Un estudio vincula la falta de vitamina D con mayor dolor postoperatorio en cáncer de mama

Un estudio vincula la falta de vitamina D con mayor dolor postoperatorio en cáncer de mama
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   MADRID, 20 May. Agencias –

   La deficiencia de vitamina D está asociada con un dolor de moderado a intenso después de la cirugía de cáncer de mama y con un mayor consumo de opioides, según una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Fayoum (Egipto), publicada en ‘Regional Anesthesia & Pain Medicine’.

   Los investigadores sugieren que las pacientes con cáncer de mama que presentan niveles bajos de vitamina D (inferiores a 30 nmol/L) podrían beneficiarse de la ingesta de suplementos antes de someterse a una mastectomía radical.

   Existen indicios crecientes que sugieren que la vitamina D ayuda a controlar cómo el cuerpo percibe y procesa el dolor. Esto probablemente se deba a sus efectos antiinflamatorios y a su acción sobre el sistema inmunitario. La deficiencia de vitamina D también se reporta con frecuencia entre pacientes con cáncer de mama.

   Un equipo de investigadores se propuso examinar la relación entre la deficiencia de vitamina D y el dolor postoperatorio en pacientes sometidas a cirugía por cáncer de mama.

   Su estudio observacional prospectivo, realizado en el Hospital Universitario de Fayoum en Egipto entre septiembre de 2024 y abril de 2025, incluyó a 184 pacientes con cáncer de mama que estaban programadas para someterse a la extirpación quirúrgica de una mama completa.

   La mitad de los pacientes presentaban deficiencia de vitamina D (niveles inferiores a 30 nmol/L) y la otra mitad, niveles suficientes (niveles superiores a 30 nmol/L). Ambos grupos presentaban características similares, con una edad media de 44 años en el grupo con deficiencia de vitamina D y de 42 años en el grupo con niveles suficientes.

   Los pacientes fueron atendidos según el protocolo habitual del hospital, tanto durante como después de la cirugía. El personal clínico involucrado en su atención desconocía los niveles de vitamina D de los pacientes.

   Durante la intervención, se administró fentanilo, un opioide, para controlar el dolor agudo. Tras la cirugía, a todos los pacientes se les administró paracetamol por vía intravenosa cada 8 horas. Además, podían controlar la cantidad de tramadol (otro analgésico opioide) que recibían pulsando un botón.

   Los pacientes informaron sus niveles de dolor a las 0, 6, 12, 18 y 24 horas después de la cirugía. También se registraron las náuseas y los vómitos, la puntuación de sedación y los días de hospitalización posteriores a la cirugía.

   El estudio reveló que los pacientes con deficiencia de vitamina D tenían tres veces más probabilidades de reportar dolor postoperatorio de moderado a intenso en cualquier momento durante las primeras 24 horas que aquellos con niveles suficientes de vitamina D.

   Sin embargo, los investigadores observaron que ningún paciente de ninguno de los dos grupos reportó dolor intenso (7 o más en una escala de 0 a 10), por lo que la diferencia se debió enteramente a una reducción del dolor moderado (4-6 en la escala del dolor).

   Los pacientes con deficiencia de vitamina D recibieron, en promedio, 8 *g más de fentanilo durante la cirugía, lo que los investigadores describieron como una diferencia modesta.

   Sin embargo, el estudio reveló que los pacientes con deficiencia de vitamina D consumieron una cantidad considerablemente mayor de tramadol (112 mg) después de la cirugía que aquellos con niveles suficientes de vitamina D. Este potente opioide fue controlado directamente por el paciente hasta una dosis máxima de 50 mg por hora.

   Los fármacos opioides pueden causar diversos efectos secundarios, como náuseas, vómitos, somnolencia y confusión, además de conllevar riesgos de dependencia y adicción.

   Las náuseas postoperatorias fueron más frecuentes en el grupo con deficiencia de vitamina D, y los vómitos solo se presentaron en ese grupo, aunque la diferencia en la incidencia de vómitos fue pequeña y no estadísticamente significativa.

    El estudio presentó algunas limitaciones. Fue observacional y se realizó en un solo centro, por lo que no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre la relación causa-efecto. Los investigadores tampoco evaluaron los marcadores inflamatorios, por lo que no pudieron explorar los mecanismos subyacentes a la relación entre la vitamina D y el dolor. Asimismo, no se recopilaron datos sobre ansiedad, depresión, estadio del cáncer, tratamiento ni trastornos del sueño antes de la cirugía.

   No obstante, los investigadores concluyen: «La deficiencia de vitamina D se asocia con una mayor incidencia de dolor postoperatorio de moderado a grave y un mayor consumo de opioides en pacientes sometidas a mastectomía radical modificada unilateral».

   Así, sugieren que «la suplementación preoperatoria con vitamina D en pacientes con cáncer de mama con niveles de vitamina D inferiores a 30 nmol/L puede desempeñar un papel en la modulación del dolor postoperatorio».

CL11