2 abril 2026

Qué es el ‘masking’ en niñas con autismo: el motivo oculto por el que miles pasan años sin diagnóstico

Qué es el 'masking' en niñas con autismo: el motivo oculto por el que miles pasan años sin diagnóstico
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   2 de abril, Día Mundial de Concienciación del Autismo

   MADRID, 2 Abr. –

   En el Día Mundial de Concienciación del Autismo, expertos alertan sobre un fenómeno invisible pero frecuente: el masking o camuflaje social en las niñas con autismo. Esta capacidad para imitar conductas neurotípicas puede retrasar el diagnóstico durante años, aumentando el impacto emocional, y dificultando el acceso a los apoyos tempranos.

   Así, tal y como defiende la portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) y una de las coordinadoras de su Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo Begoña Huete, “comprender cómo se manifiesta el autismo en niñas es clave para detectar antes y mejor una condición que afecta a 1 de cada 100 personas en España”.

   En concreto, esta neuropediatra nos explica que el trastorno del espectro del autismo (TEA) es una condición del neurodesarrollo que se manifiesta desde las primeras etapas de la vida, y que se caracteriza por una forma diferente de procesar la información y de relacionarse con el entorno. “En España, se estima que el autismo afecta a 1 de cada 100 personas, lo que implica una población de aproximadamente 500.000 personas en el país”, según datos de la SENEP.

   Según explica esta neuropediatra en una entrevista con Agencias Salud Infosalus, las personas con autismo pueden presentar dificultades en la comunicación y en la interacción social, así como patrones de comportamiento repetitivos, intereses muy focalizados, menor flexibilidad ante los cambios, y una sensibilidad sensorial distinta, que puede hacer que determinados estímulos se perciban de manera más intensa o, por el contrario, más atenuada.

LA INVISIBILIDAD DE LA MUJER EN EL AUTISMO

   Precisamente, uno de los sesgos históricos más importantes ha sido la invisibilidad de las mujeres dentro del espectro autista. ¿A qué puede ser debido? Según nos indica la doctora Huete, durante mucho tiempo los criterios diagnósticos se han basado casi exclusivamente en perfiles masculinos, sin tener en cuenta que las niñas suelen presentar una mayor motivación social y una capacidad innata para el camuflaje o masking.

    “El masking se entiende como la imitación consciente o inconsciente de conductas neurotípicas: forzar el contacto ocular, ensayar conversaciones, o reprimir movimientos de autorregulación (esterotipias) para evitar el rechazo social”, afirma esta experta.

   Incluso menciona que, en ocasiones, el autismo puede manifestarse en las niñas, con intereses restringidos pero más integrados socialmente (animales, lectura, personajes famosos), lo que contribuye a que pasen desapercibidas en el entorno escolar.

PRINCIPAL CONSECUENCIA: EL IMPACTO EMOCIONAL

   Con ello, esta neuropediatra del Hospital Severo Ochoa de Madrid destaca igualmente que esta capacidad de adaptación implica un retraso del diagnóstico en las niñas, con un alto impacto emocional: “Muchas mujeres autistas llegan a la consulta en la edad adulta tras años de fatiga crónica y de diagnósticos erróneos de ansiedad, o depresión. Un enfoque sensible al género puede reducir el tiempo en el que se diagnostica a las niñas para iniciar la intervención temprana lo antes posible”.

CÓMO SE REALIZA EL DIAGNÓSTICO DEL AUTISMO

   En última instancia, esta neuropediatra recuerda que el diagnóstico del TEA es fundamentalmente clínico, a través de los criterios DSM-V, pero necesita un proceso riguroso para descartar comorbilidades y establecer una etiología cuando sea posible. Tal y como apunta esta doctora también que, de media, el diagnóstico del autismo se sitúa en España entre los 4-5 años, y parece ser que en el caso de las niñas puede darse un retraso de 14 meses de media con respecto a los niños, y esa demora puede ser mayor si esas menores tienen buena capacidad intelectual y un buen nivel de lenguaje.

   “Es el neuropediatra el que lidera este proceso diagnóstico, coordinando una valoración de carácter multidisciplinar. Esta incluye una anamnesis exhaustiva, la observación directa de la conducta del paciente, y una exploración física y neurológica detallada, orientada a identificar signos cutáneos relevantes, rasgos dismórficos que puedan sugerir un origen genético, así como posibles alteraciones en el perímetro craneal”, detalla la doctora Huete.

   Es más, sostiene que la identificación temprana de síntomas de TEA facilita una intervención precoz, así como un abordaje de las dificultades concretas de cada menor, así como una planificación de los apoyos escolares y pedagógicos que el menor necesite: “El enfoque terapéutico debe ser global y coordinado, integrando el seguimiento por Neuropediatría, el apoyo psicológico y otras intervenciones ajustadas a las necesidades de cada paciente. En determinadas situaciones, también puede ser preciso complementar este abordaje con tratamiento farmacológico”.

CL11