¿Te mareas al levantarte? Estas son las causas más allá de la tensión …y los síntomas que no debes ignorar
MADRID, 20 Ago. –
Te levantas de la cama y, durante unos segundos, notas que todo te da vueltas, se te nubla la vista, o incluso tienes que volver a sentarte porque sientes que vas a caerte. Es algo que puede ocurrirle a cualquiera, pero durante el verano la deshidratación puede favorecer estos episodios y, en algunas personas, detrás puede existir una hipotensión ortostática, determinados medicamentos, anemia, o incluso problemas cardiovasculares o neurológicos.
La mayor parte de los mareos al ponerse de pie no son graves, pero hay determinadas señales que indican que no debemos restarles importancia.
Sobre este asunto charlamos en este reportaje de divulgación sanitaria con Miguel Turégano Yedro, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de SEMERGEN, quien reconoce durante una charla con Agencias Salud Infosalus que el mareo al levantarse es uno de los motivos de consulta que se ven con bastante frecuencia en Atención Primaria, especialmente durante los meses de verano, y en las personas mayores.
«En la mayor parte de los casos no suele deberse a una patología grave, aunque sí debe valorarse, ya que puede ser la primera manifestación de distintos problemas de salud», asegura este experto. De hecho, insiste en que un episodio autolimitado, breve, que aparece al incorporarse demasiado rápido después de estar mucho tiempo sentado o tumbado, tras hacer ejercicio, o cuando hemos bebido poca agua, puede ser completamente normal.
POR QUÉ PUEDES MAREARTE AL LEVANTARTE
¿Cuál es su explicación? Dice que esto se debe a que, al levantarnos, una parte de la sangre desciende momentáneamente hacia las piernas y el organismo necesita unos segundos para adaptarse y mantener el flujo de sangre al cerebro. «Ahora bien, si el mareo es frecuente, recurrente, prolongado, o se acompaña de síntomas (como pérdida de conocimiento, palpitaciones, dolor en el pecho, o dificultad para respirar) sí requiere un estudio más exhaustivo. El mareo no es una enfermedad, sino un síntoma. La clave está en diferenciar cuándo se trata de un fenómeno pasajero, y cuándo puede ser la primera manifestación de un problema de salud», especifica.
En la consulta de Atención Primaria señala el doctor Turégano dice que se va más allá del síntoma y se analiza cómo es ese mareo, cuándo aparece, cuánto dura, si ha provocado caídas o pérdida de conocimiento, y qué medicación toma el paciente. «Además, realizamos una exploración física completa y medimos la presión arterial tanto tumbado como de pie, ya que permite diagnosticar muchos casos de hipotensión ortostática. En casos más complejos, puede ser necesario completar el estudio con un electrocardiograma u otra prueba complementaria», agrega este experto de SEMERGEN.
El mensaje más importante, tal y como destaca en este contexto, es que un mareo ocasional al levantarse rápido suele ser benigno, pero si se repite o limita la vida diaria no debe normalizarse: «Para ello, y especialmente en verano, una buena hidratación, levantarse de forma progresiva, y revisar el tratamiento cuando sea necesario son medidas que ayudan a prevenir muchos de estos episodios».
Es más, mantiene este experto que durante los meses de verano, la deshidratación es probablemente el «desencadenante más frecuente», aunque también debemos pensar en una anemia, en alteraciones del ritmo cardiaco, en enfermedades neurológicas, o en el efecto de determinados medicamentos, especialmente antihipertensivos o psicofármacos.
«En algunos pacientes pueden intervenir varios factores al mismo tiempo. Desde Atención Primaria es fundamental identificar el origen del mareo, ya que el tratamiento dependerá de la causa. No todos los mareos se manejan igual y un diagnóstico correcto permite evitar complicaciones, especialmente las caídas en las personas mayores», agrega.
TIPS PARA PREVENIR MAREOS AL LEVANTARNOS
Entre los principales consejos a la hora de prevenir este tipo de episodios, el miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de SEMERGEN apunta a medidas sencillas como levantarse de forma progresiva, mantener una adecuada hidratación (especialmente durante los meses de verano o ante temperaturas elevadas), evitar periodos prolongados de inmovilidad, y no realizar cambios bruscos de postura. «También conviene limitar el consumo de alcohol, ya que favorece la deshidratación y la vasodilatación», agrega.
Otro aspecto fundamental en su opinión es el revisar periódicamente el tratamiento, evitando modificarlo por iniciativa propia: «En pacientes con episodios repetidos, el médico de familia debe valorar los posibles fármacos implicados, el estado de hidratación, y la presencia de enfermedades asociadas, individualizando el tratamiento cuando sea necesario».
En este sentido, el doctor Turégano avisa de que las personas con mayor riesgo de padecer estos episodios son los pacientes de edad avanzada, las personas con diabetes de años de evolución, con enfermedad de Parkinson, y con otras enfermedades neurológicas, así como quienes presentan enfermedades cardiovasculares, aparte de los pacientes polimedicados, especialmente si reciben tratamiento antihipertensivo o diurético.
En estos casos, tal y como incide, el objetivo no es sólo reducir el mareo, sino prevenir las caídas, una de las principales consecuencias de estos episodios, y además una causa importante de pérdida de autonomía, especialmente en las personas mayores.
SÍNTOMAS DE ALARMA QUE NO DEJAR PASAR
En última instancia, le pedimos a este portavoz de la SEMERGEN que nos detalle cuáles son los principales síntomas de alarma en este contexto, haciendo hincapié, eso sí, en que la mayor parte de los mareos al levantarse no revisten gravedad. Señala así que existen situaciones en las que pueden ser la manifestación de una enfermedad potencialmente grave y requieren una valoración médica urgente cuando se da: pérdida de conocimiento, dolor u opresión torácica, dificultad para respirar, palpitaciones intensas o irregulares, o si aparece durante el ejercicio físico.
«De igual forma, la aparición de dificultad para hablar, desviación de la comisura bucal, o la pérdida de fuerza o de sensibilidad en un lado del cuerpo pueden ser sugestivas de ictus, y requieren una valoración urgente, activando los servicios de emergencias. También deben valorarse de forma urgente aquellos pacientes que presentan una caída con traumatismo, signos de sangrado, una hipotensión mantenida o un importante deterioro del estado general», agrega.
En ausencia de estos signos de alarma, y si los episodios son repetidos, aumentan en intensidad, o aparecen tras iniciar o modificar un tratamiento, este portavoz de la SEMERGEN ve recomendable consultar con el médico de atención primaria de cara a identificar la causa y prevenir posibles complicaciones. «El mensaje clave es que no debemos restar importancia a un mareo que cambia de patrón o se acompaña de síntomas de alarma. Una valoración precoz puede ser decisiva para diagnosticar enfermedades potencialmente graves y actuar a tiempo», finaliza.
CL11
