Los acusados por el crimen de El Torrejón (Huelva) se declaran inocentes y las defensas piden la absolución
HUELVA 23 Mar. Diario Dia –
Diez de los once acusados –menos el acusado de propinar la puñalada mortal– por el fallecimiento de un hombre de 48 años durante una reyerta en 2020 en la barriada de El Torrejón de Huelva han hecho uso este lunes de su derecho a la última palabra durante el juicio para declararse inocente de los cargos que se les imputa. Asimismo, las defensas han pedido al jurado un veredicto de «no culpabilidad» y su absolución, al considerar que «no haya pruebas» contra ellos para condenarlos por los delitos de homicidio o asesinato.
Así lo han indicado durante los alegatos finales realizado por las partes en la última jornada del juicio con jurado popular que se celebra desde el día 13 de marzo en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva y en donde se juzga a once personas como presuntos autores de la muerte de este hombre. Este martes se entregará a los miembros del jurado el objeto del veredicto, a fin de que se retire a deliberar.
De otro lado, el Ministerio Fiscal ha retirado su acusación contra dos hombres de las once personas procesadas –el padre del acusado principal y el hijo del acusado que recibió una grave puñalada por parte de la víctima– al considerar que no tuvieron relación directa con los hechos, pero mantiene el resto de acusaciones y solicita para el principal acusado 15 años de prisión por un delito de homicidio, mientras que para otras cuatro personas, por el mismo delito, se pide 13 años de prisión y cuatro años al resto de acusados por el delito de lesiones cualificadas.
A esta petición de ha adherido el abogado de la acusación particular que representa a varios de los hermanos de la víctima, mientras que el abogado de la acusación particular que representa a otra de las hermanas ha rebajado el delito de asesinato a homicidio, y solicita 15 años de prisión para el tío del principal acusado –quien recibió una puñalada– por el agravante de «reincidencia», ya que, según ha expuesto, este hombre fue condenado anteriormente por «otro homicidio», así como pide 13 años para el resto de acusados al considerar que «todos participaron en mayor o menor medida» en la muerte del hombre.
Por su parte, la acusación particular que representa al fallecido, a la madre del mismo y a uno de sus hermanos mantiene su acusación inicial de asesinato con alevosía y ensañamiento –en lo que no coincide con el resto de acusaciones ni con el Ministerio Fiscal, que descartan ambas agravantes– y solicita 25 años de cárcel para los once acusados, ya que entienden que hubo «autoría conjunta».
De este modo, en su exposición de alegatos finales, el Ministerio Fiscal ha pedido al jurado «usar el sentido común», toda vez que ha señalado «siempre se dijo» que el fallecido «llevaba un cuchillo», así como que uno de los acusado recibió una puñalada que pudo «haber sido mortal».
Considera Fiscalía que los acusados atacaron a la víctima con «ánimo de acabar con su vida» al usar «objetos que pueden causar» la muerte». «Un grupo de personas que no lo quiere matar no contribuye a la situación de indefensión de la víctima», ha subrayado en referencia a que no se trataba de una reyerta tumultuaria, sino a «once contra uno».
De la misma manera, se ha referido a las llamadas de las hermanas al servicio de Emergencias 112, que se produjeron a «las 13,20 horas», mientras que la trifulca comenzó a «las 13,30 horas» y el hombre falleció, según el informe forense, a «las 13,45 horas», toda vez que ha apuntado a que el acusado como autor de la puñalada mortal «admite el enfrentamiento» y que «portaba un palo».
Asimismo, el fiscal ha destacado que en la camiseta del mismo había «restos de AND de la sangre del fallecido» y del hermano del acusado –otro de los acusados y que recibió una puñalada–. Finalmente, el fiscal ha explicado que no lo considera asesinato porque cree que «no hubo alevosía» ni «ensañamiento», pero sí abuso de superioridad.
«TODOS SON COAUTORES»
El segundo abogado de la acusación particular también considera que se trata de un delito de homicidio, pero que todos son «coautores necesarios» con «independencia de las lesiones que causara cada uno» ya que «todos contribuyeron a quitar la vida» de la víctima, pero sostiene que no hubo alevosía ni ensañamiento.
En este sentido, se ha preguntado «por qué se llamó con tanta premura» al acusado principal para que acudiera a casa de su padre tras la reunión que mantuvieron con el hermano de la víctima «si se suponía que todo se había arreglado y se fueron todos a sus casas», por lo que ha puesto en duda que la reunión «saliera bien» y cree que «se prepararon para darle la paliza que acabó con su vida».
Por otro lado, el tercer abogado de la acusación ha lamentado que «hayan intentado convertir a la víctima en verdugo», toda vez que apunta que «no se ha podido acreditar» la teoría de que el fallecido acosara a la menor, hija del acusado principal, pero «sí que había un problema» de fuga de agua.
Este abogado se ha referido a la teoría de que fuera el fallecido quién fue a la búsqueda del acusado principal con un cuchillo, de forma que ha señalado que, tanto el cadáver como las armas usadas en la trifulca «aparecieron a 200 metros de la casa» del padre del presunto autor de la puñalada mortal, por lo que considera que eso «no tiene sentido».
ASESINATO
Por su parte, el abogado de la acusación principal sostiene el delito de asesinato y considera que hubo una «alevosía de libro» y ensañamiento» porque «cuando estaba tirado en el suelo continuaron golpeándolo», al tiempo que ha lamentado que «nadie haya pedido perdón» por la muerte de este hombre. Considera el letrado que los testimonios de los familiares son «creíbles» y señala como autor de la puñalada al acusado principal que «le apuñaló por la espalda, cuando estaba indefenso».
Asimismo, ha destacado que las 29 lesiones documentadas en el cuerpo de la víctima significa que hubo «un plus de sufrimiento», al tiempo que se ha remitido al atestado policial, la periciales y a las testificales practicadas en el juicio como «pruebas» de los hechos y de que «todos son culpables de asesinato», así como ha señalado que había «más testigos» que no han querido declarara lo largo de la instrucción «por miedo».
«SIN PRUEBAS»
Por su parte, las defensas han alegado que la familia de la víctima ha «faltado a la verdad» a lo largo de la instrucción y en el juicio al «cambiar» sus versiones «en todos los casos» y señalan que el argumento de las filtraciones es «inverosímil», de forma que uno de los hermanos «llegó a admitir» en alguna de sus declaraciones que «conocía» que la víctima «acosaba a la menor».
Por ello, han apuntado a las contradicciones de las testigos que creen que no estaban presentes durante la reyerta aunque en sus declaraciones afirmaron que sí, y han pedido al jurado popular aplicar el principio de ‘In Dubio Pro Reo’ –que en caso de duda el acusado es inocente– al considerar que hay una «carencia absoluta de pruebas» de los hechos que se imputan a los acusados. «No hay huellas, no hay armas, no hay nada», ha afirmado uno de los letrados de la defensa quien ha apuntado que «si no hay pruebas hay que absolver».
Finalmente, señalan que los acusados se encontraban en libertad porque la jueza de instrucción «no consideraba creíble» las declaraciones de los hermanos de las víctimas porque «no hay coherencia en el relato». Por ello, piden que el jurado popular dictamine la «no culpabilidad» sus defendidos y que sean absueltos.
Al respecto, han solicitado aplicar las atenuantes de legítima defensa, al considerar que «no hay provocación» por parte del acusado principal y de dilaciones indebidas –retraso injustificado en la celebración del juicio–, así como que, en el caso de que el acusado principal sea declarado culpable, entienden que es «coautor» de un delito de lesiones con un año de prisión.
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