5 octubre 2026

Flávio Bolsonaro, «candidato por descarte», acaricia la Presidencia gracias al voto oculto de Brasil

Flávio Bolsonaro, "candidato por descarte", acaricia la Presidencia gracias al voto oculto de Brasil
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El hijo del expresidente brasileño sale reforzado de unas elecciones que pueden marcar el fin del proyecto de Lula más de 20 años después

Flávio, que cuenta con el respaldo del Senado, busca reformar la judicatura y apunta hacia el juez del Supremo Alexandre de Moraes.

MADRID, 5 Oct. –

El candidato por descarte, Flávio Bolsonaro, acaricia ya la Presidencia de Brasil tras haber ganado este domingo con el 47% de los apoyos, gracias en gran medida al voto oculto de un electorado desencantado con el desgaste del proyecto que encarna el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, incapaz durante la campaña de ofrecer alternativas sin recurrir al pasado.

Flávio ha logrado en esta vuelta mejores resultados que los de su padre en las elecciones de 2022, el expresidente Jair Bolsonaro, quien tuvo que intervenir, aún a riesgo de infringir las medidas cautelares, en plena campaña para reforzar a su primogénito ante las desavenencias con su madrastra, Michelle, que se ha convertido en la candidata más votada para el Senado en Brasilia.

Solo los líos judiciales del resto del clan Bolsonaro y el paso atrás dado por el gobernador de Sao Paulo, Tarcísio de Freitas, que ha sido reelegido con más del 60% de los votos asestando otra derrota al candidato de Lula, el ministro Fernando Haddad, consolidaron la candidatura del senador por Río de Janeiro, que ha pretendido distanciarse del carisma populista del padre, proyectando una fachada de moderación.

«Inicialmente había muchos sectores dentro del bolsonarismo que preferían a Tarcísio porque lo veían poco peligroso», ha explicado a Agencias Anna Ayuso, investigadora sénior para América Latina de CIDOB. El motivo, ha señalado, es el rechazo muy alto que el apellido Bolsonaro suscita en parte del país.

«El rechazo de Lula y el rechazo de Bolsonaro son casi idénticos, están en torno al 45%» y el objetivo era convencer a ese 10% de indecisos de los que acaba dependiendo el resultado, ha profundizado Ayuso.

No obstante, su agenda no se diferencia en absoluto de la de su padre: mano dura contra la delincuencia, leyes más punitivas, desregulación, recortes de servicios públicos, políticas extractivas en medio ambiente y seguidismo a las directrices de Washington, en línea con el nuevo panorama que se vive en la región.

«Tradicionalmente no ha sido el más cercano a su padre. Sus hermanos menores eran mucho más cercanos ideológicamente. Él ha querido venderse como moderado, (…) pero en el fondo sus propuestas no se diferencian mucho», ha valorado la investigadora.

Ayuso cree que Flávio Bolsonaro es «menos carismático» que su padre, pero por otro lado es «una persona que está más preparada» y por ahí ha intentado erigirse como el más capacitado para dialogar con las diferentes formaciones políticas a las que tendrá que contentar, si bien parte con la ventaja de tener un Congreso afín.

En caso de que se confirme su triunfo el próximo 25 de octubre, desde que regresó la democracia a Brasil en 1989 el vencedor de la primera vuelta ha repetido triunfo en la segunda, el nuevo gobierno de Bolsonaro tendrá ante sí un arco parlamentario mucho menos hostil que el que se encontró Lula.

La correlación de fuerzas sitúa al Partido Liberal (PL) de Bolsonaro como el más votado en ambas cámaras y al influyente ‘centrão’, que pese a las reminiscencias al centro del nombre es un bloque inclinado a la derecha, con la presencia suficiente para respaldar las medidas de seguridad y de liberalización económica del gobierno.

La incógnita está en si Flávio Bolsonaro articulará ese apoyo del ‘centrão’ repartiendo ministerios como hizo Lula, o bien apostará por retomar la vía de su padre, que no solo pasaba por la entrega de puestos clave, sino también a través de fondos y presupuestos, que en opinión de Ayuso «de alguna manera promociona la corrupción».

