24 septiembre 2026

Experta pide no obviar que los menores pueden sufrir violencia de género en la familia y no solo violencia vicaria

Experta pide no obviar que los menores pueden sufrir violencia de género en la familia y no solo violencia vicaria
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MADRID 24 Sep. Diario Dia –

La abogada y experta en derechos de la infancia Violeta Assiego ha pedido en la Comisión de seguimiento y evaluación de los acuerdos del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género del Congreso de los Diputados no limitar la definición de la violencia que sufren los menores a la intencionalidad del agresor y ha exigido tratar a los niños como «titulares de derechos propios» y no como «apéndices» de las personas adultas.

Durante su comparecencia, la jurista ha alertado del riesgo de utilizar el concepto de «violencia vicaria» como la categoría general para abordar todo el marco de protección infantil. Según ha explicado, este tipo de violencia se define por la finalidad específica del maltratador de causar daño a la madre a través de sus hijos, un enfoque que, de primarse de forma exclusiva, podría dejar desprotegidos a los menores sobre los que no se actúa con esa intención explícita.

«Las niñas que viven en contextos de violencia de género no son víctimas únicamente cuando el agresor actúa sobre ellas para dañar a su madre. Esto es algo que tenemos que tener muy en cuenta. No son estas niñas una circunstancia personal de la mujer víctima adulta, son víctimas de esta violencia y titulares de derechos propios porque crecer expuestas a esta violencia contra su madre es ya en sí mismo una violencia contra ellas y contra ellos», ha explicado.

En este sentido, la experta ha advertido de que, si toda la violencia vicaria machista pasa a nombrarse como violencia vicaria, se corre «el riesgo de que sólo se vea a las hijas e hijos de las mujeres víctimas de violencia de género sobre los que el agresor actúa directamente con la intención de dañar a su madre».

De la misma manera, ha llamado a reconocer a una niña como víctima, «independientemente de que sea instrumentalizada o no para dañar a la madre». «Llevamos años reclamando que las niñas y niños dejen de ser contemplados como apéndices de las personas adultas, como objetos de disputa o como instrumentos para dañar a otra persona», ha subrayado.

Por su parte, la abogada y coordinadora de Profesionales por la Prevención de los Abusos (CoPPA), María José Mata, ha abogado por ampliar el concepto de «violencia vicaria» en el articulado del proyecto de ley para incluir a familiares como ascendientes o hermanos, personas con discapacidad, sujetas a tutela o curatela, así como a los animales de compañía.

Durante su intervención, la especialista ha argumentado que el agresor utiliza en ocasiones a la mascota de la familia para causar un sufrimiento directo a la mujer.

«El agresor va a instrumentalizar al animal o animales de la mujer realizando actos de violencia sobre los mismos o amenazando con hacerlos o con abandonarlos con el fin siempre de infundirle temor, controlarla, castigarla, dominarla y, en definitiva, provocarle un sufrimiento para perpetuar la situación de dominación», ha agregado.

En el turno de portavoces, el socialista Roberto García ha defendido la necesidad de contar con profesionales «adecuadamente formados» en el ámbito educativo, sanitario y de los servicios sociales, en las fuerzas y cuerpos de seguridad, en la carrera judicial y fiscal, en la abogacía y en medicina forense para detectar «correctamente» situaciones de violencia.

Por parte del PSOE también, Inés Plaza, ha compartido la «preocupación» de Mata y ha dicho que están «dispuestos a estudiar con rigor y negociar cómo puede encontrar el encaje más adecuado en esta ley».

Mientras, la diputada del PP Beatriz Fanjul ha reafirmado que «la violencia vicaria existe», pero ha llamado a delimitar el concepto para no «desdibujarlo» ni confundirlo con conflictos familiares o de custodia.

En cuanto a las mascotas, Julia Parra, del PP también, ha pedido «poner el foco» en los hijos dentro de la violencia vicaria. No obstante, ha reconocido que «matar a un animal para hacer sufrir a una persona es una conducta absolutamente intolerable y condenable que debe tener respuesta jurídica contundente». «Pero un hijo constituye un vínculo filial», ha añadido.

Por Sumar, Júlia Boada ha cuestionado sobre los aspectos que deben revisarse en la judicatura y ha recalcado la necesidad de reforzar y fiscalizar el papel de la abogacía de oficio en la defensa autonóma de las mujeres y de la infancia.

Mientras, Rocío Aguirre, de Vox, ha tachado de «vergüenza» la celebración de comparecencias sobre la violencia vicaria cuando la ley ya está en trámite. «Se debería de haber hecho mucho antes», ha subrayado.

Por la misma formación, Blanca Armario ha recalcado que «la violencia siempre es violencia, venga de quien venga». «El debate aquí no debe centrarse en cuestionar la gravedad del maltrato animal ni en negar que una mascota pueda convertirse en un instrumento de coacción dentro de una relación abusiva, sino en exigir que su tratamiento jurídico responda a criterios de rigor, de igualdad y de seguridad jurídica», ha apuntado sobre la intervención de la segunda ponente.

En cambio, Pilar Calvo, de Junts, ha expresado la sensación de estar «atrapados en un bucle» por la falta de avance rápido en la aprobación de la ley. Por ERC, Etna Estrems, considera que llegarán a un acuerdo sobre la instrumentalización de las mascotas en casos de violencia de género.

CL23