CCOO advierte de que la población migrante sigue compensando el envejecimiento de la población, pero cada vez menos

MADRID 15 Jun. –
CCOO ha advertido de que la población migrante sigue compensando el envejecimiento de la población, aunque cada vez en menor medida. Así se desprende del Observatorio Social de las Personas Mayores 2026, elaborado por la Fundación 1º de Mayo y la Federación de Pensionistas de CCOO, que analiza la evolución demográfica, las pensiones, la dependencia y las condiciones de vida de las personas mayores.
El informe muestra que el porcentaje de población mayor de 65 años ha pasado del 17% en 2002 al 20,7% en 2025, mientras que la población de 80 y más años ha aumentado del 3,9% al 6,2% en el mismo periodo. Paralelamente, la población extranjera ha crecido del 4,2% al 14,1% de la población total.
El estudio señala que, aunque la inmigración continúa desempeñando un papel fundamental para rejuvenecer la estructura demográfica al concentrarse en edades laborales y reproductivas, el crecimiento sostenido de la población mayor desde la pandemia ha llevado a que «las llegadas de personas migrantes ya no sean suficientes para compensar el envejecimiento como sucedía en etapas anteriores».
A esta evolución contribuye también el desplome de la natalidad, según el sindicato. El número de nacimientos no ha dejado de descender desde comienzos de siglo hasta situarse en mínimos históricos, con una tasa del 6,5 en 2024.
Ante esta situación, Carlos Bravo, secretario confederal de Políticas Públicas y Protección Social, ha animao a revisar las políticas migratorias en el seno de la UE a partir de estos datos nacionales. «En un momento en que estamos en pleno proceso de regularización de las personas migrantes, vemos como este proceso nos está permitiendo regular la estructura generacional», ha argumentado.
Según el Observatorio, la combinación de una baja natalidad, una elevada esperanza de vida y la progresiva entrada de la generación del baby boom en edades avanzadas seguirá incrementando el peso de las personas mayores durante las próximas décadas. Además, el informe ha destacado que la esperanza de vida a los 65 años ya ha recuperado e incluso superado los niveles previos a la pandemia de la COVID-19.
DEPENDENCIA
El estudio también analiza la evolución del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). Desde su creación, más de tres millones de personas han sido beneficiarias del sistema y actualmente 1,7 millones reciben una prestación efectiva. El Observatorio señala que las diferencias entre comunidades autónomas continúan siendo muy relevantes, y sostiene que los retrasos en la tramitación responden, en buena medida, a decisiones de gestión y financiación adoptadas por las administraciones autonómicas.
Asimismo, ha alertado de la tendencia a priorizar prestaciones de menor coste económico frente a servicios profesionales de mayor intensidad asistencial. «No se puede tener a una persona mayor atendida por una persona de la misma edad», apunta Juan Sepúlveda, secretario general de la Federación de Pensionistas de CCOO.
En su opinión, «las CCAA deben aumentar sus aportaciones a la Dependencia, para cubrir a la totalidad de demandantes, con servicios de calidad que sean mantenidos por personas profesionales». «Hablamos de un sector profesional que ya es un importante yacimiento de empleo que da trabajo a 500.00 personas, pero se estima que necesita más del doble en pocos años», ha argumentado.
El informe constata una mejora progresiva de la brecha de género en el sistema público de pensiones, aunque recuerda que la participación «de las mujeres en el sistema público de pensiones se desarrolla en un claro plano de desigualdad». Así, el análisis de los datos muestra que tanto las pensiones en vigor como las nuevas altas son considerablemente más bajas para las mujeres que para los hombres, con diferenciales mensuales de 499,63 euro/mes en las primeras y de 333,16 euro/mes, lo que se traduce en una brecha de género de 30,7% y del 20,7%, respectivamente.
«La brecha se ha ido reduciendo en los últimos años, al ritmo que ha marcado el cambio en las trayectorias laborales de las mujeres. De todos modos, persiste la huella de trayectorias laborales muy fragmentadas, marcadas por la temporalidad y por el abandono, total o parcial, del empleo para hacerse cargo de las tareas de cuidados, precisamente», ha explicaod Alicia Martínez, coautora del estudio y técnica de la Fundación 1 de Mayo.
La reducción de diez puntos porcentuales entre ambas generaciones refleja la mejora de las carreras laborales y de cotización de las mujeres que acceden actualmente a la jubilación. Según el Observatorio, esta evolución muestra «una progresiva convergencia entre las trayectorias laborales femeninas y masculinas, aunque todavía persisten los efectos acumulados de décadas de desigualdad en el empleo y en la distribución de los cuidados».
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