El 80% de las bodegas en España genera o mantiene el empleo en las zonas en las que están ubicadas

MADRID 10 Jun. Agencias –
El sector vitivinícola reafirma su dimensión territorial, ya que el 80% de las bodegas en España genera o mantiene empleo, más del 80% protege el suelo y la biodiversidad, lo que le convierte en un sector que fija población, conserva el paisaje y contribuye a asegurar el futuro, según los datos del primer ‘Barómetro sobre la sostenibilidad del sector vitivinícola en España’, elaborado por Cajamar y la Federación Española del Vino (FEV).
En concreto, en esta primera edición, el estudio toma como base una muestra de 84 bodegas de las 148 actualmente certificadas, con una facturación agregada de 2.477 millones de euros, equivalente a aproximadamente el 29% de la cifra de negocio total del sector vitivinícola español, que en 2023 alcanzó los 8.490 millones de euros.
Así, se evidencia un avance sólido y generalizado en sostenibilidad, con un mayor grado de cumplimiento en el pilar de gobernanza (84%) y en la dimensión económica (82%), seguidos de la dimensión social (76%) y la medioambiental (69%).
En materia de gobernanza, el sector muestra un elevado nivel de madurez organizativa, con estructuras consolidadas de gestión responsable, transparencia y control, mientras que en el ámbito económico destaca la integración de la sostenibilidad como palanca estratégica, con la totalidad de las bodegas colaborando en iniciativas de innovación sostenible y redes sectoriales.
En lo que respecta a la dimensión social, refleja avances significativos en empleo, arraigo territorial y transferencia de conocimiento, si bien se identifican áreas de mejora en indicadores más exigentes como igualdad de género o certificaciones laborales.
Respecto al plano ambiental, el informe confirma que el sector ha pasado de los compromisos a los resultados verificables. Así, el 100% de las bodegas mide su huella de carbono y dispone de planes de reducción, el 88% ha logrado disminuir sus emisiones, el 81% ha reducido el consumo de agua y el 79% el de energía.
Asimismo, el uso de energías renovables está plenamente implantado en las bodegas analizadas, ya que el 100% cumple con los objetivos establecidos en este ámbito, combinando autogeneración y contratación de energía verde. A ello se suman avances significativos en eficiencia energética, con un 79% de bodegas que ha logrado reducir su consumo respecto a su año base, y en gestión del agua, donde la totalidad de las bodegas participantes mide y planifica su uso y el 81% ha conseguido ya reducciones verificables.
El barómetro también refleja un alto grado de madurez en economía circular, con el 98% de las bodegas que dispone de planes de reducción de residuos y un 73% que alcanza tasas de valorización superiores al 90%, lo que evidencia una integración consolidada de modelos de gestión sostenible.
Además, se observa una creciente implicación en la protección del entorno, con la mayoría de las bodegas desarrollando medidas activas de conservación del suelo y la biodiversidad y utilizando prácticas de viticultura más sostenibles, lo que refuerza el vínculo entre la sostenibilidad ambiental y el cuidado del territorio.
El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha señalado que este barómetro es un «instrumento de diagnóstico y de gestión, construido sobre más de 100 indicadores verificados, pensado para que el sector conozca dónde está, pueda trazar con claridad el camino hacia donde debe ir y trasladarlo a la sociedad y al mercado de forma transparente y contrastable».
Por su parte, el director general de la FEV, José Luis Benítez, ha indicado que el informe es un buen ejemplo del espíritu con el que nació el certificado SWfCP. «Siempre hemos tenido la convicción de que el nuestro es un sector sostenible por naturaleza, pero ahora podemos asegurarlo y decirlo bien alto con datos contrastados y con el aval que nos dan los avances obtenidos por las bodegas en los últimos diez años a través de un certificado que hoy es líder en el sector y goza de un altísimo reconocimiento de las autoridades y los principales eslabones de la cadena de valor del vino», ha subrayado.
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