La nueva geopolítica amenaza con provocar más crisis alimentarias
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KUALA LUMPUR – Las nuevas tendencias geopolíticas en el mundo amenazan con provocar más crisis alimentarias, especialmente en los países del Sur en desarrollo. Un nuevo informe de Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles, conocido como Ipes-Food, insta a adoptar una estrategia de «autosuficiencia resiliente» y propone oportunidades disponibles para mejorar la equidad, la sostenibilidad y la solidaridad.

Aumento de la vulnerabilidad

«La nueva geopolítica de los alimentos. Navegando por las políticas para una autosuficiencia resiliente», como se titula el informe, sostiene que los sistemas alimentarios internacionales se han visto profundamente transformados por los cambios geopolíticos de las últimas cuatro décadas.

La geopolítica —en referencia a las sanciones políticas, las disputas comerciales, los conflictos militares, los retos multilaterales, los recortes de la ayuda, el calentamiento global y los intereses corporativos— está afectando a la disponibilidad de alimentos en todo el mundo, sostiene.

Jomo Kwame Sundaram
Jomo Kwame Sundaram

Los intereses corporativos han remodelado cada vez más los sistemas alimentarios durante el último medio siglo, promoviendo la liberalización selectiva del comercio, la desregulación, la privatización, la financiarización y la reducción de costes, aparentemente para mejorar la seguridad alimentaria de manera eficiente.

Dar prioridad al ahorro de costes y a las medidas fiscales condujo al abandono y al cierre de las reservas de seguridad. Los sistemas alimentarios se volvieron más vulnerables a medida que empeoraba la volatilidad de los precios.

Las cadenas de suministro «justo a tiempo» también han sido más susceptibles a las crisis geopolíticas, el calentamiento global y la manipulación del mercado.

Los programas de ajuste estructural del Banco Mundial hicieron que los países del Sur en desarrollo dependieran más de las importaciones de alimentos e insumos. Los aranceles y las sanciones han interrumpido el suministro de alimentos en todo el mundo.

El suministro se ha vuelto más vulnerable a las interrupciones, ya sea debido a malas cosechas o a sanciones políticas. La volatilidad de los precios también ha agravado la inseguridad alimentaria, incluso en países grandes.

Las guerras en Ucrania, Irán y otros lugares han interrumpido los suministros, disparando los precios, y han afectado sobre todo a los países pobres importadores de alimentos. Gobiernos poderosos también han utilizado los suministros alimentarios como arma por motivos políticos, como en el caso de Cuba, por parte de Estados Unidos.

Los principales países donantes han recortado la ayuda, con consecuencias letales para los más vulnerables, como en Sudán, Palestina, Afganistán y la República Democrática del Congo.

La legitimidad y la capacidad de las instituciones multilaterales —como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)— se han visto deliberadamente socavadas por superpotencias que abusan de los acuerdos internacionales en beneficio propio.

Los precios de los alimentos han sido mucho más elevados desde 2020, a raíz de la pandemia de covid-19, las guerras de Ucrania e Irán y otras perturbaciones importantes. Por ejemplo, las interrupciones en el suministro de fertilizantes en el estrecho de Ormuz afectarán al abastecimiento de alimentos durante algún tiempo.

Las facturas de importación han aumentado considerablemente, lo que agrava la carga de la deuda en los países pobres importadores de alimentos. La inflación de los alimentos ha afectado más a las comunidades de bajos ingresos, especialmente cuando los gobiernos deben hacer malabarismos entre las importaciones y el servicio de la deuda.

La concentración empresarial también ha agravado la volatilidad del suministro y los precios de los fertilizantes y los alimentos, lo que perjudica especialmente a los pequeños productores. Además, poderosos intereses han abusado de las crisis alimentarias para obtener beneficios.

La geopolítica también ha agravado las crisis medioambientales, ya que el calentamiento global intensifica los fenómenos meteorológicos extremos, lo que perjudica el rendimiento de los cultivos y la disponibilidad de alimentos.

Gestión de los mercados

Para mejorar la seguridad alimentaria, los gobiernos deben influir eficazmente en los mercados con instrumentos de política adecuados.

El informe propone adaptar herramientas de política que antes se utilizaban ampliamente, antes de las reformas neoliberales impulsadas por las empresas, para mejorar la gestión contemporánea de los mercados, la resiliencia del suministro y la estabilidad de los precios.

