La naturaleza resurge, con un millón de empleos verdes

EREVÁN – Unos 252 millones de hectáreas en 149 países están en proceso de restauración y esa tarea ya creó un millón de nuevos empleos verdes, pero la financiación del esfuerzo debe cuadruplicarse, planteó un nuevo informe de las Naciones Unidas presentado en esta capital de Armenia.
En ese espacio del tamaño de Kazajistán, el noveno país más extenso del mundo, “los ecosistemas se restauran a un ritmo sin precedentes”, ya sean vegetación en las cumbres andinas, tierras áridas en Senegal, zonas de desove de salmón en Canadá o arrecifes de coral en Indonesia, indicó el reporte.
“Asistimos a la gestación de uno de los mayores movimientos por la naturaleza de la historia”, declaró Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
Pero, para cumplir objetivos en favor de la biodiversidad del planeta -donde hasta un millón de especies animales y vegetales están bajo amenaza-, con el año 2030 como meta, la financiación anual de los programas que encuadran la restauración debe cuadruplicarse, de los actuales 64 000 millones a 296 000 millones de dólares.
El informe titulado “El regreso de la naturaleza: ampliar la restauración de los ecosistemas para las personas y el planeta”, fue presentado durante la 17 Conferencia de las Partes (COP27) sobre Diversidad Biológica, concluida este viernes 30 en Ereván, que buscó ampliar los compromisos -financieros y de gestión- en conservación y restauración.
Para garantizar que para el año 2030, 30 % de los ecosistemas del mundo estén bajo conservación, la restauración debería alcanzar alrededor de 1000 millones de hectáreas -una superficie del tamaño de China-, en línea con un acuerdo de 2022 conocido como el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
“Los desafíos son hacer de la restauración una parte integral de la gestión sostenible de la tierra, el agua y los recursos naturales, y lograr una transformación coherente de los sistemas agroalimentarios”, dijo Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Natalia Alekseeva, oficial principal de la División de Ecosistemas del Pnuma, expuso que “la restauración de ecosistemas degradados es una de las formas más eficaces de abordar algunos de los mayores desafíos del mundo”.
“Dependemos de los ecosistemas para revertir la pérdida de biodiversidad, ayudar a las comunidades a adaptarse al cambio climático, producir suficientes alimentos para una población mundial en rápido crecimiento y garantizar el sustento de las personas”, expresó.
Investigaciones recogidas en el informe sugieren que restaurar solo 15 % de las áreas prioritarias mundiales podría prevenir 60 % de las extinciones de especies proyectadas, mientras que también se podría secuestrar 30 % de las emisiones equivalentes de dióxido de carbono.
Sin embargo, el progreso es desigual entre ecosistemas y países. Por ejemplo, la restauración de los ecosistemas terrestres ha alcanzado casi la mitad del objetivo del 30 %, pero la restauración marina y costera ha sido mucho más limitada.
El informe señala que la restauración debe mantenerse el tiempo suficiente para permitir la recuperación de los ecosistemas y la biodiversidad, al tiempo que se generan beneficios duraderos para las comunidades.
Por su parte, Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de la ONU, advirtió de que “no podemos pretender arreglar la naturaleza con una mano mientras la destruimos con la otra”.
“Los gobiernos deben abordar los motores de la degradación de los ecosistemas e invertir en mecanismos de seguimiento para garantizar la durabilidad del movimiento de restauración logrado hasta la fecha”, afirmó.
En 2021, el Pnuma y la FAO lanzaron el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, y gobiernos y organismos internacionales se comprometieron a restaurar unos 1000 millones de hectáreas de tierras degradadas, una superficie mayor que la de China.
Si se cumpliera ese objetivo, podrían crearse hasta 32 millones de nuevos empleos, mejorar la situación alimentaria de 1300 millones de personas, y se contribuiría a mantener el calentamiento global por debajo de dos grados centígrados con respecto a los niveles de la era preindustrial, concluye el informe.
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