2 septiembre 2026
Pese a las promesas de cierre, la última central a carbón argentina sigue activa y preocupa a los vecinos
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BUENOS AIRES – La Central Térmica de San Nicolás de los Arroyo, en el noroccidente de Argentina, ha sobrevivido a la hegemonía del petróleo, al auge del gas natural y, ahora, al avance de la transición energética. Es hoy la única central eléctrica en el país que funciona con carbón, el combustible fósil más contaminante de todos. Y, pese a anuncios empresariales que apuntaban a su reconversión, al conflicto con vecinos y a una causa judicial en curso, la empresa que la ópera sigue sin tomar una decisión definitiva sobre su cierre.

Vecinos de la zona reclaman la reconversión o, al menos, la atención a los contaminantes de la central, como ocurrió con otras plantas cercanas. “Sopla viento del norte y el olor se hace más intenso. Puede durar horas y hasta días. Nos afecta todo el tiempo”, contó Gabriel Godoy, que vive a menos de dos kilómetros de la central y del polo industrial.

Desde AES Argentina Generación SA, la empresa que hoy opera la central térmica, reiteraron su compromiso con la descarbonización. “La intención sigue firme”, aseguraron. “AES trabaja en planes para progresivamente eliminar el carbón de su matriz de generación. Durante los más de 30 años de operación, hemos mantenido una relación cercana con la comunidad, con la que activamente cooperamos”, agregaron.

Tanto la filial argentina como su casa matriz habían anunciado públicamente que avanzarían en la transición energética para contribuir con su responsabilidad global y local.

En 2023, como parte del Carbon Disclosure Project, la estadounidense AES Corporation aseguró que avanzaría hacia cero emisiones netas para 2050 y que eliminaría por completo el carbón de su cartera para 2025 mediante cierres, ventas o reconversiones, mientras expandía sus inversiones en energías renovables. Para impulsar esa meta, la empresa implementó incentivos de desempeño para sus ejecutivos a nivel global.

Este compromiso coincidía con el giro de la política energética de Estados Unidos bajo la administración de Joe Biden, representado en el Inflation Reduction Act ‒el paquete más grande de políticas ambientales de la historia del país‒, que promovió el mayor paquete de descarbonización del país.

Actualmente, su página de internet muestra que la empresa basa 54 % de su producción en renovables,  29 % en gas y 15 % en carbón. En Chile y República Dominicana vendió tres termoeléctricas a carbón.

Riesgos para la salud y denuncias de flexibilidad estatal

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