Roborock Saros 20 a prueba: un robot de limpieza al que no se le resiste ningún obstáculo
MADRID, 2 Mar. (EDIZIONES/Portaltic) –
Roborock ya se ha convertido en sinónimo de garantía. En poco más de un lustro de presencia en España, la marca se ha asentado como uno de los referentes tecnológicos dentro del ámbito de la domótica y la limpieza del hogar. El buen rendimiento de sus productos ha ido construyendo una relación de confianza con los usuarios, algo especialmente importante en una categoría donde la fiabilidad marca la diferencia.
Además, Roborock está demostrando ser una de las compañías que más innovación está llevando a los hogares, algo que se refleja en los productos presentados en ferias internacionales como el CES de Las Vegas. Un buen ejemplo de ello es el nuevo aspirador friegasuelos-Roborock Saros 20. Hemos tenido la oportunidad de probarlo antes de su lanzamiento al mercado y estas son nuestras primeras impresiones.
Una de las novedades más destacables es el chasis AdaptiLift 3.0. Este sistema permite al robot superar umbrales elevados -hasta 8,8 cm entre dos niveles– y ajustar automáticamente su altura para moverse con fluidez por distintas superficies, sin necesidad de intervención manual.
Es cierto que no se trata de una función imprescindible para todos los hogares, pero en determinados espacios puede resultar especialmente útil y marcar la diferencia. Frente a otras soluciones más llamativas, como el brazo robótico presente en otros modelos de la marca, esta nos parece una mejora mucho más práctica y palpable en el día a día.
CUBRE CUALQUIER RINCÓN DE LA CASA
Además, el diseño del Saros 20 destaca por su perfil notablemente bajo, lo que le permite deslizarse bajo muebles y camas de hasta 7,95 cm de altura. A esto se suma la tecnología FlexiArm, que extiende el cepillo lateral hacia zonas más complicadas como esquinas o zócalos, ayudando a cubrir prácticamente cualquier rincón de la casa.
Esta capacidad se ve reforzada por el sistema autónomo StarSight 2.0, un conjunto de sensores con visión avanzada que permite al robot mapear el espacio con gran precisión y reconocer obstáculos incluso complejos. Durante nuestras pruebas, el Saros 20 se movió con seguridad por las distintas estancias, evitando muchos de los problemas habituales de robots más sencillos, como quedarse atascado con objetos pequeños o cables.
Otro de los puntos fuertes del Saros 20 es su potencia de succión de 36.000 Pa, integrada en el sistema HyperForce, junto con un doble sistema antienredos que evita la acumulación de pelos y fibras en los cepillos durante el uso.
Una vez completado el aspirado, el sistema de mopa entra en acción de forma automática y, gracias a la tecnología de detección inteligente de manchas, incide con mayor intensidad en aquellas zonas donde el suelo lo necesita, optimizando así el resultado final de la limpieza.
Y como broche final a una experiencia de uso sobresaliente, la base RockDock juega un papel fundamental. No solo se encarga del autovaciado del depósito de polvo, sino también del lavado automático de las mopas con agua caliente -alcanzando hasta 100 °C- y de su posterior secado con aire caliente, contribuyendo a mantenerlas limpias e higiénicas y listas para cada nuevo ciclo. Todo ello hace que, en el día a día, prácticamente te olvides de que el robot está ahí y que el mantenimiento se reduzca a lo mínimo, simplificando mucho su uso a largo plazo.
Por último, cabe destacar la integración con la ‘app’ de Roborock, que permite ajustar mapas, delimitar zonas y gestionar la estrategia de limpieza con facilidad. Todo en una navegación muy fluida e intuitiva.
En definitiva, estamos ante un producto muy redondo de Roborock, que garantiza potencia. una navegación y diseño pensados para llegar a todos los rincones de la casa, y comodidad en su uso y mantenimiento. Con un ‘plus’ que algunas casas agradecerán, al poder salvar esos saltos de hasta 8,8 cm que pueden tener algunas viviendas.
CL24
