, Yolanda Díez ha recordado que «tan importante como ofrecer viviendas a precios asequibles, es ofrecer viviendas accesibles, eficientes energéticamente, confortables y adaptadas a las distintas necesidades de cada persona o familia».
«Garantizar el acceso a una vivienda digna no es solo cuestión de aumentar el número disponible, sino que también se trata de cuidar, adaptar y mejorar el parque de viviendas que ya existe, especialmente el parque público, para que siga respondiendo a las necesidades reales de las personas», ha añadido.
MEJORA DE ACCESIBILIDAD
La principal partida de la inversión se ha destinado a la rehabilitación profunda de los edificios, con 4,67 millones de euros. A ello se suman los recursos destinados a la oficina de proximidad Opengela, la reurbanización del entorno, la creación de una comunidad energética de autoconsumo compartido, la digitalización del ámbito y las futuras intervenciones de mejora paisajística.
Las actuaciones desarrolladas en los edificios incluyen la instalación de un sistema de aislamiento térmico exterior mediante lana de roca, la sustitución de carpinterías antiguas, el refuerzo del aislamiento en cubiertas y plantas bajas, la instalación de ascensores en los trece portales y la eliminación de barreras arquitectónicas.
Asimismo, se han soterrado tendidos eléctricos, renovado acometidas de agua, desplegado nuevas infraestructuras digitales y habilitado una instalación fotovoltaica de 67 kWp destinada al autoconsumo compartido de los elementos comunes de los edificios.
Durante el verano se llevarán a cabo trabajos de remate, ajustes técnicos y revisiones en el interior de las viviendas para garantizar el correcto funcionamiento de todas las instalaciones incorporadas durante la intervención.
En ese sentido, el consejero ha querido poner en valor la complejidad de la actuación, destacando que «ha sido especialmente notable en materia de accesibilidad», ya que la incorporación de ascensores ha requerido la demolición de las escaleras originales, la instalación de los nuevos elevadores en el espacio previamente ocupado por estas y la construcción de nuevos tramos de escalera en los trece portales, todo ello manteniendo la habitabilidad de los edificios durante las obras.
En palabras de Itxaso, «una de las mayores dificultades del proyecto ha sido ejecutar una transformación tan profunda manteniendo la vida cotidiana de los vecinos». «Hoy podemos comprobar que ese esfuerzo ha merecido la pena y que Párroco Unceta se convertirá en una referencia para futuras actuaciones de regeneración urbana en Euskadi», ha concluido.
La barriada Párroco Unceta constituye uno de los conjuntos de vivienda social más representativos de Bilbao. Construida entre 1952 y 1956 según el proyecto de los arquitectos Ricardo Bastida y Emiliano Amann, está integrada por ocho edificios, 52 portales, 528 viviendas y 96 locales comerciales, y figura catalogada en el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao como Bien Cultural de Interés con protección local de nivel C.
El Organismo Autónomo Local Viviendas Municipales de Bilbao es propietario del 62% de los elementos del conjunto, lo que ha permitido impulsar una estrategia de regeneración progresiva de todo el ámbito.
Los edificios, de planta baja y cinco alturas, presentan una tipología característica de la vivienda social de mediados del siglo XX. Aunque entre 2001 y 2008 ya se actuó sobre las fachadas, el conjunto seguía presentando importantes carencias derivadas de su antigüedad, como la ausencia de ascensores, la inexistencia de sistemas de calefacción o unas prestaciones energéticas muy alejadas de los estándares actuales.
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