Un 14,8% de mujeres con discapacidad sufre violencia física de su pareja frente al 9,7% de la población general

Un 14,8% de mujeres con discapacidad sufre violencia física de su pareja frente al 9,7% de la población general
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   MADRID, 7 Agencias

   La violencia física de pareja afecta al 14,8% de mujeres con discapacidad, frente al 9,7% de las mujeres que no tienen discapacidad, según la segunda parte de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, dada a conocer este miércoles por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Igualdad.

   En este sentido, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez-Perza, ha señalado que el objetivo del informe ‘Mujeres especialmente vulnerables a la violencia’ es complementar la información de la Macroencuesta, presentada el pasado 3 de diciembre, (basada en 11.894 entrevistas) realizada con el Instituto Nacional de Estadística (INE). Para ello, este estudio se centra en mujeres con discapacidad, gitanas, extranjeras, jóvenes y las que viven en territorios de baja densidad de población.

   «Creemos que hoy presentamos una mirada más precisa y un compromiso renovado con una política pública que entiende que la igualdad tiene que tener en cuenta también la diferencia», ha subrayado.

   Martínez Perza ha indicado que el 14,8% de las mujeres con discapacidad acreditada igual o superior al 33% ha sufrido violencia física por parte de alguna pareja a lo largo de su vida, frente al 9,7% de las mujeres sin discapacidad. «Y con esto tenemos que decir claramente que la discapacidad no es solo una condición, es un factor que puede intensificar la exposición a la violencia», ha recalcado.

   Además, la prevalencia de la violencia física ha expuesto que aumenta con el grado de discapacidad, situándose en el 13,4% entre las mujeres con una discapacidad de entre el 33% y el 64% y en el 18,2% entre aquellas con un grado del 65% o superior.

   El estudio también revela diferencias en lo relativo a la violencia sexual ejercida por alguna pareja, que es del 11,3% entre las mujeres con discapacidad igual o superior al 33%, frente al 8,2% de las mujeres sin discapacidad; así como en la violencia económica a lo largo de la vida, padecida por el 16,6% de las mujeres con una discapacidad de entre el 33% y el 64% y por el 19,2% de aquellas con un grado de discapacidad del 65% o superior, frente al 12,4% de las mujeres sin discapacidad.

   En esta misma línea, refleja que las mujeres con discapacidad acreditada igual o superior al 33% denuncian la violencia en una proporción más elevada que las que no tienen discapacidad: un 27,6% en el primer colectivo, frente al 16,2% del segundo.

   De la misma manera, apunta que el 58% de las mujeres con la mencionada discapacidad acreditada ha recurrido a servicios de ayuda como médicos, psicológicos, servicios sociales, etc., debido a la violencia ejercida por alguna de sus parejas; frente al 40,3% del resto de mujeres.

   Con respecto a la violencia sexual fuera del ámbito de la pareja, la prevalencia a lo largo de la vida de las violaciones alcanza el 6,2% entre las mujeres que declaran estar gravemente limitadas, frente al 2,8% de las mujeres sin limitaciones.

   Asimismo, Martínez Perza ha reclamado «políticas más finas, más afinadas, más precisas y capaces de responder a los diferentes matices de la vida de las mujeres y a las desigualdades específicas». «Porque si no, corremos el riesgo de no llegar a quienes más lo necesitan», ha advertido.

   Por lo que respecta a las mujeres gitanas, el 16,5% de ellas manifiesta haber sufrido violencia de alguna pareja a lo largo de la vida, frente al 30,4% de las que no lo son. Martínez Perza ha relacionado este dato con las relaciones que se generan en torno a la tradición dentro de esta población.

   En su caso, denuncian y buscan ayuda formal o informal como consecuencia de la violencia de la pareja en una proporción inferior, 51,6%, a la observada entre las no gitanas, 78,6%. Igualmente, declaran haber sufrido violencia sexual fuera de la pareja a lo largo de la vida en menor medida que las no gitanas: un 6,4%, frente a un 14,5%.

   Por otro lado, respecto a las mujeres nacidas en el extranjero, el estudio revela que el 13,3% de ellas ha padecido violencia física por parte de alguna pareja, frente al 8,2% de las nacidas en España, siendo la prevalencia especialmente elevada entre las mujeres nacidas en Sudamérica, un 18,5%, y en América del Norte, Centro América y Caribe, con un 15,6%. Para la violencia total ejercida por cualquier pareja, la prevalencia es del 29,1% entre las mujeres nacidas en España y del 34,9% entre las nacidas en el extranjero.

LAS EXTRANJERAS DENUNCIAN MÁS

   Además, según ha señalado Martínez Perza, las mujeres nacidas en el extranjero denuncian más la violencia en la pareja, un 23% frente al 15% de las nacidas en España.

   El informe también recoge la situación de mujeres jóvenes y mayores. Así, señala que el 8,8% de las de 16 a 24 años que han tenido pareja y el 5% de las de 65 años o más han sufrido violencia física a lo largo de la vida. Las que están ubicadas en la horquilla de entre los 25 y 64 años, lo han hecho, en cambio, en un 12,3%.

    Respecto a la violencia sexual, las mujeres de 16 a 24 años presentan las prevalencias más elevadas: el 16% de las que han tenido pareja asevera haberla sufrido, frente al 9,9% de las de 25 a 64 años y al 2,9% de las de 65 años o más.

   Sobre la psicológica emocional, la violencia de control y el miedo, las más jóvenes son las que manifiestan haber padecido mayores niveles de violencia, seguidas del grupo de 25 a 64 años, mientras que las mujeres de mayor edad registran los niveles más bajos.

   En cambio, el 15,1% de las mujeres de 25 a 64 años dice haber sufrido violencia económica por parte de alguna pareja, frente al 8,8% de las de 65 años o más y al 6,9% de las de 16 a 24 años; entre las mujeres de 16 y 17 años la prevalencia se sitúa en el 2%.

   Sobre la denuncia, las jóvenes de entre 16 y 24 años son las que menos denuncian, el 5,5%, mientras que las que tienen de 65 a 74 años presentan las tasas de denuncia más elevadas, el 23,1%. A ellas le siguen las mujeres de 25 a 64 años, con el 18,2%. Entre quienes tienen 75 años o más, el 10,3% ha denunciado la violencia sufrida en algún momento de sus vidas.

   En cuanto a la violencia sexual fuera de la pareja, las mujeres de 18 a 24 años son las que presentan la mayor prevalencia de violencia sexual fuera de la pareja, un 25% a lo largo de la vida, mientras que las mujeres de 75 años o más registran las tasas más bajas, 3,3%.

   Finalmente, aborda la situación de las mujeres que viven en áreas poco pobladas y revela que el 9,9% de ellas ha sufrido violencia física o sexual y el 24,3% violencia psicológica o económica, frente al 13,7 % y el 32,8%, respectivamente, de aquellas que residen en zonas densamente pobladas. Además, concluye que no se observan diferencias estadísticamente significativas en la denuncia de la violencia de la pareja según el grado de urbanización del municipio de residencia.

CL23