China anuncia una operación marítima al este de Taiwán por las conversaciones territoriales entre Japón y Filipinas

MADRID 6 Jun. –
El Gobierno chino ha anunciado este sábado el comienzo de una «operación marítima para el cumplimiento de la ley» en aguas al este de Taiwán en respuesta a la apertura de conversaciones entre Japón y Filipinas sobre el estatus de esa zona y en el marco de la larga disputa territorial que involucra a varios países de la región.
La operación, coordinada por el Ministerio de Transporte de China, involucra a varias organizaciones marítimas provinciales del país, con el objetivo de «ejercer plenamente la jurisdicción de China, mejorar las capacidades de control del tráfico y de vigilancia de cruceros en aguas clave, garantizar la seguridad del tráfico marítimo y salvaguardar los derechos e intereses nacionales».
Las autoridades citadas por la agencia oficial de noticias Xinhua ven la operación como un «movimiento necesario» en respuesta a las conversaciones anunciadas por Japón y Filipinas sobre la «delimitación marítima» de sus denominadas Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) y plataformas continentales, un área que se superpone directamente con las aguas al este de Taiwán, en un diálogo que constituye «una violacion de la soberanía territorial y los intereses del país».
Pese a que no comparten fronteras, como países costeros Japón y Filipinas tienen derecho a establecer una zona económica exclusiva que se extiende 200 millas náuticas, unos 370 kilómetros desde sus costas, una zona que en parte también se solapa con parte de la zona económica de Taiwán.
Cuando realizaron el anuncio de las conversaciones con Filipinas, las autoridades de Japón han rechazado incluir a Taiwán en el marco de las negociaciones bilaterales.
En rueda de prensa, el portavoz gubernamental japonés, Minoru Kihara, insistió en que un eventual acuerdo sobre delimitación de la frontera marítima solo «establecería los derechos y obligaciones de Japón y Filipinas», ha informado la agencia Kyodo.
De esta forma, Tokio ha subrayado que el acuerdo no tendría validez internacional para Taiwán, incidiendo en que el pacto «no sería jurídicamente vinculante para terceros».
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