Fedea plantea un ‘bonus-malus’ para reducir la rotación laboral en vez de endurecer el despido

Fedea plantea un 'bonus-malus' para reducir la rotación laboral en vez de endurecer el despido
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   MADRID, 9 (Agencias)

   La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha propuesto este martes implantar un sistema ‘bonus-malus’ para reducir la rotación laboral frente al planteamiento del Ministerio de Trabajo de endurecer el despido.

   Durante la presentación de un trabajo de Fedea en el marco de una jornada organizada por el ‘think tank’ para evaluar el impacto a corto plazo que tuvo la reforma laboral, especialmente sobre los jóvenes, Marcel Jansen, investigador de Fedea, ha resaltado que la reforma ha generado una auténtica «transformación» de la contratación en España, aunque ha reducido la duración media de los contratos indefinidos ordinarios en alrededor de 100 días.

   Las estimaciones de Fedea muestran que la reforma elevó en 6,4 puntos adicionales la probabilidad de acceder a algún tipo de contrato indefinido en las provincias con exceso de temporalidad antes de la reforma, lo que supone eliminar aproximadamente el 87% de la brecha previa respecto a las provincias menos expuestas.

   Cuando el análisis se ciñe a los contratos indefinidos ordinarios, excluyendo los fijos discontinuos, el efecto diferencial es de 4 puntos, equivalente a cerrar algo más de la mitad de la brecha preexistente.

   Sin embargo, Jansen ha advertido de que la mejora en la calidad formal del contrato no se ha trasladado con la misma intensidad a los resultados laborales. Así, ha señalado que los efectos sobre la duración del empleo y los ingresos son positivos, pero más modestos.

   De este modo, la reforma redujo aproximadamente un 40% la brecha previa en la duración del primer empleo, un 32% la brecha en la probabilidad de que el primer empleo durase al menos seis meses y un 14% la brecha en los ingresos acumulados durante ese primer empleo. Cuando se considera el conjunto del primer año de contrato, los efectos siguen siendo favorables, aunque de magnitud limitada.

   La explicación principal, según Jansen, es que, tras la reforma, los nuevos contratos indefinidos ordinarios pasaron a durar menos. En promedio, la duración de estos contratos se redujo en torno a 100 días, con una caída más pronunciada en las provincias que antes presentaban mayor temporalidad.

    Este resultado sugiere que parte de los empleos que antes se formalizaban mediante contratos temporales han pasado a canalizarse a través de contratos indefinidos, pero sin que desaparezca por completo la rotación subyacente, ha indicado Jansen.

    En opinión de Fedea, el análisis de las causas de finalización de los contratos confirma esta interpretación, pues no se observa en el estudio un aumento relevante de los despidos entre los jóvenes con contratos indefinidos.

   De hecho, las bajas voluntarias siguen siendo la principal causa de la finalización de la relación laboral, tanto antes como después de la reforma laboral, y lo que cambia es el momento de la finalización: después de la reforma, las salidas de los contratos indefinidos ordinarios se producen antes. Además, Fedea constata que una reducción de las tasas de supervivencia de estos contratos, especialmente a horizontes de seis, nueve y doce meses.

   «La duración de los nuevos contratos indefinidos es sustancialmente más corta que antes de la reforma, pero hay muchas más personas y muchos más jóvenes que ocupan estos contratos», ha señalado Jansen, que ha insistido en que aunque la reforma ha trasladado muchas contrataciones a contratos indefinidos, su duración se ha acortado.

MEJORAR LOS INCENTIVOS EMPRESARIALES CONTRA LA ROTACIÓN LABORAL

   En su opinión, poner restricciones a la contracción temporal como hizo la reforma laboral de 2021 «era necesario, pero no es suficiente», pues despedir con contratos indefinidos de más corta duración es «relativamente barato».

   Por ello, ha señalado que si estos patrones se consolidan en el tiempo, será necesario contemplar nuevas medidas, entre ellas la implatación de un sistema ‘bonus-malus’ para penalizar la rotación «excesiva» que afecta a muchos trabajadores que ahora tienen contratos indefinidos y premiar a aquellas empresas que, por el contrario, rotan poco.

   «Los incentivos han de estar alineados y el sistema ‘bonus-malus’ tiene unas ventajas enormes en comparación con la propuesta que defiende, por lo menos el Ministerio de Trabajo, de endurecer el régimen de despido. Si tú quieres generalizar el contrato indefinido, necesitas un marco que ofrezca seguridad a las dos partes y que haga que las empresas puedan despedir en condiciones relativamente seguras cuando hay causas económicas», ha abundado Jansen.

   Así, en su opinión, aunque se debe generalizar, en lo medida posible, la contratación indefinida, hay que garantizar que los contratos tengan la duración adecuada «y que no haya comportamientos estratégicos» por parte de las empresas y que piensen que, como es barato despedir en el corto plazo pese a tener más contratos fijos, puede perpetuar las políticas que ya llevaban a cabo antes de la reforma.

   «Hay margen para mejorar los incentivos de las empresas pensando en un sistema que obliga a las empresas a internalizar el coste de despido. Hemos restringido mucho el espacio para la contratación temporal, bien, pero no parece que hasta ahora los resultados tengan o reflejan todo el potencial que podría tener un marco donde actuemos sobre incentivos», ha recalcado Jansen.

   El investigador de Fedea ha indicado durante su intervención que la reforma laboral ha tenido un «éxito incontestable» en la reducción de la temporalidad, pero no tanto en la estabilidad efectiva del empleo.

   Jansen ha recordado que la medida principal de la reforma laboral fue la eliminación del contrato de obra y servicio, que era el contrato principal temporal en el mercado laboral español, y la puesta en marcha de «restricciones muy duras y estrictas» a la duración de los contratos temporales restantes por causas productivas.

   Además, la reforma introdujo nuevas causas que permitieron el uso del contrato fijo discontinuo, y se introdujeron también penalizaciones para las contrataciones de corta duración y restricciones al encadenamiento de contratos temporales o de personas con contratos temporales en el mismo puesto.

   Lo que no hizo la reforma laboral, ha recordado Jansen, fue alterar la regulación del despido del contrato fijo ordinario, de tal manera que la reforma de 2021 consolidó, en este sentido, la reforma de 2012.

   En este trabajo, Fedea analiza datos procedentes de la Muestra Continua de Vidas Laborales para menores de 30 años en el periodo 2014-2023 y concluye que, a partir del primer trimestre de 2021, mejora «sustancialmente» la probabilidad de que un joven tenga un contrato indefinido en su primer empleo.

   «Antes de la reforma el acceso al indefinido estaba entre el 10% y el 17%, después de la reforma salta a entre el 54% y 57%. Son entre 30 y 40 puntos de mejora en la probabilidad de obtener un contrato indefinido. Esto obviamente es un efecto descomunal», ha destacado Jansen.

   En el caso de los primeros empleos, Jansen ha indicado que los efectos de la reforma laboral son más pequeños, siendo el más diferencial un aumento de 8,2 días en la duración media del primer contrato.

   Este investigador de Fedea ha propuesto que, dentro de la Encuesta de Población Activa (EPA), se haga un módulo específico para conocer, por ejemplo, en qué medida se ha producido una mejora real en la percepción de seguridad en el empleo de las personas que se han visto beneficiadas por la reforma laboral de 2021.

CL4