30 octubre 2026

Las Atarazanas de Sevilla ganan el Palmarés Technal 2026 en la categoría Rehabilitar

Las Atarazanas de Sevilla ganan el Palmarés Technal 2026 en la categoría Rehabilitar
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SEVILLA 30 Oct. Agencias –

El proyecto de rehabilitación de las Reales Atarazanas de Sevilla, obra del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, ha sido distinguido con el Palmarés Architecture Aluminium Technal 2026 en la categoría Rehabilitar.

Según ha informado el proyecto del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra en una nota, el reconocimiento destaca el valor de una intervención que devuelve protagonismo urbano y cultural a uno de los conjuntos monumentales más singulares de Sevilla.

Ha explicado que el Palmarés Technal es un certamen de arquitectura de ámbito ibérico que distingue obras desarrolladas en España y Portugal. Su trayectoria lo ha convertido en una plataforma de reconocimiento para proyectos que combinan calidad arquitectónica, adecuación al lugar y rigor técnico.

En este contexto, el premio obtenido por las Atarazanas adquiere una proyección que trasciende la escala local y sitúa la rehabilitación sevillana en el debate contemporáneo sobre el futuro del patrimonio construido.

El jurado ha valorado la intervención en los siguientes términos, como la intervención destaca por respetar la materia histórica y añadir una nueva capa contemporánea sin caer en la imitación.

El proyecto ha valorado los estratos acumulados por el tiempo, integrando hallazgos arqueológicos y soluciones actuales con rigor, sobriedad y equilibrio. Para la entidad, las Reales Atarazanas constituyen «un testimonio excepcional de la relación histórica de Sevilla con el río, la actividad naval y la evolución de la ciudad».

El proyecto parte de esa condición compleja, que es a su juicio, «más que presentar el monumento como una pieza aislada, lo comprende como una suma de tiempos, culturas y transformaciones urbanas». Ese conocimiento del lugar se convierte en el principal argumento de la intervención. La configuración actual del conjunto refleja distintas etapas de su historia.

Las Atarazanas medievales constituyen la planta baja, mientras que los niveles superiores incorporan construcciones vinculadas a la Maestranza de Artillería: la Sala de Armas del siglo XVIII y cuatro naves levantadas durante los siglos XIX y XX, destinadas en su día a almacenes de artillería.

El proyecto reconoce estas transformaciones sin pretender devolver el monumento a una imagen única de su pasado. Una de las decisiones esenciales es preservar la planta baja como un espacio monumental, continuo y abierto visualmente a la ciudad.

La secuencia de arquerías y bóvedas recupera toda su intensidad espacial y permite imaginar el edificio como un ágora cultural cubierta, capaz de acoger actividades colectivas y de establecer una relación directa con la vida pública de Sevilla.

La apertura hacia la calle Dos de Mayo refuerza su integración en el barrio del Arenal y recupera conexiones urbanas que habían quedado debilitadas. Para mantener la claridad y amplitud de Las Atarazanas, el programa principal se sitúa en la planta superior.

Salas de exposición, talleres y ámbitos polivalentes se insertan en espacios existentes, degradados o sin uso, con una estrategia que evita alterar los elementos esenciales del conjunto.

Arquerías, cubiertas y estructuras se restauran con criterios de precisión y mínima afección, buscando una convivencia equilibrada entre el edificio heredado y sus nuevos usos culturales.

La restauración comprende las arquerías medievales del siglo XIII, las bóvedas del siglo XVIII y las cubiertas metálicas y de vidrio que protegían tres de las naves. En las arquerías se reparan intervenciones defectuosas de épocas anteriores con ladrillos de características próximas a los existentes, conservando las huellas históricas del edificio.

La actuación mantiene la espacialidad, la geometría y la materialidad de Las Atarazanas, al tiempo que incorpora las condiciones técnicas necesarias para su nueva actividad cultural.

El nuevo vestíbulo, que reúne las escaleras y los ascensores de acceso a las plantas superiores, ocupa un gran espacio preexistente donde las arquerías habían perdido su cubierta.

De este modo, los elementos contemporáneos se incorporan sin comprometer la integridad de las arquerías y bóvedas. La luz cenital y la conexión entre los distintos niveles convierten este ámbito en un lugar de encuentro entre la arquitectura histórica y la nueva intervención.

La intervención permite que las Atarazanas recuperen una función activa en la ciudad histórica, incorporándolas así al ciclo de vida de la ciudad. A su juicio, «no se limita a conservar un testimonio del pasado: propone una manera contemporánea de habitarlo, abierta al encuentro ciudadano y al intercambio cultural». De este modo, la rehabilitación establece un diálogo entre el monumento, el río y la Sevilla actual.

CL11