Si Flávio ha resultado ser el candidato por descarte es en gran parte a los líos judiciales en los que están inmersos tanto su padre como su otro hermano Eduardo, ahora prófugo en Estados Unidos y acusado de medrar en ese país para lograr la imposición de aranceles y sanciones contra autoridades brasileñas.

El principal objetivo es el juez del Tribunal Supremo e instructor de los grandes procesos contra los Bolsonaro, Alexandre de Moraes, a quien salpica un caso de supuesta corrupción y tráfico de influencias, que la familia está ahora aprovechando para promover su reforma de la judicatura.

Su reestructuración pasa por someter a este magistrado a un juicio político, reconfigurar el Supremo con tres nuevos jueces conservadores, más otro que remplace a De Moraes, gracias a su mayoría en el Senado, y así revertir el equilibrio ideológico, además de establecer nuevos marcos de control desde el legislativo.

Sin olvidar tampoco una de las principales banderas de su campaña, la de conceder una amnistía a todos los condenados, más de 1.400, por participar de una u otra forma en la violencia postelectoral de enero de 2023.

«Él lo ha dicho directamente, que lo que va a hacer va a ser amnistiar a todos los que participaron, no solamente a su padre, sino a todos los que han sido condenados. Eso lo ha dicho desde el principio», ha apuntado Ayuso, doctora en Derecho Internacional Público por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

«Eso es verdad que puede generar tensión porque el padre ha deliberado a su favor en esa pugna que ya se ha dado con la madrastra, pero al final el ejercicio del poder une mucho más que cuando eran oposición», ha valorado Ayuso, que ha destacado el importante peso del clan en la política brasileña.

Además del expresidente, y la más que previsible llegada de su primogénito al Palacio de la Alvorada tras la cita definitiva del 25 de octubre, sus hijos Carlos y Jair Renan han logrado un escaño en el Senado y la Cámara de Diputados, respectivamente, al igual que su hermano Renato, así como su esposa, Michelle. «Son ya un núcleo familiar que imagina si se turnan en el poder», ha advertido Ayuso.

Con el triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil, la ultraderecha latinoamericana termina por hacerse con la gran plaza de la región que le quedaba por ocupar tras los éxitos logrados en los procesos electorales de estos últimos años y la caída del chavismo en Venezuela.

Para Ayuso el principal cambio en la política exterior de Brasil está en el más que probable alineamiento con la Administración de Donald Trump, principalmente en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico, lo que, no obstante, le ha ocasionado ciertas críticas dentro del movimiento conservador.

«Flávio plantea plegarse a la política de seguridad de Estados Unidos, que es hegemónica, intervencionista y militarista en la lucha contra el narcotráfico. Esto es un cambio muy fuerte porque Lula ha sido de los pocos que se ha enfrentado a Trump dentro de la región», ha argumentado la experta.

Ayuso ha explicado que está clara determinación del hijo de Bolsonaro a posicionarse con Estados Unidos también «ha generado algún malestar» en ciertos sectores, incluso en varios de los más conservadores, puesto que en «Brasil la idea de independencia y soberanía está muy marcada» y hay «mucho nacionalismo».

Un nacionalismo muy presente también en un «muy profesionalizado» Ministerio de Asuntos Exteriores, que sea quien sea el presidente de turno siempre parte con las premisas de la defensa de la soberanía de Brasil, el multilateralismo y erigir al país como un actor internacional clave, en gran parte debido a su peso regional.

«Eso de plegarse a Estados Unidos durante la campaña lo ha escondido», ha dicho Ayuso, que prevé, sin embargo, una relación con China, aunque no tan cercana, sí marcada por el pragmatismo que obliga a Brasil a no enemistarse con su mayor socio comercial, y a seguir promoviendo esa alianza regional que es Mercosur.

CL11