Por qué dormir bien es cada vez más difícil: las amenazas a la salud del sueño que preocupan a los investigadores
MADRID, 1 Nov. –
Un nuevo informe del Comité de Igualdad, Diversidad e Inclusión y la Red de Jóvenes Investigadores de la Sociedad Europea de Investigación del Sueño advierte de que la salud del sueño se está convirtiendo en un problema creciente para la salud pública en toda Europa y hace un llamamiento a la acción coordinada para protegerla.
El sueño es esencial para la salud física y mental, el aprendizaje, la memoria, el bienestar emocional, la función inmunológica, la seguridad en tareas críticas y el rendimiento diario. Pero el informe, publicado en el ‘Journal of Sleep Research’, señala una serie de cambios en la sociedad que dificultan que las personas obtengan el descanso que necesitan e identifica varias amenazas importantes para la salud del sueño.
El cambio climático y el entorno construido desempeñan un papel cada vez más importante, particularmente en áreas densamente pobladas y viviendas de peor calidad. La contaminación acústica, la luz artificial y la mala calidad del aire, que pueden debilitar los sistemas respiratorio e inmunológico, pueden dificultar el sueño.
El aumento de las temperaturas nocturnas, las olas de calor más frecuentes y la exposición a temperaturas extremas también pueden provocar trastornos del sueño, lo que puede derivar en problemas cardiovasculares, trastornos de la salud mental y apnea del sueño, y se prevé que este problema se agrave en el futuro.
El desplazamiento forzoso debido al cambio climático o a los conflictos, sumado a la pérdida de vivienda estable y la pobreza energética, también provoca trastornos del sueño que pueden persistir durante muchos años, señala el informe.
Los investigadores, de Reino Unido e Italia, también destacan las desigualdades en el acceso a la atención médica del sueño. El acceso a medicamentos, servicios especializados, diagnósticos y tratamientos varía considerablemente entre las comunidades, mientras que la escasez de profesionales del sueño capacitados puede dificultar que algunas personas reciban la ayuda necesaria.
El estudio también plantea inquietudes sobre la creciente obsesión por optimizar y monitorizar el sueño y la gran cantidad de consejos disponibles en línea, incluyendo la tendencia al alza del «sleepmaxxing» y la ortosomnia, una preocupación obsesiva por alcanzar métricas de sueño «perfectas» mediante dispositivos portátiles.
El artículo subraya cómo la información engañosa o inexacta compartida a través de las redes sociales y otras plataformas digitales puede influir en la comprensión que tienen las personas sobre el sueño y fomentar expectativas poco realistas. También subraya que muchas tecnologías de seguimiento del sueño requieren pruebas más sólidas y no deben considerarse un sustituto del asesoramiento profesional individual e independiente.
Por último, los investigadores advierten sobre las repercusiones de una sociedad moderna cada vez más organizada en torno a una cultura de 24 horas, donde el trabajo por turnos, la conectividad constante, las comunicaciones fuera del horario laboral y el uso generalizado de pantallas alteran los patrones naturales de sueño y reducen las oportunidades de descanso y recuperación.
El documento aboga por un mayor reconocimiento del sueño como problema de salud pública y por una acción coordinada entre responsables políticos, profesionales sanitarios, educadores, empleadores, planificadores ambientales y desarrolladores de tecnología.
También destaca la necesidad de mejorar la alfabetización en salud del sueño mediante la educación pública, la formación profesional y la lucha contra la desinformación, junto con una regulación más clara de las horas de trabajo, las tecnologías digitales y la exposición a factores ambientales.
Otras prioridades incluyen abordar las desigualdades estructurales, desarrollar el personal especializado en salud del sueño, garantizar el uso responsable de las herramientas digitales y mejorar la vivienda, la iluminación y los entornos personales y laborales.
En el apéndice se incluye un amplio conjunto de recomendaciones, organizadas según el marco PESTEL (Político, Económico, Sociológico, Tecnológico, Jurídico y Ambiental), para apoyar el desarrollo de políticas e impulsar acciones significativas que mejoren la salud del sueño en toda Europa.
La doctora Fran Pilkington-Cheney, del Instituto de Psicología de Nottingham, de la Universidad de Nottingham Trent, reconoce que «estamos presenciando una tormenta perfecta de desafíos para la salud del sueño en toda Europa. La gente es consciente de la importancia del sueño, pero pocos reconocen cómo factores como el cambio climático, la tecnología, el trabajo por turnos, los entornos urbanos y la desinformación se combinan para afectar la calidad de nuestro sueño», comenta.
Reconoce que la Sociedad Europea de Investigación del Sueño ya cuenta con iniciativas destinadas a abordar algunos de estos problemas, «pero sin una acción coordinada más amplia es probable que estas presiones se agraven en los próximos años», advierte.
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