El aumento de inmigración o pobreza supone una parte «muy reducida» de la caída de España en PISA, según un estudio
MADRID 16 Sep. Agencias –
El cambio en la composición del alumnado en España, tanto por su origen migrante como socioeconómico, explica apenas una parte «muy reducida» de la caída de resultados en PISA 2025.
De los 21,9 puntos de descenso total de España en lectura, 0,1 puntos están asociados a cambios como el aumento de la inmigración y la pobreza; el resto corresponde a alumnado idéntico en estas características, pero que debido a otros factores puntúa menos.
Así lo refleja el estudio ‘Todo lo que debes saber de PISA 2025 sobre equidad. La equidad educativa en España y sus comunidades autónomas’, publicado este miércoles por EsadeEcPol.
El Informe PISA 2025 de la OCDE ha estado marcado por una caída generalizada de resultados, particularmente severa en España y especialmente en lectura: 451 puntos, 23 menos que en 2022 -más de un curso de aprendizaje-, frente a los 14 que pierde el promedio de la OCDE-35. Tras esta caída, España queda por debajo de la OCDE en las tres competencias evaluadas.
En esta edición, los indicadores habituales de equidad mejoran a pesar de que los resultados del alumnado vulnerable hayan caído. Y lo hacen porque el alumnado de mayor nivel socioeconómico «ha caído el doble que el resto, lo que no supone una mejora completa en equidad e implica además un empeoramiento en el rendimiento, ya que el aprendizaje del alumnado vulnerable también ha caído», recoge el estudio de EsadeEcPol.
«En términos relativos, España es hoy un país más igualitario; en términos absolutos, todos los grupos sociales están peor que hace 3 años. Una brecha que se estrecha porque se converge a la baja no debería interpretarse como una buena noticia», señalan los autores.
Entre los principales hallazgos detectados por los expertos, destacan que, por nivel socioeconómico, «la brecha se cierra por arriba».
El cuartil más favorecido (Q4) pierde 33 puntos en lectura y el más desfavorecido (Q1), 15,1. La brecha Q4-Q1 se estrecha 18 puntos y el peso del origen social en la nota cae del 12,1% al 8,3%, situando a España en el tercio más equitativo de la OCDE, al nivel de Finlandia.
En casi toda la OCDE, los resultados del alumnado favorecido empeoran pero no lo hacen los del alumnado desfavorecido. Mientras el decil más pobre de la OCDE-35 se mantiene como en 2022 (-0,6 puntos), el español pierde 10,6.
En quince de las dieciséis comunidades analizadas pierden los cuatro cuartiles, con la excepción de Castilla-La Mancha. La Comunidad Valenciana es la única donde cae más el alumnado desfavorecido (61,2 puntos) que el favorecido (53), y el País Vasco combina una de las menores brechas internas de España con el peor rendimiento del país en su cuartil alto.
En cuanto a las desigualdades que afectan al alumnado de origen migrante, los resultados muestran que el alumnado de origen migrante obtiene 35,3 puntos menos en lectura, una brecha menor que la de la OCDE-35 (44,6) y la UE (52,3). Y al descontar el nivel socioeconómico la brecha es menor: de 15,4 puntos. Esto sitúa a España como un país en el que la desventaja migrante es sobre todo una desventaja de nivel socioeconómico.
Sin embargo, esa brecha neta se ha duplicado en tres años y se ensancha en la mayoría de las comunidades, de forma acusada en Andalucía (de -7,1 a 21,5 puntos) y La Rioja (de 7,6 a 36,9). La caída se concentra en el alumnado migrante de primera generación (26,2 puntos, frente a 19,8 de la segunda).
En repetición de curso, las desigualdades son «mucho mayores» para el caso español. La tendencia de disminución de la repetición se ha detenido: el 22% del alumnado de 15 años ha repetido, igual que en 2022, una vez se han levantado las medidas excepcionales de la repetición aplicadas en 2020 y 2021. Con todo, España sigue siendo el tercer país de la OCDE con más repetición, más del doble que la OCDE-35 (9,8 %).
El estudio de EsadEcPol precisa que todo el exceso se concentra en la mitad baja de la escala social: el cuartil alto repite en torno al 7%, lo mismo que su equivalente de la OCDE, mientras que el cuartil socioeconómico bajo repite el 40%, frente al 16% internacional.
A igualdad de competencias, un estudiante del cuartil bajo tiene 5 veces más probabilidades de haber repetido que uno del alto (4,5 en 2022; 2,3 en la OCDE-35). Este indicador se mantiene como el segundo más alto de la OCDE-35.
Por último, en el uso digital y de la inteligencia artificial los autores observan que el alumnado español usa ligeramente menos dispositivos digitales que la media de la OCDE, tanto para aprender como para el ocio. Además, ha caído levemente en los últimos años.
El alumnado español usa menos dispositivos que la media de la OCDE, pero es de los que más recurre a la IA para leer y escribir: el 46% usa chatbots al menos semanalmente para resumir textos o redactar trabajos, nueve puntos por encima de la OCDE-35.
A mayor nivel socioeconómico, mayor uso de IA por parte del alumnado para las tareas que complementan el trabajo del alumno -usar la IA para aprender o investigar- pero no las que pueden sustituirlo: resumir textos apenas se mueve, del 38% al 41%.
Los expertos señalan también que «el aula homogeneiza el uso de IA; el tiempo propio, no». Dentro de clase la distancia entre cuartiles en el uso diario de IA es de siete puntos porcentuales (del 29% al 36%); fuera del centro, donde el uso es sensiblemente mayor, se amplía a doce (del 39% al 51%).
CL11