Felice Noelle Rodriguez
Felice Noelle Rodriguez

Las reservas públicas (PSH, en inglés) implican la adquisición, el almacenamiento y la liberación oportuna de existencias por parte del gobierno para mejorar la seguridad alimentaria, entre otras cosas mediante la estabilización de los precios. Las PSH pueden así ayudar a las pequeñas explotaciones al tiempo que mejoran la preparación para emergencias.

Mediante el uso de precios mínimos de apoyo junto con su Sistema de Distribución Pública Dirigida, la India subvenciona los cereales para dos tercios de su población, al tiempo que protege los precios nacionales de los alimentos de la volatilidad internacional.

Por su parte, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedao) ha establecido una Reserva Regional de Seguridad Alimentaria para poner en común las existencias de los miembros y responder colectivamente a las crisis.

Gestión de la oferta

Otros mecanismos de gestión de la oferta incluyen las cuotas de producción, las juntas de comercialización y los controles de importación.

La gestión del mercado también ha respaldado otros objetivos de política destinados a mejorar la vitalidad rural, la equidad, la soberanía alimentaria, la sostenibilidad medioambiental y la participación democrática.

Así, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, la producción de productos lácteos, aves de corral y huevos en Canadá está sujeta a cuotas y precios mínimos negociados para limitar la volatilidad de los precios y estabilizar los ingresos de los agricultores.

Pero la implementación de las políticas sigue siendo un reto. Los programas de apoyo a los pequeños agricultores suelen ser complejos y costosos, y conllevan riesgos de desviación de fondos, corrupción e ineficiencia.

Los compromisos gubernamentales, como los acuerdos comerciales, limitan las opciones de política. Las medidas de gestión de la oferta también pueden elevar los precios al consumidor y favorecer a los agricultores más ricos, como se han apresurado a exagerar los críticos neoliberales.

Pero estas herramientas de política también pueden apoyar a los pequeños productores, reducir el desperdicio, fortalecer las cadenas de suministro nacionales y mitigar los riesgos que plantea la agricultura industrial altamente centralizada.

Autosuficiencia resiliente

El informe del Ipes-Food, un grupo de pensamiento independiente creado en 2015 y con expertos de todo el mundo en materia alimentaria, promueve la autosuficiencia resiliente, que requiere una gestión adecuada del mercado para estabilizar el suministro de alimentos y mejorar la equidad, la sostenibilidad y la soberanía alimentaria.

La autosuficiencia resiliente combina la resiliencia (la capacidad de resistir y recuperarse de las crisis) con la autosuficiencia alimentaria (la capacidad de satisfacer las necesidades alimentarias con la producción nacional y el comercio cooperativo).

El informe recomienda asociaciones comerciales innovadoras, incluidas las reservas de estabilización internacionales y el regionalismo cooperativo, citando la estrategia alimentaria regional de la Comunidad del Caribe (Caricom), una organización intergubernamental conformada por 15 Estados miembros, la mayoría pequeños Estados insulares.

La autosuficiencia resiliente defiende las normas de soberanía alimentaria, haciendo hincapié en los derechos de los agricultores, la agroecología, los mercados territoriales y la gobernanza democrática, y destacando la equidad, la diversidad, el equilibrio ecológico y la flexibilidad.

La gestión de los mercados también puede apoyar las transiciones agroecológicas, la diversidad alimentaria culturalmente adecuada, los mercados territoriales y las reservas estratégicas para amortiguar las crisis.

Los países vulnerables, a menudo debido a reformas neoliberales anteriores, suelen intentar reducir su susceptibilidad a la volatilidad de los mercados internacionales, pero por lo general tienen menos capacidad para hacerlo.

Los mecanismos de gestión de los mercados, las prácticas agroecológicas, los mercados territoriales y los acuerdos de comercio cooperativo pueden ayudar a garantizar sistemas alimentarios más estables y equitativos.

Al destacar la urgente necesidad de una reforma de las políticas, los autores sostienen que la geopolítica reciente no solo amenaza con crisis, sino que también ofrece nuevas oportunidades para reformar los sistemas alimentarios en aras de una mayor equidad, solidaridad y sostenibilidad.

Por ejemplo, la crisis de Ormuz podría impulsar a las economías en desarrollo a acelerar la transición hacia energías más renovables, reduciendo así su vulnerabilidad a las importaciones de combustibles fósiles y otras fuentes de energía.

T: MF / ED: ED

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