Miles de familias desplazadas al reactivarse la guerra en Yemen

GINEBRA – Al menos 46 000 personas fueron desplazadas desde sus hogares desde que se reanudó la guerra civil en Yemen a comienzos de septiembre, a la vez que el tránsito por el mar Rojo se afecta con impacto en el comercio mundial de petróleo, informaron este viernes 11 la OIM y medios de la región.
Amy Pope, directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo que “miles de familias se ven obligadas a huir por segunda o tercera vez desde el inicio de este conflicto, con casi nada”.
La cifra de desplazados, que hasta el jueves 10 abarcaba las gobernaciones de la Costa Oeste y Taiz, ribereñas del mar Rojo, “aumenta de forma alarmante por horas”, advirtió la agencia de las Naciones Unidas.
“A medida que se extienden los combates, llegar a las personas con asistencia vital es cada vez más difícil”, lamentó Pope, cuya organización está imbricada en la ayuda a los millones de desplazados y refugiados causados por una la larga guerra civil en este país que ocupa el suroeste de la península arábiga.
Yemen -528 000 kilómetros cuadrados, 35 millones de habitantes- padece desde hace 10 años una guerra entre las fuerzas hutíes, de confesión islámica chií, que dominan el norte y la capital, Saná; y las del gobierno, desplazado al puerto de Adén, al sur, que se apoya en la población de la rama suní del islam.
Port ello se reportaron llegadas de desplazados del norte a las gobernaciones del sur y viceversa, buscando unas y otros grupos de familias un entorno menos hostil.
La OIM informó de que aldeas enteras han quedado vacías en tres distritos de Taiz, a medida que los combates se acercaban a las zonas pobladas.
Los combatientes hutíes se han hecho con el estratégico puerto de Moka, en el mar Rojo, provocando huidas masivas de familias, y la carretera que une el puerto con la región de Taiz, ruta de suministro vital, quedó cortada.
Tras varios años de relativa calma o “tregua de facto”, Yemen volvió a sumirse en la guerra el pasado julio, arrastrado al conflicto regional desencadenado a finales de febrero por la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán.
Los enfrentamientos que estallaron la semana pasada dejaron cientos de muertos en ambos bandos, en su mayoría combatientes, según informes de prensa.
La escalada también cobra víctimas entre los civiles, y varias Europa Press de la ONU registraron 67 muertes y 288 heridos entre el 6 y el 24 de agosto en siete de las 21 gobernaciones del país, así como la muerte de otros 14 civiles desde comienzos de este mes.
Más allá del balance humano, la reanudación de los combates somete a una enorme tensión el ya frágil sistema sanitario de Yemen. Los hospitales se enfrentan a una afluencia de pacientes con traumatismos, lo que aumenta la presión sobre las unidades de emergencia, cirugía y cuidados intensivos, que ya están desbordadas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo 60 % de los centros de salud de Yemen están plenamente operativos. Los hospitales y los servicios de emergencia se enfrentan simultáneamente a un fuerte aumento de la demanda y a una capacidad limitada.
La OIM solicita que todas las partes garanticen un acceso humanitario seguro y sostenido. También les insta a garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios, los locales y los activos en todo el país, y a restablecer las rutas de comunicación y transporte necesarias para la entrega de ayuda.
Eso es especialmente crítico, porque las reservas de emergencia están agotadas tras los recientes esfuerzos de socorro por las inundaciones. La OIM señaló que las necesidades más urgentes son refugio, alimentos, agua, artículos del hogar, atención médica y apoyo a la protección.
Entretanto, informes provenientes de Adén dan cuenta de que unidades gubernamentales desalojaron la estratégica isla de Perim, tomada por los hutíes.
La isla está en el estrecho de Bab el-Mandeb, que enlaza el golfo de Adén en el océano Índico con el mar Rojo que conduce al canal de Suez, paso vital para el tránsito de petroleros desde el Medio Oriente hacia Europa.
Si los hutíes logran controlar el estrecho de Bab el-Mandeb, su aliado Irán conseguiría una ventaja crucial en su guerra contra Estados Unidos, pues podrían reducirse los suministros petroleros a través de ese corredor marítimo, con impacto evidente en los precios del petróleo.
Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo del mundo, aliado de Estados Unidos y soporte del gobierno de Adén que enfrenta a los hutíes, ha dependido de la ruta del mar Rojo como alternativa al cierre de facto el estrecho de Ormuz, puerta de salida para el comercio marítimo al otro lado de la península.
Los precios internacionales del petróleo aumentaron siete por ciento esta semana, aunque este viernes descendieron levemente hasta 104,51 dólares el barril (159 litros) del crudo Brent europeo, y 100,08 dólares el estadounidense WTI.
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