El impuesto al alcohol y a las sodas en América es demasiado bajo


WASHINGTON – Los impuestos que gravan en América al alcohol y a las bebidas azucaradas (sodas) es demasiado bajo frente a una epidemia de obesidad que afecta a dos de cada tres adultos, advirtió en nuevos informes la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La cerveza tributa un promedio de 25,5 % en el hemisferio, frente al promedio mundial que es de 29,4 %, y los licores 31,5 %, frente al promedio del mundo que es de 38,7 %, indica uno de los reportes.
En cuanto a los refrescos azucarados, los tributos apenas llegan a 17,1 %, por debajo de la media global de 17,8 %, y un tercio de países americanos ni siquiera gravan esas bebidas, mientras que el consumo alcanza a 7,8 porciones por habitante cada semana, el triple del promedio mundial de 2,7 porciones.
El cuerpo paga la factura porque el consumo elevado de estos productos está directamente vinculado al sobrepeso y obesidad que ya afectan a dos de cada tres adultos en la región (67,5 %), así como a diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y violencia asociada al alcohol.
Son muertes y enfermedades que los impuestos podrían ayudar a prevenir.
La OPS califica como impuestos saludables a los que gravan el alcohol y las sodas, por tratarse de una de las intervenciones de salud pública más efectivas que existen. No solo reducen el consumo nocivo, sino que generan ingresos que los gobiernos pueden invertir en salud y protección social.
El problema según la entidad panamericana es que muchos países aplican tasas bajas, bases tributarias limitadas o no ajustan los impuestos a la inflación.
Algunos excluyen productos de alto riesgo, como las bebidas lácteas azucaradas o los jugos de frutas, lo que desvía el consumo hacia lo no gravado.
Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS, dijo que “en muchos países de las Américas, los impuestos vigentes no han sido diseñados de acuerdo con las mejores prácticas internacionales”.
“Siguen siendo demasiado bajos para influir de manera significativa en los patrones de consumo, reducir la exposición a riesgos para la salud o generar los beneficios sanitarios y fiscales que pueden proporcionar impuestos saludables eficaces”, agregó.
El mapa de ruta que presenta la OPS comprende subir impuestos, ampliar la cobertura de productos, ajustar por inflación y monitorear los resultados.
Destaca que los impuestos saludables no solo están diseñados para reducir el consumo de productos perjudiciales para la salud, pues también generan ingresos que los gobiernos pueden invertir en salud y otras prioridades sociales.
Leyes en Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, Panamá y Paraguay, determinan que dinero recaudado por impuestos a cerveza y licores se destine expresamente a programas de salud, deporte, atención a la vejez o infraestructura.
Cuando están bien diseñados, estos impuestos pueden ayudar a retrasar el inicio del consumo de alcohol entre los jóvenes, reducir el consumo nocivo y disminuir la ingesta de bebidas azucaradas asociadas con la obesidad y las enfermedades crónicas.
Varios países han logrado avances en los últimos años. Barbados y Colombia introdujeron nuevos impuestos sobre productos no saludables, mientras que Dominica aumentó los impuestos al tabaco, al alcohol y a las bebidas azucaradas.
Para maximizar tanto el impacto en la salud como los beneficios fiscales, la OPS recomienda que los países fortalezcan sus políticas de impuestos saludables mediante estructuras tributarias adecuadas, tasas impositivas apropiadas, una cobertura amplia de productos y ajustes periódicos por inflación.
También es necesario garantizar la implementación sólida de estas políticas, su monitoreo continuo y reformas basadas en evidencia, para asegurar que los impuestos reduzcan efectivamente el consumo nocivo y contribuyan a mejorar la salud de la población.
“La OPS está comprometida a brindar cooperación técnica para fortalecer la implementación de impuestos saludables, una medida basada en evidencia que contribuye a reducir los factores de riesgo y proteger la salud de la población”, afirmó Hennis.
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