El FMI critica los subsidios porque son más costosos y menos eficaces para paliar subida del coste de la vida
MADRID 6 Oct. (Agencias) –
Las transferencias monetarias de carácter temporal y enfocadas a los hogares vulnerables representan la estrategia más eficaz y económica para mitigar el impacto de la subida del coste de la vida durante periodos de crisis, mientras que las medidas dirigidas a contener los precios, como los subsidios, «son mucho menos eficientes» y conllevan costes fiscales «significativamente mayores», según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
«Las medidas generalizadas de contención de precios son una forma costosa e ineficiente de proteger a los hogares durante las crisis del coste de vida», sostiene la institución multilateral con sede en Washington en el segundo capítulo de su informe ‘Perspectiva Económica Mundial’, donde advierte de que los subsidios pueden mitigar las presiones de política monetaria a corto plazo al prevenir un repunte excesivo de la inflación y contener los efectos de segunda ronda.
Asimismo, el análisis por parte de la institución constata que gran parte del beneficio de esta clase de respuesta recae en los hogares de mayores ingresos, ya que por cada euro gastado en medidas de contención de precios para la electricidad, la gasolina y el gas natural, los hogares de bajos ingresos recibieron menos de 20 céntimos, mientras que, en el caso de las medidas sobre la gasolina, el quintil de mayores ingresos recibió aproximadamente 40 céntimos por euro gastado.
De este modo, dependiendo del instrumento, la perturbación y la situación económica, lograr un grado comparable de protección para los hogares vulnerables mediante intervenciones de precios generalizadas puede requerir «entre 3 y 22 veces más recursos fiscales que las transferencias enfocadas», apunta el FMI, subrayando que esta clase de respuesta dirigida, que preserva las señales de precios, brinda una protección adecuada a un coste significativamente menor que las medidas alternativas.
En este sentido, el informe defiende que, para los hogares de bajos ingresos, las mejoras de bienestar a corto plazo derivadas de la bajada de precios «generalmente no compensan los costes a medio plazo asociados a una mayor deuda pública y al consiguiente ajuste fiscal».
En general, la institución concluye que, si bien las intervenciones de precios generalizadas y las transferencias no dirigidas brindan cierto apoyo a los hogares vulnerables, «lo hacen a un coste fiscal sustancialmente mayor que las transferencias de ingresos bien dirigidas» y advierte de que los subsidios a los productores «son particularmente ineficientes», ya que parte de su beneficio se pierde en el extranjero.
En todos los casos, el FMI subraya que las intervenciones deben ser temporales y estar acompañadas de cláusulas de extinción bien comunicadas.
Asimismo, en un mundo más propenso a las crisis, considera de creciente importancia invertir en la infraestructura fiscal necesaria para brindar apoyo específico y destaca que contar con sistemas de protección social más sólidos puede aumentar la eficacia de las respuestas a las crisis, reducir la dependencia de costosas medidas de emergencia poco focalizadas, y preservar el margen fiscal necesario para responder a futuras crisis.
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