Los bomberos de la DPH mantienen la vigilancia sobre el terreno quemado en el incendio de Las Peñas de Riglos

HUESCA 21 Ago. (Agencias) –
El jefe de intervención de los Bomberos de la Diputación Provincial de Huesca (DPH), Javier Campos, ha subrayado la importancia de mantener las labores de vigilancia y control sobre el terreno afectado por el incendio de Las Peñas de Riglos, una vez que el fuego ha superado la fase de activación. Aunque la evolución del incendio ha permitido reducir el despliegue de medios, los trabajos continúan para garantizar que no se produzcan reactivaciones.
Campos ha recordado que un incendio forestal atraviesa distintas fases desde su inicio hasta su completa desaparición. «Los incendios se inician, se desarrollan y allí es cuando se vuelcan todos los medios y pasan de estar en activo, luego a estabilizados, luego a controlados y luego a extinguidos y hasta que no está extinguido, ese incendio no desaparece», ha explicado.
En este sentido, ha incidido en que el paso a una situación más favorable no supone el final de las labores de emergencia. «Ahora queda un trabajo muy importante de asegurar que no puede rebrotar ningún punto ni dentro ni fuera de ese perímetro», ha señalado el jefe de intervención de los Bomberos de la DPH.
UN AMPLIO OPERATIVO COORDINADO
El incendio de Las Peñas de Riglos ha requerido durante los últimos días un amplio dispositivo de extinción, en el que han participado efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), medios internacionales, recursos de INFOAR, efectivos procedentes de otras comunidades autónomas y medios provinciales y locales.
Dentro de este operativo, el Servicio de Bomberos de la Diputación Provincial de Huesca ha coordinado a sus propios efectivos junto con los bomberos del Ayuntamiento de Huesca, del Ayuntamiento de Zaragoza y de la Diputación Provincial de Zaragoza. Los cuatro servicios han trabajado de forma conjunta para afrontar las diferentes necesidades planteadas por la evolución de las llamas.
«Hemos estado trabajando como si fuera un único servicio, bajo el mando de la DPH», ha indicado Campos, quien ha destacado la coordinación alcanzada durante las jornadas más complicadas del incendio. El despliegue ha permitido mantener presencia en los municipios que habían sido desalojados y en aquellos puntos que podían verse amenazados por el avance del fuego.
La evolución de las llamas estuvo condicionada especialmente por el viento, que hacía variar el riesgo sobre el terreno y obligaba a mantener la atención sobre diferentes frentes simultáneamente. «Ha habido días de un despliegue muy amplio repartido en todo el territorio, con presencia en todos los pueblos que habían sido desalojados y que corrían cierto riesgo por el avance de las llamas, que era variable en función del viento y había que estar pendiente de muchos puntos a la vez», ha relatado.
El objetivo del dispositivo no se limitó a la extinción del incendio, sino también a proteger a las personas, los núcleos habitados y las infraestructuras situadas en las zonas afectadas. Entre los elementos cuya protección se consideró prioritaria estuvieron las explotaciones ganaderas y los monasterios de San Juan de la Peña.
UN INCENDIO PREVISTO COMO «IMPORTANTE»
Campos ha explicado que desde las primeras horas los servicios de emergencia eran conscientes de que se encontraban ante un incendio que podía adquirir una dimensión importante y prolongarse en el tiempo. Las características del terreno, especialmente la orografía y la abundante masa arbórea, condicionaban desde el principio la evolución del fuego y la estrategia de intervención.
«Fue un despliegue importante, desde el primer día nos decían que iba a ser un incendio importante y por parte de la Diputación enviamos medios y nos pusimos a trabajar ya en el cometido que tenemos en este tipo de incendios», ha apuntado.
Durante la intervención también se han vivido momentos especialmente complejos, marcados por la altura de las llamas y por unas condiciones de viento que dificultaban el avance de los trabajos de extinción. Los efectivos tuvieron que tomar decisiones con rapidez para responder a los cambios que se producían sobre el terreno y evitar que el fuego alcanzara las poblaciones y otros elementos vulnerables.
«Es complicado cuando se ve ese frente de llamas tan alto y el viento que las empuja de una manera muy rápida, pero estás para proteger esas poblaciones y monasterios», ha explicado Campos.
El jefe de intervención ha valorado el funcionamiento general del dispositivo y la capacidad de respuesta de los distintos servicios implicados. En este sentido, ha destacado que la coordinación permitió afrontar los momentos de mayor dificultad y proteger los principales puntos amenazados por el incendio.
«Hay que tomar decisiones en poco tiempo y se ha visto que el operativo en general ha funcionado muy bien y se han podido salvar las poblaciones y los monasterios», ha concluido.
Ahora, una vez superada la fase de activación, los esfuerzos se centran en la vigilancia del terreno afectado. Los bomberos mantienen el control sobre el perímetro y los puntos susceptibles de reavivarse con el objetivo de garantizar que las llamas no vuelvan a aparecer y avanzar hacia la extinción definitiva del incendio.
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