9 octubre 2026

Expertos piden en el Congreso cribados de salud visual infantil y el apoyo de los profesores para una detección precoz

Expertos piden en el Congreso cribados de salud visual infantil y el apoyo de los profesores para una detección precoz
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MADRID, 9 Oct. Agencias –

Un total de 14 sociedades científicas, organizaciones profesionales y asociaciones de pacientes han presentado este viernes en el Congreso el ‘Decálogo para la Salud Visual Infantil en España’, que incluye entre otras propuestas la implementación de cribados para diagnosticar alteraciones oculares en los niños y el apoyo de los profesores para una detección precoz de señales de alerta.

Así lo han expuesto en la jornada ‘Mirando el futuro’, que ha acogido la Cámara Baja un día después del Día Mundial de la Visión. El decálogo busca servir de base para avanzar hacia una Estrategia Nacional de Salud Visual Infantil que ayude a atender y frenar el incremento de la miopía.

«La miopía no es, bueno, pues yo me pongo una gafa, me pongo una lente de contacto o me opero y eso soluciona el problema. Eso no es así, ojalá fuera así», ha explicado el catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y vicepresidente de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), Julián García Feijóo, quien ha aseverado que, «en 2050, el 50 por ciento de la población va a ser miope».

El presidente de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), Manuel Herrera Artiles, que ha presentado el decálogo junto a García, ha destacado que la infancia es una «ventana clave» para actuar frente a la miopía, tras lo que ha advertido de que en la adolescencia o en la etapa adulta «ya es tarde».

En este contexto, el decálogo llama a reconocer la miopía infantil como una prioridad emergente de salud pública y hace hincapié en la importancia de la prevención. «La salud visual no puede seguir siendo abordada solo desde el ámbito clínico (…), hay que incorporarla a las políticas públicas de prevención», ha apuntado Herrera asegurando que «hay una parte» de los problemas visuales que «se puede prevenir» o «reducir» su gravedad.

Entre las medidas que propone, destaca la necesidad de una alianza con el sector educativo, teniendo en cuenta el tiempo que pasan los niños en los colegios y que los profesores pueden darse cuenta de forma temprana si presentan dificultades visuales.

Por ello, Herrera ha abogado por «aprovechar» a los docentes dándoles «las herramientas necesarias» para que lleven a cabo esa labor de prevención. «Esto no significa que le vayamos a trasladar competencias o responsabilidades clínicas a los maestros, ni mucho menos», ha puntualizado.

La prevalencia de miopía en niños de entre seis y siete años se sitúa en un 6,5 por ciento y llega a triplicarse entre aquellos de 11 y 12 años, en los que alcanza un 18,7 por ciento. Herrera ha subrayado que «no hay razones fisiológicas» que expliquen ese aumento y lo ha achacado al uso de pantallas.

Frente a ello, ha hecho hincapié en que los niños tienen que pasar más tiempo al aire libre para compensar el exceso de visión cercana. En este punto, ha señalado que no todas las familias tienen la misma posibilidad de que sus hijos jueguen al aire libre porque no tienen parques cercanos, por lo que ha instado a tomar medidas en el plano comunitario, implicando a los ayuntamientos.

El decálogo aboga por incorporar la salud visual a las estrategias de detección y planes de prevención de todas las comunidades autónomas, además de utilizar circuitos existentes para facilitar programas de cribado que eviten el elevado infradiagnóstico y el aumento de la alta miopía.

En este sentido, insta a una colaboración interdisciplinar entre profesionales, de forma que pediatría, oftalmología, optometría y sector educativo trabajen de forma conjunta y los circuitos de atención estén integrados.

Julián García Feijóo ha hecho hincapié en que las políticas en salud visual infantil tienen que ser concebidas con una perspectiva de largo plazo, sabiendo que la inversión que se realice ahora va a revertir en ahorro para el sistema dentro de varias décadas. «En España somos muy malos pensando más allá de cuatro años», ha lamentado.

«Lo que se invierte ahora en evitar que un defecto estructural del ojo se convierta dentro de 20 años en un desprendimiento de retina, una mayor probabilidad de glaucoma, una maculopatía miópica, ese dinero que se invierte hoy va a suponer un ahorro importante en el día de mañana», ha resaltado.

Asimismo, García ha destacado que todas las medidas que se implementen tienen que estar basadas en evidencia científica. En este sentido, el decálogo propone la creación del Observatorio de Miopía Infantil, concebido como una plataforma permanente de colaboración y generación de conocimiento.

La directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, ha enfatizado la importancia de anticiparse y detectar a tiempo los problemas de visión en los niños para facilitar su aprendizaje, autonomía y participación.

«Un niño que no ve bien no siempre sabe decirlo (…) y nosotros los adultos podemos interpretar esa dificultad como una falta de atención, una dificultad de aprendizaje e incluso un desinterés. Por eso, cuidar la salud visual infantil empieza por algo muy sencillo, prestar atención», ha remarcado en su intervención por vídeo en la jornada.

Neira ha recordado que, según la OMS, al menos 2.200 millones de personas en el mundo tienen deterioro de la visión, que se podría haber evitado o detectado a tiempo en, al menos, 1.000 millones de casos. Asimismo, se ha referido al aumento de la miopía infantil y ha instado a movilizarse y actuar.

En este sentido, ha hecho hincapié en el papel protector que se tiene que ejercer desde los lugares donde los niños viven, aprenden y juegan. «Pasar más tiempo al aire libre puede reducir ese riesgo de desarrollar miopía», ha destacado para apuntar, como ejemplo, la importancia que tiene disponer de un barrio con espacios seguros y accesibles para jugar.

Además, ha señalado que las familias deben poder contar con la información necesaria y ha subrayado que el diagnóstico de una dificultad visual debe derivar en «una respuesta inmediata, una evaluación, corrección o tratamiento cuando sea necesario», acompañado de seguimiento y apoyo.

En este punto, ha aseverado que la atención visual de los menores debe estar garantizada independientemente de la situación económica de las familias. «Ningún niño debería encontrar barreras económicas para que fuera así, para acceder a las gafas y a la atención que necesita. Y los niños con una discapacidad visual deben de contar con los apoyos que le permitan aprender y participar», ha apuntado.

«Proteger la visión de nuestros niños y niñas es proteger su derecho a la salud, está claro, sus oportunidades de aprender y su libertad también para explorar el mundo», ha concluido.

CL11