Una dieta rica en grasas permite que bacterias del intestino lleguen al cerebro… al menos en ratones
MADRID, 19 Mar. –
La disbiosis intestinal causada por una dieta rica en grasas puede permitir que las bacterias se trasladen del intestino al cerebro en ratones, según un nuevo estudio de la Universidad Emory (Estados Unidos), publicado en la revista de acceso abierto ‘PLOS Biology’.
Se sabe que el microbioma intestinal interactúa indirectamente con el cerebro a través de vías inmunitarias, señalización neuroendocrina o secreción de metabolitos. Sin embargo, se desconoce cómo las bacterias intestinales pueden interactuar directamente con el cerebro.
Los investigadores alimentaron a ratones con una dieta rica en grasas, la cual altera la composición del microbioma intestinal y aumenta la permeabilidad intestinal. Descubrieron que una pequeña cantidad de bacterias se translocó del intestino al cerebro, probablemente a través del nervio vago.
Cuando los ratones volvieron a una dieta normal, las bacterias del cerebro desaparecieron. El equipo también detectó una baja cantidad de bacterias en modelos murinos de Alzheimer, Parkinson y trastorno del espectro autista sin cambios en la dieta.
Los hallazgos refuerzan la creciente evidencia de que el eje intestino-cerebro influye en los trastornos neurológicos. Se necesita más investigación para comprender si un fenómeno similar ocurre en humanos y qué papel, si lo hay, podrían desempeñar estas bacterias en los trastornos neurológicos.
Si bien la incidencia de múltiples afecciones neurológicas está aumentando, las causas que las desencadenan son en gran medida desconocidas. Esta nueva vía de las bacterias intestinales que llegan al cerebro podría ser un desencadenante de numerosas enfermedades neurológicas.
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