América Latina tiene menos fecundidad y más envejecimiento

MONTEVIDEO – América Latina y el Caribe enfrenta una situación demográfica inédita, marcada por el descenso de la fecundidad, el envejecimiento de la población, la transformación de las estructuras familiares y un complejo escenario de migración internacional, advirtió este miércoles 19 un estudio divulgado por la Cepal.
Se agrega la “desigualdad manifiesta y débil movilidad y cohesión sociales”, por lo que “es preciso esforzarse por lograr políticas públicas acordes con la nueva realidad demográfica”, dijo el secretario ejecutivo de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), José Manuel Salazar-Xirinachs.
El cuadro de merma de la fertilidad y mayor envejecimiento ocurre en un contexto de desigualdades persistentes y debilitamiento de la movilidad y la cohesión sociales, asociado a la existencia de brechas en la calidad institucional y a una gobernanza poco efectiva, expone el informe.
El documento, “Impactos del cambio demográfico en América Latina y el Caribe: retos y opciones para la política pública”, fue presentado durante la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, que se desarrolla hasta el jueves 20 de agosto en esta capital.
Destaca que la transición demográfica está redefiniendo las condiciones clave para el desarrollo, la planificación y la educación, así como para la sostenibilidad de los sistemas de protección social, salud y cuidados.
Entre los hallazgos más relevantes está el descenso de la tasa global de fecundidad, que alcanzó el nivel de reemplazo en 2015 y se situó en 1,8 hijos por mujer en 2024, posicionando a América Latina y el Caribe como la tercera región con la tasa más baja del mundo.
Sin embargo, la tasa de fecundidad adolescente continúa siendo elevada (50 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años), reflejo de brechas educativas y desigualdades socioeconómicas o territoriales, que mantienen a la población en situación de mayor pobreza rezagada.
El envejecimiento poblacional constituye la transformación más radical de la estructura demográfica regional.
Se estima que para 2050 las personas de 60 años y más representarán 25 % de la población total, es decir, unos 182 millones de personas.
Ese proceso incluye lo que se conoce como “envejecimiento del envejecimiento”, caracterizado por un crecimiento aún más acelerado del grupo de 80 años y más, con un fuerte predominio femenino y mayores niveles de dependencia, lo que incrementa la demanda de pensiones, salud, cuidados y servicios de apoyo especializados.
El informe advierte que el descenso de la fecundidad y el aumento de la longevidad están asociados al cierre de la ventana de oportunidad del bono demográfico, la etapa temporal en la que la población en edad de trabajar supera a la dependiente.
Según el promedio regional, se proyecta que este bono concluirá en 2028, momento en que la población en edad de trabajar dejará de crecer más rápido que la población dependiente.
Ese escenario plantea a los países de la región el desafío de fomentar la participación laboral de las mujeres en igualdad de condiciones, incrementar sustancialmente la productividad laboral y reconfigurar las bases de su desarrollo económico para compensar la nueva estructura etaria, expone el informe.
Las estructuras familiares también han experimentado una profunda reconfiguración: el tamaño medio de los hogares disminuyó de 4,3 a 3,3 personas entre 2000 y 2024.
Asimismo, se observa una diversificación de los tipos de hogar: mientras que el modelo biparental tradicional ha perdido peso, los hogares unipersonales se han casi duplicado y los monoparentales -principalmente encabezados por mujeres- han aumentado considerablemente.
Esa dinámica está condicionada por el nivel de ingresos, puesto que los hogares más pequeños y unipersonales predominan en los quintiles más ricos.
El documento señala además que la urbanización se ha consolidado (en 2026 la población urbana alcanza el 82 % del total) y que la migración internacional ha aumentado y se ha complejizado.
Aunque la región mantiene un saldo migratorio neto negativo hacia otras regiones, la migración intrarregional ha crecido exponencialmente, impulsada sobre todo por los flujos de ciudadanos venezolanos.
Esos movimientos migratorios tienen un impacto demográfico positivo clave en los países de destino más envejecidos, ya que la llegada de población joven puede moderar temporalmente el envejecimiento y aumentar el número de nacimientos.
De acuerdo con el informe, el descenso de la natalidad reducirá la población en edad escolar en aproximadamente 38,3 millones de personas para 2050.
Esa nueva realidad demográfica exige un enfoque renovado de planificación educativa, orientado a mejorar la calidad y la equidad de los sistemas educativos y la formación docente. También es importante avanzar hacia modelos de aprendizaje a lo largo de la vida, que incluyan a las personas mayores.
La región, concluye el informe, debe avanzar en sus políticas centradas en “los derechos humanos, la igualdad de género, la autonomía reproductiva, la sociedad del cuidado, la participación social y la inclusión efectiva de los grupos y los pueblos históricamente excluidos y discriminados”.
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