Puente asegura que en el centro de control podían ver lo que estaba ocurriendo

El ministro ha descrito el momento clave del accidente. Óscar Puente ha asegurado que había «un semáforo en verde con un tren parado delante que no podía salir durante bastantes minutos y que impedía que el tren que venía detrás fuera advertido de la circunstancia de que había un tren detenido. Y todo eso está a la vista, en una pantalla en que, dramáticamente, se ve cómo un tren se va acercando y el otro permanece parado». El factor humano de nuevo como clave: en esta sala nadie pareció darse cuenta de que eso había ocurrido. Puente se ha cuidado mucho de señalar culpables, pero ha recordado que el operario «cuenta, en el centro de control, con pantallas y sistemas que le permiten conocer en todo momento dónde están situados los trenes. Esos sistemas en este caso funcionaron». Eso sí, ha dejado claro que siempre el ser humano es, ante una emergencia y al final de todos los sistemas, el que tiene el control. Y a este respecto ha asegurado que ni las condiciones laborales ni tampoco el mantenimiento tienen que ver con lo sucedido. Sí cayó el sistema LZB por un problema de comunicación entre los equipos informáticos que lo sustentan. El ministro ha asegurado que la caída de este sistema se ha producido hasta 160 veces este año, pero le resta importancia. Puente ha manifestado que está «dentro de la normalidad europea y en cifras, por cierto, muy estables en los últimos 6 ó 7 años». El sistema, del que no está en duda su seguridad, está en mitad de un cambio, por el ERTMS: un sistema más moderno y que permite la operatividad con el resto de Europa. Su cambio completo alcanzará un año de retraso porque se está realizando sin parar el servicio. Sin embargo, el ministro ha querido aclarar que «los trabajos de migración no han tenido nada que ver con el accidente». Puente no ha descartado hacer una auditoría completa del sistema ni tampoco empezar a parar el servicio cuando se hagan obras en la red.
